La vida es una ficción que quiere ser leída

La vida es una ficción que quiere ser leída

12 motivos para renunciar

12 motivos para renunciar

En algunos trabajos he notado que los jefes actúan como si te estuvieran haciendo un favor al darte un trabajo, y en realidad ni te enseñan a mejorar tus actividades o costumbres, ni te permiten mejorar situaciones con prácticas que conoces. Muchas veces, incluso lejos de ayudarte, te enseñan malas prácticas. Y aún así, y otras muchas cosas (que enlisto aquí abajo) pretendo explicarles por qué nunca he renunciado a mis trabajos, pero siempre renuncio a mis malos jefes.

1.- La paga no equivale al trabajo que estás haciendo

Es de las que más me han sucedido. No tengo ni un solo problema en trabajar por el dinero que me gano, regularmente he sido proactiva, pero he llegado a lugares donde eso se va haciendo poco a poco como una obligación: me contrataron de becaria, y casi un año después era coordinadora de un equipo de 4 a 6 personas y evidentenemente mis actividades cambiaron muchísimo… pero seguía ganando como becaria.
Y me seguían tratando como tal.

2.- Evitan reconocer tus talentos para no darte algo más de lo que ellos consideran “justo”

¿Te ha pasado que aunque hagas el mejor diseño de tu vida, tus jefes siempre responden algo como: “Mmmh, está bien….” con cara de fuchi? ¿O que te dicen que “no eres tan bueno/a” en algo donde eres especialista… ¡O peor aún! te ponen a hacer cosas de las que no tienes idea, sin explicarte y esperando que cometas el error para retirarte la tarea asignada… con tal de no otorgarte nada poque “no sabes hacerlo”

3.- El sexismo y misoginia existe en diferentes formas

Esto funciona en mucho sentidos: no necesariamente es hacer comentarios directos hacia ti. En mi caso pasaron cosas como hablar de cualquier otra chica sólo con el adjetivo de: “Esa pendeja” “La puta esa” Y chistes constantes -por constantes me refiero a TODO EL TIEMPO sobre vaginas, tetas, porno, albures, e insinuaciones.
No tiene que ser directa para tener que sentirte ofendido: es sentido común.

4.- “Respeto” es un concepto inexistente

Típico: entre amigos no falta que te digas “wey” “idiota” “tarado” y aunque no es lo ideal, también está basado en un lazo de confianza al otro. Es la forma de manifestar tu conexión con aquel individuo con el que compartes mesa. Pero de eso a que el jefe grite cosas como: “Hablale a la putita esta, la gorda” “Hay que ser pendejo para no entender cómo mandar un mail” hay una GRAN diferencia. La violencia con la que hablas dentro de tus entornos y te diriges suele comunicar mucho del tipo de empresa en el que estás trabajando. Sabemos que las groserías son parte del entorno del mexicano, pero el que sea normal no significa que sea correcto.

5.- El hermano mongol del jefe

Ésta es mi persona favorita en el mundo laboral: siempre hay un dude contratado que no hace nada y nadie sabe por qué está allí. Más que ser Administrador, Community, Programador, Diseñador, Editor, parece que más bien, su trabajo es ser el chismoso que le lleva información al jefe y le pagan sólo hora nalga. Y todo ese trabajo que debía haber hecho esta persona pasa a tus manos. Y así terminas los viernes: con pendientes que no son tuyos a las 8 de la noche, desvelado y estresado porque el material era para ayer.

6.- Ser becario es equivalente a ser pendejo

Te contratan con menos de la mitad del sueldo que deberías tener, con un horario donde ellos entienden que “medio turno” son más de 5 horas, pero menos de 8, te dejan solo ir a sacar las copias y si estás de suerte… a comprar café de todos en la oficina. Cuando te ponen una actividad y la terminas, la revisan 10 personas diferentes que te piden mil modificaciones, para darte cuenta que tu primer borrador era perfecto y además el crédito se lo lleva alguien más. Por si fuera poco, te regañan porque deberías ser más proactivo y ser como “Chuchito” que lo resolvió rápido…

¿Te parece familiar?

7.- No existe inteligencia emocional ni resolución de conflictos

Esto me pasó más de una vez: una entrega se atrasó porque la persona que lo desarrollaba no asistió a la oficina. Y los que seguíamos en el equipo, no teníamos la más mínima idea de que eso nos lo habían pedido. Así que le avisan al jefe que no estaba ese detalle urgente y en lugar de resolver… Me gritó hasta que se cansó, haciendo todo el énfasis del mundo en lo tonta que fui por no adivinar el pensamiento y terminando con un: “Ya sé que no bería gritarte a ti, pero necesitaba sacar mi coraje. Y en realidad ni siquiera estaba enojado, sólo estoy frustrado”
Joyita.
Evidentemente renuncié. Pero si no tienen la capacidad de resolver conflictos pequeños como una porción de código… ¿Contratarías a esa empresa para que te resolviera la imagen pública de algo?

8.- No pagan

La primera vez, te retrasan el pago unos minutos. En RH te dicen que enviaron tu transferencia a las 5 de la tarde y cuando vas al banco descubres que tu pago entra hasta la siguiente semana porque las aprobaciones de transferencias bancarias se cierran a las 4 y por lo tanto la tuya no pasó. La segunda vez te pagan una semana después, porque el cliente se retrasó con los pagos. La tercera una quincena en realidad no sabían qué problema había con el banco pero “ya merito nos depositan” y la cuarta vez, bueno, nos enteramos que la empresa pide un préstamo en el banco porque no hay dinero…

9.- Mentiras desde el contrato

Uno de mis contratos decía que además de mi sueldo, me pagarían un curso escolar/idioma/colegiatura, y aparte mis prestaciones de ley. Oh sorpresa cuando descubrí que ni curso, ni prestaciones y en realidad, tampoco el salario mínimo.

10.- “Esto es lo que hay”

Entiendo que el material de trabajo que te asignan es probablemente el mejor que tienen para tu puesto, ya que las requisiciones lo ameritan pero ¿qué pasa cuando tú debes llevar tus cosas para poder hacer tu trabajo, porque “la empresa no tiene los recursos”? Sinceramente, si no pueden darte el material para trabajar ¿crees que tengan la capacidad de pagarte por tus servicios o conocimientos?

11.- No existe libertad de toma de decisiones / propuestas

Sí. Entiendo. Existe una jerarquía de puestos y está bien. Pero siempre te piden propuestas para realizar un proyecto y te topas con que si no es lo mismo que el jefe dice, entonces tu opinión no vale. O peor, que cuando estructuras un proyecto tiene que pasar por 4 personas y cuando llega al jefe ya está obsoleto, o debería tener muchas mejoras, y eso te convierte en el dinosaurio de los métodos. Hay una opción aún mejor: estás en junta, das tu opinión y te callan con un “los becarios/nuevos sólo entran a junta para aprender”

 

12.- “El cliente siempre tiene la razón”

Estás en un proyecto donde eres un expertazo: entonces comienzas a planear estrategias de trabajo y nuevas formas de revolucionar un “algo”, además te súper luces con tu equipo de trabajo y optimizas todo lo posible tanto costos como personal, equipo… para que tu jefe te diga: “Ok. Esta padre, pero el cliente quiere esto y eso es lo que le vamos a dar porque él siempre tiene la razón” a sabiendas de que el producto está mal. Y parece que no tienes otra opción más que aceptar.

 

La primera vez que renuncié fue súpe raro: amaba lo que hacía pero  me

sentía sumamente infeliz de la forma en que me desarrollaba en mi entorno. Con el paso del tiempo solo pueden pasar dos cosas; o te acostumbras y normalizas cosas tan simples como hacer algo de mala calidad, a más graves como la violencia introyectada de cualquier persona. Todas estas experiencias las coleccioné a lo largo de varios trabajos en diversas áreas, pero una cosa me queda muy clara:

 

Desde que cumplen uno de estos puntos, yo empiezo a dudar del trabajo y mis alertas rojas se encienden. Eso sí, nunca dejo que pasen al tercer strike.

 

 

 

*Todas las ilustraciones pertenecen a Magoz. Su blog aquí*



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