La vida es una ficción que quiere ser leída

La vida es una ficción que quiere ser leída

Aurora boreal.

Aurora boreal.

Hay cosas que solo pueden ser vividas para entenderlas: jamás transmitidas.

Por cosas del destino y azares que no entiendo, terminé una estación después de la parada donde regularmente bajo del transporte para llegar a casa. Y es allí donde puedo encontrar un espacio para caminar por donde no había andado antes, so pretexto de no necesitarlo.

Así que de pronto ante la oportunidad aparecieron muchas variaciones en mi día con las que no contaba.
El aire comenzó a volverse rosa, como pocas veces he visto. No sé cómo expresarlo. Era rosa, y las nubes entre naranja fluorescente que me removió recuerdos de hace algunos años. Otras nubes eran borgoña, y las últimas, eran rosa pastel, tan tenue y estridente que no sé si en realidad era un color.

 

Estuve allí, admirando la belleza que tenía ese instante, ese momento inamovible donde solo era yo y el cielo empezando a alejar el sol de mi percepción.

Me sentí como si hubiera gastado mucho tiempo en cosas tan poco importantes que me olvidé de mirar el cielo.
Me sentí triste por que solo durara dos minutos esa pequeña ilusión de un momento mío.
Me sentí feliz por poder estar allí.

Tuve en ese instante la imperiosa necesidad de amar el momento y compartirlo con el mundo.
Nunca he visto una aurora boreal, pero seguro se siente así.

 

 



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