Historias en chat.

Dicen que lo único que se lee, son libros. Cada vez más adultos se apegan al formato físico como única forma de lectura.
Como perteneciente a una generación con una estrecha relación con la tecnología siento el deber de decir que estoy en completo desacuerdo, y es tan así, que las formas de leer se han revolucionado no únicamente al formato de libro electrónico, o pdf. Ha ido más allá.

En ésta entrada les presentaré unas aplicaciones que han ido un poco más allá en la forma de hacer fomento a la lectura: historias en Chat.
Si quieres descargar alguna, solo haz click sobre el nombre.

Hooked:

Es una App que descubrí porque (literalmente) la descargué al ver el logotipo. Ya sé, Kind of weird, pero está increíble; Es muy sencilla y lo único que hace es entrar a la app, e inmediatamente empiezan a enviarte los chats. Las historias son variadas, y se presentan de manera aleatoria, hasta que terminas el primer hook, entonces puedes revisar las categorías de otras historias y explorar entre las opciones.
Lo cool: Es simple, limpia e intuitiva. Entenderla no requiere de un gran esfuerzo.
Lo no cool: Solo algunas historias están en español, tienen un límite de mensajes que puedes ver y tienes que esperar cierto tiempo, o pagar para poder continuar leyendo.

 

 

Tap:

Se llama “tap” porque literalmente, tappeas la pantalla para poder ver el siguiente texto. También es formato de chat pero aquí permite que no solo tappees la pantalla, también (como en el chat de Messenger) puedes aplicar emojis a cada mensaje tanto enviado como recibido.
Lo cool: Te permite elegir las historias que quieres leer, tiene inicio de sesión a partir de tu correo o número de celular, y puedes configurar tu perfil de usuario. Después de cierto tiempo, te permite subir tus historias.
Lo no cool: Las historias están en inglés y te van “punteando” mientras más historias leas. Algunas no corresponden con la imagen que presentan (Es decir, la “portada” parece de terror pero termina siendo de amor) y responder con emojis los mensajes puede llegar a ser tedioso.

 

Mini Stories

Ésta app cuando abre, te lleva directamente a una conversación llamada “Default”. No tiene presentación ni instrucciones. Y poco a poco van cayendo los mensajes, mientras pulsas el botón “next”
Lo cool: 
Después de cierta cantidad de chats, te pide que crees tu sesión. Éste registro de sesión permite que puedas ver los otros chats, y darles like, para continuar leyendo, también te va recomendando chats de acuerdo a tus likes.
Puedes escribir tus historias y subirlas.
Lo no cool:
Ésto es muy triste, pero la app gasta mucha batería del móvil. Y puede que la calidad de algunas de las historias disminuya, ya que permiten que cualquiera pueda subir sus historias. Sólo tiene chats en inglés.

 

 

No Stranger:

Me encantó ésta app: Desde el inicio te permite ver las conversaciones que puedes tener con los “extraños”. La idea es que el chat se activa, y de pronto te van haciendo preguntas raras, en las que tienes opción de elegir las opciones de respuesta que te dan.

Lo cool: Te permite una mayor interacción con la app, y las preguntas que te hacen encaminan una historia increíble.

Lo no cool: Las respuestas te limitan mucho y el chat puede tornarse agresivo en algunos puntos. La historia habla sobre todo de muertes, suicidios y asesinatos. Así que puede volverse casi demasiado creepy.

 

 

YARN:

Desde el inicio te manda al menú de historias, para que puedas elegir qué es lo que más llama tu atención. No necesitas una sesión, y tiene temas súper variados.

Lo cool: Todos los días actualizan las historias que se muestran.

Lo no cool: La mayoría de las veces tú inicias el chat, pero si no sabes que tienes que tocar la pantalla, puedes perderte un buen rato esperando que algo pase. Y las historias no siempre son taan entretenidas.

 

Seen:

Mi app FAVORITA de todas. Desde el inicio te pide crear un usuario y puedes elegir las historias que van apareciendo. El diseño visual es idéntico al chat de Messenger.

Lo cool: A partir de tu creación de usuario customiza tus conversaciones en las historias y tal vez de pronto olvidas que es un bot. Te permite elegir tus respuestas en función a las preguntas que se hagan en la conversación. Es súper interactivo y tú decides el rumbo de la historia. Además, cuando eliges la respuesta, te aparece un “teclado en blanco” que debes pulsar, y simula que está escribiendo la respuesta que elegiste previamente. ¡Está increíble!

Lo no cool: Ocasionalmente, al terminar algunos capítulos hay publicidad insertada, tipo video que no puedes quitar hasta que termine.

 

La mejor parte de todas estas apps es que ¡Son de descarga gratuita! puedes encontrarlas para Android (para apple, desconozco, pero lo investigaré)

Así que, si eres “joven” checa todas estas apps, y cuéntame qué te parecieron, si encontraste alguna que te gustara más ¡y si en alguna has colaborado, regálanos el nombre de tu historia!

Si eres “adulto” y sigues pensando que sólo se leen libros, checa estas apps y déjate sorprender.

El sueño de ser editora.

Supongo que desde que era niña me ha apasionado leer.

Al menos eso rescato de todas las historias que me cuentan mis papás; a veces dicen que he leído tanto que las cosas que me pasan, por cómo las cuento, parecen irreales.
Con el paso del tiempo conocí muchas cosas muy afines a lo que yo creía que estaba más cerca de mi amor por los libros, desde las bibliotecas, la literatura en sí, la filosofía, psicología…

A partir del contacto con otras personas, otros lugares, y más situaciones que no estaban precisamente en mis manos, asumo que dejé un poco de lado esta idea de ser editora. Y en realidad, me gusta la idea porque en Marianalandia, era la única forma en que yo podría leer algunos libros, antes que cualquiera. Mi avaricia de literatura (por ponerle un nombre) me movía desde hace mucho. Sin embargo terminé estudiando algo distinto y mucho tiempo haciendo otras cosas, pero nunca dejé de leer.

Un día, en una feria del libro me encontré con una editorial que tiene librería y me encantó el concepto. Tiempo después comencé a hacer talleres de difusión de lectura en esa librería y me prometí que en algún punto trabajaría con ellos de una forma más directa. No sabía cómo y siempre pensé que en la librería. Para ese entonces, todavía trabajaba en la agencia.

Hace poco me aventuré a salir un poco de las zonas de confort donde me encontraba: casualmente la oportunidad de trabajar en esa
librería se presentó. Poco a poco me envolví más ayudando aquí y allá con actividades extra a lo
que tendría que haber hecho, así que en algún momento terminé trabajando directamente para la editorial, y un poco fuera de la librería.

Ahora soy coordinadora editorial (o al menos eso entendí). De vez en cuando, yo leo los textos antes que otras personas y me entero de muchísimos eventos relativo al libro.

Cuando Noemí me comentó lo de la coordinación editorial, me di cuenta que poco a poco, cada paso que he dado en mi vida, aunque aparentemente no tendría nada que ver con mis motivaciones o sueños de ser editora, en realidad me han traído hasta aquí: lo cierto es que sigo aprendiendo que ser editor es más de lo que yo consideraba o creía, pero miren: Con leer soy feliz.

 

Goal 1: Cumplido.

10 textos de literatura infantil

Hace unos días, uno de los chicos a los que alguna vez les di taller de lectura me pidió que le regalara una lista de libros para niños. Así que me dediqué a revisar durante un rato varias opciones de los libros, pero me di cuenta que en casa no tengo casi ninguno, por lo tanto lo que hice es recolectar los cuentos que yo leí de niña… o no.

La posada de las dos brujas: Joseph Conrad

La primera vez que leí a Joseph Conrad, tenía yo como 8 años. Sinceramente las ilustraciones de esta edición me hicieron estremecer de miedo y evitaba leerlo en medida de lo posible. Pero al mismo tiempo, durante las noches me escondía bajo las sábanas para volver a asustarme. No sé, como una especie de ritual para medir mi valentía. Aún hoy sigo haciéndolo de la misma forma. La historia va sobre unos viajeros que llegan a un lugar desconocido: un pueblo donde todos los habitantes parecen esconder algo, y ésta compañía marina está decidida a llegar al fondo del asunto, cuando uno de sus amigos desaparece después de una noche en una posada bastante particular.

 

 

El Pato y la muerte: Wolf Elbruch

Muchas veces me dijeron que para tratar ciertos temas con los niños, debíamos tener cuidado porque son muy suceptibles. Fui entonces a un curso de reinterpretación de la literatura infantil y la muerte, donde conocí este libro y me permitió conocer un poco del miedo y el morbo que los adultos consideramos que no es “correcto” acercar a los niños: el Pato es muy amiga de La Muerte, y nos regala una perspectiva distinta al respecto.
La pregunta que me surgió con este libro es: ¿Realmente son los niños los que no están listos para hablar de ciertos temas, o es que nosotros siempre queremos evitarlos?

El libro de la negación: Ricardo Chávez Castañeda

Es muy peculiar este libro, precisamente retomando que hay temas que no queremos tocar con los niños porque nos parecen que no tienen, o que nosotros no tenemos la fortaleza de enfrentar. Lo primero que pensé cuando me encontré este libro es: ¿De qué forma le decimos a un niño que también puede morir? ¿Realmente se lo diríamos? Y es que, como papel “protectores” de los niños (que hemos adquirido social y casi automáticamente) ¿Cómo aceptaríamos que a veces fallamos en ese proceso? O peor aún, que somos nosotros, los mismos protectores aquellos que los matamos…

El Lobo Rojo y Caperucita Feroz: Elsa Bornemann

¿Alguna vez leíste completo el cuento de Caperucita Roja? ¿Qué pasaría si te dijera que nuestra Caperucita Roja no ha contado la historia como es?

De esto se trata este libro. Aquí, en realidad la villana es Caperucita Feroz, y quien tiene que huir es el pequeñito Lobo Rojo. Y lo más macabro no es únicamente que ella sea quien está buscando al lobo, sino las finalidades con las que quiere engañarlo y llevarlo a su casa.

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde: RL. Stevenson

Éste libro lo encontré cuando era muy pequeña, y aunque al inicio no entendí muy bien de que trataba, siempre me gustó mucho. No recordaba el final. Hasta hacer unos meses que volví a encontrarlo y me di cuenta de lo macabro que era, lo mucho que influyó en mi percepción del mundo y del cómo me motivó a buscar siempre otras perspectivas de todo. El libro va de una peculiaridad que comienza a suceder con el Dr. Jekyll: un día todos se dan cuenta que comienza a tener la costumbre de desaparecer por días, y poco tiempo después, un “amigo” que nadie le conocía (Mr. Hyde) comienza a ser una visita frecuente en casa del Dr. Jekyll, sin embargo las cosas comienzan a tornarse sospechosas cuando el Dr. Jekyll parece ser amenazado por Mr. Hyde.

Conejos Blancos: Leonora Carrington

La forma en la que me acerqué a este texto fue increíble: Buscaba, más bien, algo con que calmar mi mente después de una pesadilla, y parece que en realidad mi cabeza necesitaba algo más aterrador que lo que yo había pensado para no dormir como una semana. Como si mis pensamientos hubieran sido un imán.

Es la construcción de toda una pesadilla a partir de una actividad tan simple como limpiar un refigerador, o conocer a un nuevo vecino.

Ahora, mientras lo lees, déjate llevar de la mano por Leonora a ver los ojos rojos de los conejos blancos de una forma más aterradora.

El corazón de las tinieblas: Joseph Conrad

Al leer este libro, ya no era precisamente una niña, tenía más o menos 12 años y recuerdo perfectamente esa sensación de miedo y la presión en mis pulmones del aire caliente que percibía en el libro. Las imágenes de la selva, la gente caminando, trabajando, con el sudor en la espalda y en la frente, la monotonía del lugar, y al mismo tiempo la majestuosidad imponente del paisaje… Digamos que fue la analogía perfecta de la soledad que sentía en el momento en que conocí este texto.

Me dio miedo experimentar de dos formas diferentes las mismas dudas y las cosquillas similares de estar encerrada en un lugar que es aparentemente tan grande. El sentir que te vuelves loco, que todos están igual y nadie parece darse cuenta…

Los ladrones de cadáveres RL. Stevenson

Una vez más, las posadas se hacen parte de nuestra historia. Debenham y Fettes están contando la historia: todo lo que ha ocurrido en este lugar. En ese momento conocen al Doctor Macfarlane, por quien Fettes siente cierto… recelo.

¿Será que esta pequeña historia devele quién es realmente Debemman? ¿Conocemos realmente quién es Fettes?

Un cadáver en el desierto: Elise Broach

Éste libro me cautivo especialmente, porque cuando lo estaba leyendo el paisaje que yo veía y el que estaba descrito aquí, era muy similar: fue durante un viaje a Oaxaca, cuando en el camino todas las horas se nos hacen eternas, que yo tenía este libro en mis manos. Entre el ambiente dentro de la camioneta, el calor, y el medio sueño por el cansancio del trayecto, me orillaron a confundir lo que estaba pasando con lo que estaba leyendo.

Este libro es sobre Lucy y su hermano, que en un largo viaje en carretera por el desierto, tienen un problema con una tormenta, y provoca que algo golpee su coche.
¿Era un animal?

Las sirenas sueñan con trilobites: Martha Riva Palacio

Las sirenas sueñan con trilobites es una de esas historias que cuando terminas de leer una mitad de ti se queda en el mar. Como yo no crecí en la costa, siempre que voy al mar y me despido de él me da una nostalgia increíble, una vez escribí un poema que hablaba del mar y cómo siempre buscamos regresar a él. Así que imaginarán que este libro me gustó mucho mucho, de hecho ya lo puse en mis favoritos.
Entre sirenas, peces volares, dragones marinos y una fea barracuda, Riva Palacio nos retrata los problemas que una niña de 9 años puede enfrentar, muchos podrán pensar que son pocos, pero todo lo contrario, y creo que eso es lo que hace tan fabuloso ese libro, que entre toda la fantasía y visión de una niña, los temas que elige la autora no se limitan: la muerte, la violencia, el abandono son parte de la historia.

Cosas que aprendí en una agencia

He escuchado y leído muchas veces que el Millenial no tiene la capacidad de trabajar permanentemente en entornos fijos, que siempre es inestable y que sin dudas buscará hacer que su trabajo tenga -obligatoriamente- una repercusión social. Que pueden “marearnos” las empresas diciéndonos que nosotros somos el agente de cambio, mientras nos ponen a hacer planas de contabilidad, o listas extensísimas sobre algún tema irrelevante que no necesitarán nunca. Y es que, algo así me pasó hace unos pocos años.

Dentro de este lugar, me encontré con situaciones que fueron buenas (y no tan buenas) pero me enseñaron cosas muy importantes sobre los entornos de trabajo en los que quiero involucrarme y quiero crear.

 

1.- Hacer cosas nuevas

He tenido la perspectiva mucho tiempo sobre las agencias porque personas súper cercanas a mi han trabajado mayoritariamente en eso: tal vez llevaba una expectativa. Y aunque en general mis trabajos han sido muy buenos y me permiten crear lo que llamo “mis pequeños imperios” (Que son básicamente proyectos que inicio desde cero) lo cierto es que también no me permiten muchas otras cosas, como concentrarme en algún momento, en mi vida personal.

Así que, dejé por unos días mi zona de confort en el trabajo que tenía entonces (era bibliotecaria en un instituto educativo) y me aventuré a ir a una entrevista de trabajo para una agencia de publicidad, que yo concebía como una pequeña oportunidad para desarrollar más otra clase de habilidades que yo percibo en mi, y que en mis trabajos anteriores no había podido desarrollar plenamente. Iba decidida a aprender todo lo que pudiera de Social Media.

2.- Educación Autónoma

Desde hace tiempo se ha metido a mi cabeza que las mejores lecciones que tienes, son las que aprendes por ti mismo. Aunque la escuela y los maestros te enseñen miles de cosas, en realidad las lecciones que te quedan más claras son aquellas que aprendiste por ti, o en búsqueda de un conocimiento o detalle que necesites, y te obligue a sumergirte en otras áreas, que te impulse a seguir investigando.  Así me resultó con Social Media: Aunque me explicaron a grandes rasgos  (Literalmente me dijeron que solo tenía que hacer memes, compartir y crear perfiles alternos para hacer llegar la información en masa) me di a la tarea de meterme a cursos gratuitos donde pudieran explicarme de mejor forma las cosas que tenía que saber, para hacer más eficiente mi trabajo.

3.- Respeta la profesión 

Sí, ya entendimos que me gusta el Marketing y la difusión de contenidos, pero es algo que no sabía bien cómo hacer. Antes de exigir que te enseñen cualquier cosa debes aprender a respetar lo que estás haciendo. La actitud de (en mi caso) “Solo tienes que hacer memes y compartir” no te llevará muy lejos, querido. Si bien, éstas actividades son las más visibles, no son todo lo que debes hacer, tienes que aprender que en cada proceso que haces, lleva detrás toda una serie de conocimientos en los que debes involucrarte para poder llevar a cabo cada tarea de la mejor forma.
El que algo te guste, no quiere decir que por default sabrás hacerlo, o que tu “mentor” te ayudará a realizarte de la mejor forma en el sector que estás trabajando: Al contrario. Yo descubrí que era yo quien tenía que estudiar porque la ideología baby boomer es monopolizar, capitalizar y resguardar la información para poder sacarle el mayor provecho. Nunca te darán el secreto de tu trabajo y no porque quieran que tú descubras el tuyo, sino porque mucha de su ideología y formación les dice que tienen que guardar los secretos para asegurar su chamba. Ellos no me enseñarían nada, solo existía la promesa de un día hacerlo… Y ya sabemos cómo terminan esas historias.

4.- Si no sabes, pregunta

No hay cosa más nefasta en cualquier lugar, que un pendejo que no sabe hacer su trabajo, disimulando hacerlo. ¿Por qué les es tan difícil admitir que no saben algo e investigarlo? Esto a mi me sucedió muchas veces. Algunas de ellas usaba mi pensamiento deductivo, en otras tuve que acercarme a gente fuera de mi empresa, que considero tiene una carrera amplia que nos ayuda a solucionar conflictos de las formas más sencillas y óptimas.

No, tu jefe no te ayudará a resolverlo: para eso te contrató.

5.-  Comunicación

Y esto es algo que falla sobremanera en todos lados: Te dan una órden y cuando vas a que te corrijan resulta que el superior a tu jefe dijo una cosa completamente diferente. No solo te hacen trabajar doble, sino además, tú quedas como el que no sabe hacer nada. La toma de decisiones es algo que debe ser conocido por todas las áreas involucradas, y no únicamente por quién llevará a cabo la acción determinada.

El trabajo en equipo NO es cada quién hacer una parte y al final pegotearla, SÍ es tomar decisiones conjuntas y todos mantener un interés y desarrollo activo en cada parte del proyecto.

6.- Es más fácil trabajar cuando tus colegas son también tus amigos

Esto lo aprendí así: El proyecto en el que yo estaba involucrada creció más rápido y de una manera muy abrupta. Un día, de 22 actividades que tenía, ya debía hacer casi 100. Y evidentemente no me alcanzaban las manos, ni el tiempo. Así que contratamos a 4 personas más. Todas con perfiles, personalidades y necesidades diferentes. Al final del primer día, aunque todos estabamos serios, el ambiente de trabajo se sentía relajado. Con el paso del tiempo, comer juntos todos los días, platicar todo el tiempo, hacer playlist, irnos los viernes por una cerveza… fue propiciandose el ambiente de trabajo más relajado. Dejamos de ser -la jefa y los becarios- para ser -el equipo-. Cada decisión iba en conocimiento de todos. Y cada opinión, queja o sugerencia era una decisión conjunta.

7.- Aprender a auto-motivarte

Dicen que los millenials somos enemigos de las rutinas. Y sí, pero no. Creo que más bien somos enemigos de hacer la misma actividad sin opción a reinventar algo, más que a una finalidad o producto repetitivo: Es decir, no nos molesta hacer pasta todos los días, sino que sea la misma pasta con los mismos ingredientes en el mismo procedimiento. ¿Me explico?
En todos los trabajos, hay un punto donde la rutina empieza a ganarnos y empezamos a hacer todo en automático. Aquí es donde hacemos uso de nuestro auto-conocimiento y nuestra capacidad de reinterpretación del mundo. La capacidad de auto-motivarnos y hacernos saber que tiene un propósito y sentido lo que estamos haciendo. El peligro de ser un equipo es que, con uno que se desmotive, pueden pasar dos cosas: los demás notan las mismas carencias y caen todos, o reinventas modelos de trabajo para volver a rendir en el trabajo.

8.- Tu jefe no tiene la última palabra

Esto lo aprendí de una forma peculiar: Saltándome ocasionalmente algunas exigencias/opiniones/órdenes de mis jefes. Cuando de verdad me parecía que algo podía hacerse mejor o que la idea principal no necesitaba cambios porque era adecuada (nótese, no perfecta, solo que funcionaba mejor) simplemente lo hacía, y al final, notificaba cómo esto había repercutido. Es decir, en lugar de avisar o pedir permiso, decía: “Hice (xxxxx) y el resultado fue (xxxx) respuesta, con lo que pudimos trabajar en (xxxxx) y si nos lo permiten, el equipo ha decidido implementarlo como una medida permanente.
Así no das problemas: solucionas.

9.- Calendarios y To Do List

Tener un calendario de actividades, listas de pendientes y notas a la mano de lo que debe hacerse por periodos facilita mucho la manera en que podemos relacionarnos con nuestro trabajo. En lugar de “tener que hacer un reporte” puede repartirse entre todos los colaboradores, así todos están involucrados, el trabajo sale más rápido y nadie se agobia. También ayuda a no estar saturados todo el tiempo y permite que en caso de un “bomberazo” nadie en el equipo pierda la cabeza.

10.- Enseña, enseña, enseña

Puede que no sepas todo, pero entre todos lo sabemos todo. Es decir, en mi equipo de trabajo descubrí que si bien, yo no era una experta en Social Media, sí había cosas que yo podía enseñarles, como herramientas o procedimientos que hacían más sencillas las cosas, una chica que era diseñadora nos explicaba por qué sí o por qué no hacer de ciertas formas con los posteos, los comunicólogos, estrategias más prácticas, y escritores creativos a hacer redacciones más inteligentes, procedimientos más estructurados: Todos teníamos algo para compartir. Y entre todos lo hacíamos funcionar.

11.- No por ser becario, tu trabajo vale menos

Una cosa es estar en proceso de aprendizaje o aplicación de tus prácticas, pero algo MUY diferente es que te hagan sentir que tus conocimientos no valen lo suficiente para tener un trabajo digno, que nunca pases de ser “el becario sirve-cafés” 
Y que se aprovechen de eso para no darte un salario y trato digno. Algo que han olvidado las empresas es que contratan becarios, sí, porque están aprendiendo y es mano de obra más barata, pero también para enseñarles procesos en los que no son precisamente destacables e incorporarlos a las plantillas: Para producir talento dentro de sus empresas. Y si nos vamos, recuerden, toda mala práctica y aprendizaje mal hecho, también llevará su nombre.


No quiero que me digas que mi trabajo está bien, quiero que me enseñes a hacerlo mejor.
No te quedes en un lugar que no te está enseñando pero sí te exige todo.

No todo depende de nosotros, lo sé.

Y tal vez no podamos cambiar el mundo de un momento a otro
Pero sí las prácticas en nuestros entornos laborales. Las formas en que nos desenvolvemos en nuestras profesiones o aprendemos de nuevo a involucrarnos en nuestros entornos.

Cambiamos nuestras prácticas.