El día que Jane Austen descubrió la risa crítica

Muchas veces hemos pensado en leer y escribir como parte de un proceso de desprendimiento sobre un tema, digamos: en términos de romance, se dice que si quieres olvidar a alguien escribas sobre ello y lograrás sacarlo de tu cabeza. Jane Austen escribió muchas novelas pero lejos de lo que podemos imaginar, ella escribe sobre el todo para criticar y reírse de las situaciones más no para olvidar.

Orgullo y Prejuicio, Jane Austen
Oh, very well, then.

Para ponernos en contexto: Jane Austen nació en una época privilegiada para las artes, además de ser hija de un tutor/clérigo, con lo que tuvo un acceso tanto a educación como a una posición social lo suficientemente acomodada para no tener que trabajar en el campo, sin que necesariamente pertenezca a la alta sociedad inglesa.

Aquí puedes encontrar su biografía

Su crítica sarcástica va en estos tres puntos:

Sus protagonistas no creen en el compromiso largo

Cassandra, la hermana más grande de Jane estuvo enamorada alguna vez, se comprometió con su novio, pero jamás pudo casarse y la forma de criticarlo es por medio del sarcasmo y la comicidad, ridiculizando la figura tan dura que había sobre la mujer que únicamente busca casarse y pertenecer a alguna familia con mayor estatus.

Se ríe de sí misma

También Jane estuvo enamorada alguna vez pero no logró comprometerse; ella pertenecía a un nivel económico inferior a Thomas, que aunque la amaba, no estaba permitido casarse bajo dichas circunstancias.
Posteriormente el primo de Thomas se le declara pero ella lo rechaza. De ésto se ríe con el paso del tiempo y toma esta experiencia como inspiración para un libro, donde también se da el final feliz que estaba buscando.

Critica y reivindica la figura de la mujer

Jane no permite que a sus protagonistas las eduquen únicamente en talentos:
las dota de inteligencia, astucia y razonamiento, alejándose del cliché de la mujer que sólo debe saber bordar y complacer.
Les otorga una voz y una personalidad que exige a su entorno amoldarse a sus deseos, sin despojarlas de humanidad, suponen un reto para el otro, mantienen un completo dominio de sí mismas y las situaciones sin hacerlas locas celosas o controladoras, teniendo como resutado divertidas conversaciones que entablan con otros personajes.

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¿Tener un credo me hace menos parte de una ética poliamorosa?

Si tu primera duda es ¿qué es el poliamor? Tal vez te interese checar primero ésta definición de Wikipedia para aclararnos un poquito el panorama.

 

¿Te ha tocado que a veces preguntas algo en una comunidad y en automático empiezan a contestar de una forma u tanto agresiva, como si tu pregunta fuese una pregunta tonta? Es decir: a lo mejor antes de ti el tema esta tan platicado, que volver a ello, pareciera tedioso.

Bueno: pasa en todas las comunidades: se crea una especie de superioridad moral no sé si por la antugüedad y la forma o tiempo que llevamos deconstruyendonos todos, tal vez porque al saber más que el otro, creemos que todos deberán tener el mismo nivel de introspección y aplicamos este poliamorómetro donde tenemos cómo medir “al buen poliamoroso” y al “polifake”, e incluso en esa misma vara vamos midiendo de ocasión en ocasión nuestros vínculos:
que conste, no estoy criticando del todo que exista, sí señalo cuando se usa para minimizar al otro. Me alegra que exista cuando eso hace la autocrítica más puntual.

Ahora, hace unos días me preguntaban si ser católico/cristiano está peleado con ser poliamoroso y que si puedes tener un credo que trata mal a las mujeres. Después de una acalorada discusión, creo que hay mucho que quiero platicarles, y que tengo que condensar de todas las reflexiones que hemos tenido al respecto. Creo que hay que iniciar diciendo independientemente de la cultura y el apego/dinámica social, el credo es una parte de la identidad del individuo que es inherente, podemos notarlo cuando incluso en las fiestas nacionales en muchas regiones se festejan días religiosos, por lo tanto, incluso auque no seas creyente, la religión o ciertos credos son parte de tu vida.

Pero hay personas que la viven mucho más de cerca y tienen una dinámica más apegada a su religión o creencia tradicional. Sin embargo, veo la alarma al respecto por parte de una parte de la comunidad, ya que el credo atenta directamente con la visión que se tiene de la ética, además del trato machista que se tiene hacia la mujer y por supuesto el culto a la monogamia que se tiene y entonces surge la pregunta ¿Puedes seguir una religión y al mismo tiempo ser poliamoroso?

Mi respuesta rápida siempre es un “Sí”, ya que el concepto de poliamor es la destrucción y reestructuración de algunos paradigmas sociales ya establecidos como la única norma y verdad, con lo que cualquier cosa (desde mi punto de vista) que tenga que ver con los vínculos con el otro y pueda/quiera ser cuestionado, puede ser desde la misma forma, destruído o reivindicado. Citar a los textos sería un truco fanático y fácil al cual recurrir, y lo pienso después de ésta forma: Tal vez el amor a un Dios, Diosa o Entidad etérea e inalcanzable es una nueva forma de amar al otro, y de amarse a través del otro, simultáneamente, de amar a lo que nos rodea.

Ahora, no es como si por tener un credo estuvieramos automáticamente banneados de deconstrucción y por lo tanto de espacios: si nuestro entorno se basa en romper y tomar lo que mejor nos va ¿porqué no aplicarla a los credos? ¿por qué no tener la capacidad de crítica de tomar una parte e incorporarla a nuestra vida en una forma positiva?
Es decir, en tiempos actuales, es bastante común tener  ese tipo de instrospección en función de la igualdad, equidad y empatía por nosotros y por el entorno (Me hace pensar incluso que la religión no cambiará si nosotros no la cuestionamos y si no la modificamos, o si seguimos viendola como aquel ente externo, la institución inamovible y todos estos conceptis que también podríamos estar depositando aquí, a falta de otros repositorios).

Aquí es donde entra la interpretación propia sobre cualquier idea que nos han enseñado, que además, no a todos nos han enseñado lo mismo, de la misma forma. Donde podemos debatir con nosotros y con los demás sobre las cosas que parecieran fijas en nuestra manera de relacionarnos.

Hablando del catolicismo ¿Por qué no apropiarnos y aplicar el “Amaros los unos a los otros”?
Quiero decir: Hablamos de la facilidad de romper paradigmas y propiarse de los que nos hagan bien de una forma directa, entonces habríamos de asirnos a aquellos que podemos llevar como parte de una ideología, reforzar nuestras percepciones del mundo y provocar que el entorno en que nos desarrollamos más allá de sentirse agredido, se sepa reinterpretado.

El ejemplo más directo sobre el cambio de paradigmas o la reivindicación de los conceptos, considero que es el del feminismo y la historia machista en las mujeres: Cuando una chica se reivindica como feminista, se le echa en cara la misoginia de la que ha sido parte, como si una naciera feminista y no fuere tanto el machismo como el feminismo un constructo de identificación social que se va modificando y creciendo paulatinamente como cualquier credo o ideología.

Acepta que lo eres/fuiste.
Y modifica aquello que tanto en tu sociedad como a ti, les moleste, para crear vínculos y mejores formas de comunicarnos. Recuerda que toda postura personal es política.

Religión y poliamor puede estar unido, y depende de cada individuo la reinterpretación e incorporación de los elementos en su vida.

El poliamorómetro es una [falsa (y tal vez narcisista)] idea del “correcto o incorrecto” poliamor, ya que éste es (todavía) un experimento entre vínculos que no tiene (y no “pretende” tener) una normalización específica, ni una superioridad moral, sino que su principal preocupación es que las formas de amor, sean éstas las que sean; resulten válidas para todos, y las personas puedan elegir qué quieren hacer con su vida, en este caso siempre con honestidad.

Se trata de una cosa simple: Tener la libertad de elección.

Terremotos y libros que tiemblan

Terremoto: la experiencia más impresionante que he vivido hasta este momento, y me afectó de tal forma que se instaló en mi cabeza de una manera yo creí eterna. Mi manera de enfrentarlo y relajar mi cuerpo respecto a esto, ha sido leer. Leer sobre experiencias similares y cosas increíbles que pueden pasar sobre la misma angustia, el mismo temor, la misma necesidad de saber que no estamos solos.

Por eso, dejaré aquí 5 textos que he revisado en estos días, y que me han ayudado de alguna forma, a curarme.

Terremoto 1985

Luz de luciérnagas, Edson Lechuga.


Esa muerte ficticia, esos dolores, esos sinsabores inútiles que nos hacemos cada día hasta el momento de nuestra epifanía me parece un dolor tan tangible y real que casi puedo tocarlo.
Y está allí, acomodadito a un lado de mi pecho, gritando por querer salir.

Tal vez llevo cargando algunas muertes ficticias, mentales desde hace mucho tiempo. Pero no sé si quiero soltar a mis muertos, que se convierten en todos los muertos que tengo, que he visto y a los que he acompañado desde el inicio.
Disponible en: Gandhi

 

 

Terremoto 1985 (2)

No sin nosotros, Carlos Monsiváis

Las consignas “No sin nosotros, “Nunca más un México sin nosotros, responden así a la certeza compartida:
Sólo se avanza en la democratización y en la lucha contra la desigualdad si se le pone límites a la exclusión o si se le elimina.

La primera parte de este libro se dedica a la crónica de algunos procesos primordiales de la sociedad civil en México 1985. En la segunda se reproduce la crónica de Carlos Monsiváis escrita en esos meses de dolor, confianza y energía.

Disponible en: Kobo

 

 

 Nada, Nadie. Las voces del temblor; Elena Poniatowska Terremoto 1985 (3)

Sentir de cerca tantos testimonios contagia de múltiples emociones. Rabia y coraje al enterarse o recordar la incapacidad y torpeza con la que actuaron las autoridades (desde entonces, desde siempre), orgullo de conocer casos de heroísmo y solidaridad ciudadana, asco por la mezquindad de funcionarios y empresarios que pusieron sus intereses por delante de la tragedia humana.

El saberse parte de alguna forma del cambio, avance o manifestación dentro de este gran labertinto que se volvió la ciudad cuando esto ocurrió de una forma tan similar, me provoca una especie de enamoramiento en la boca del estómago, que no me puedo sacar.

Disponible en:  Ediciones Era

 

8.8 El miedo en el espejo, Juan VilloroTerremoto 1985 (4)

 Juan Villoro cuenta cómo estuvo en condiciones de comparar la intensidad de dos de los terremotos más terribles que ha sufrido América Latina: el de 1985 en la ciudad de México y el de 2010 en Santiago de Chile.

Así que convencido de que estos desastres deben contarse con las más representativas de las voces implicadas, Villoro tomó los relatos de sus compañeros de temblor y construyó un concierto de impresiones en el que no faltan el suspenso o el absurdo.

 

Disponible en: Almadía

 

 

Ojalá te sirvan, los disfrutes y como a mi, te ayuden con algo importante.