Top cinco de mujeres mexicanas destacables

Desde hace unos días me puse a investigar sobre mujeres mexicanas, buscando un poco de inspiración para mi día a día, alguien con quien me identificara mucho más y de quién asirme para hacer una especie de objetivos aspiracionales. Después de tanto buscar, encontré a estas cinco mujeres maravillosas (y pudieron ser muchas más) que me reconectaron con alguna idea, emoción o sensación, además me parece súper importante darles la importancia social debida. ¡Me encanta que formen parte de nuestra identidad y sean personas de las que podamos aprender!

 

 

Eulalia Guzmán

Una  Zacatecana fuera de serie, ya que la conocemos por ser la primera arqueóloga mexicana, aventurada en destacar la educación de las mujeres en México ¡Tanto que fue una de las primeras dos maestras de arqueología!, además de impulsar el conocimiento científico dentro de ésta área de estudio.

 

 

Carmen Mondragón 

Excéntrica, intrigante, inconforme, bella: Nació en 1984, la mandaron a estudiar desde muy pequeña a París, donde descubrió su pasión por la pintura y la poesía. Además de ser una mujer talentosa, inteligente y apasionada, también fue parte de una revolución de indumentaria: Al regresar, se volvió la pionera en México usando minifaldas. ¡Con ella, el arte, la pasión y la rebeldía es parte de nuestras vidas!

 

Lola Álvarez Bravo 

Fotografías increíbles, representaciones de la belleza en cada mujer que conoció, en cada lugar, magnificando los detalles que alcanzaba a observar, de las primeras mujeres en profesionalizarse retratando imágenes de su entorno. Pero esto es insuficiente para todas las ideas que tiene en la cabeza así que se convierte en una de las pioneras ¡Del Fotomontaje!

 

 

 

 

María del Pilar Roldán 

Ser hija de dos atletas no debe ser en absoluto sencillo; así fue el inicio de María del Pilar: sus padres eran dos tenistas súper destacados con lo que ella creció dentro de una familia deportista. Cuando era pequeña, María leyó “Los tres mosqueteros” y dejó todos los deportes aferrándose al esgrima, lo demás se dió como producto de su dedicación y esfuerzo: Fue la primer mujer en el continente americano en ganar una medalla en esgrima y la primer mexicana en ganar una medalla olímpica.

 

 

 

María Cristina Jurado 

 

Jaliciense de corazón, María Cristina solía ser Actriz famosa por comenzar a actuar en la época de oro del cine mexicano, y era la favorita para actuar de Femme Fatale y villana en muchas películas mexicanas. Es conocida también por ser la primera actriz latina en ser nominada a un premio por la Academia, y ganando un Globo de Oro en 1952, un Oscar en 1955 por Mejor actriz de reparto en “Lo que la tierra hereda”; y de 1955 a 1994 ganó 4 Ariel.

 

 

 

 

 

Como ves, cada una de estas mujeres representa de una forma única la belleza de la identidad mexicana, realzando con su esfuerzo, pasión y trabajo cada cualidad del espíritu tan bello que tenemos y que nos acompaña a seguir y conseguir nuestros sueños.

 

¿Quién más te inspira a crecer?

Mi manual para la tristeza

Desde hace años tengo una tendencia a la tristeza intermitente e irracional. Así, sale de la nada, se dirige a cualquier parte y aterriza en mi sillón favorito. La mayoría de veces acepto mi tristeza, la vivo y la mantengo dentro de mi todo el tiempo que me es soportable, pero a veces me rebasa, me fastidia y prefiero animarme. Y es que hay una gran diferencia entre abrazar la tristeza y mantenerla dentro haciendo mella. Sí, todo esto es una aclaración: No huyo de mi, no taponeo mis emociones, no cubro mis dolencias. Las quiero y las acepto, pero no las mantengo más del tiempo que pareciera estrictamente necesario y así no sumirme en una espiral horrible de miseria autoinventada y destructiva.

Así que entre terapia, tratamiento y una convicción propia por no mantenerme atada a ese sentimiento, me dediqué a hacer listas tipo manuales de 10 cosas que me levantan el ánimo. Tiene mucho tiempo que hago estas listas (que también me ayudan a autodescubrirme, por cierto). Sin embargo me di cuenta que tiene tanto que las hago y tantas veces, que he desgastado las actividades que se me ocurrían y todo empieza a ser cíclico, por tanto monótono, así que termino por no resolver nada en absoluto. Hace unos días pedí ayuda en diversos grupos de apoyo de temas variados. (El grupo de Poliamor, el de Lecturas Feministas, de Sororidad, en mi grupo de amigos) y recibir diversas respuestas me entusiasmó muchísimo.

Descubrí a las muchas manos que hay afuera dispuestas a ayudar, pero también que una forma de volver a uno mismo es dimensionar esas emociones después de un tiempo, darles el tiempo y la formación adecuada para poder enfrentarlas.

El punto es que con todas las respuestas que recibí, hice más manuales con cosas nuevas y mejores formas de enfrentarme a ello. Más herramientas, caminos…
Y compañías.

En fin, si quieren las listas, las dejo aquí abajo.
Tengo link de descarga en PDF de todas las listas y también colocaré una plantilla donde puedas colocar todas las cosas para tu lista personalizada.
También tengo aquí las playlist que logré armar con las recomendaciones de todos_

Y ojalá te ayude.
¿Tienes más actividades?
Déjalas aquí abajo, seguro podemos anexarlas.

Por cierto: Si tú te sientes triste ahora, recuerda mucho mimarte bonito, darte besitos en el corazón.

 

 

Mitos lectores

¿Te ha sucedido que cada vez que dices “me gusta leer” las personas a tu alrededor empiezan a asumir cosas y te tratan diferente? ¿O de pronto empiezan a creer que eres una especie rara y no saben cómo seguir un tema de conversación contigo? Es común, gracias a los prejuicios que se tienen sobre lo que es o no ser un lector, es por eso que aquí te dejo una lista de mitos que se dicen sobre los lectores… ¡porque también somos personas!

 

Un lector siempre lee: 

Nope. No todo el tiempo estamos leyendo un libro, también nos gusta volver a la realidad, además, sí, a veces se nos cansa la vista, como a todos.

Un lector lee todo

No necesariamente: así como las personas tienen gustos respecto a la música, la comida y cualquier otra cosa, los lectores tambén tenemos nuestras preferencias de libros. Aunque a primera instancia, si algo nos llama la atención; sí, lo tomamos para leerlo.

 

Siempre termina sus libros

Tal vez terminemos los que nos gustan, pero eso no nos obliga a terminar todos los que empezamos porque ¿a quién le gusta sentirse obligado a hacer algo que no quiere? Y pongamos de nuevo un símil con la música: aunque seas melómano, seguro habrá canciones o melodías que no te gustan, así como algunos rockeros no toleran el reggaeton, yo (por ejemplo) no puedo leer un libro que me traiga un poquito de texto de autoayuda.

Los lectores son ratones de biblioteca

Nope. No siempre estamos en los mismos lugares haciendo lo mismo, así como los futbolistas no siempre están en la cancha, tampoco nosotros siempre estamos en las bibliotecas (y mucho de esto es también gracias al libro electrónico ¡podemos estar en cualquier lugar!)

Son introvertidos

No: no leemos porque tengamos pocas habilidades sociales. Podemos o no. Es decir, ésta actividad y costumbre no es algo que determine nuestra personalidad, eso sí, cuando estamos muy concentrados, sí, nos gusta estar solos, donde podamos pensar y nos va a molestar sobremanera que nos estés interrumpiendo.

No les importa su apariencia física

¿Qué? Esta es un cliché muy marcado de las películas y las típicas figuras de lectores/bibliotecarios/introvertidos. No es que no nos importen, todo en nuestra vida tiene una prioridad diferente, dependiendo de cada persona y depende mucho de la formación de quien estemos hablando. Es decir, yo no me considero vanidosa, y no cuido mi imagen tanto como otras chicas, porque a mi me da un poco de flojera pero tengo amigas lectoras, que además les encanta maquillarse. Es más cuestión de personalidad.

No eres un buen lector si sólo lees bestsellers

¡Ay, no! El mito de la buena y la mala literatura! Los dejaré en algo simple: Se llama “lector” porque lee. Y mejor dejo el debate de la buena y la mala literatura para otro post.

Se quedan ciegos por tanto leer

¡No! Es decir, el cuánto se te lastime la vista, en general, depende de una infinidad gigante de factores y no únicamente de que leas.

Si lees eres más inteligente

No, no necesariamente: existen diferentes tipos de inteligencia y habilidades, por lo tanto, leer te ayuda a desarrollar sólo una clase de habilidades respecto a un tipo de inteligencia, pero no te hace necesariamente más inteligente.

Son súper altaneros

Aquí… depende. Creo que también va en función a la personalidad de cada uno, y la función de la lectura en su vida.

Seguro sólo hablas de libros
¡Oye! No nos subestimes, a lo mejor si hemos leído de muchos temas, tenemos muchas conversaciones… Lo que sí es que seguramente en algún punto, hará referencias a algunos textos, pero ¡Es inevitable! nuestras conexiones mentales y de memoria nos remiten directamente a ello.

 

 

12 motivos para renunciar

En algunos trabajos he notado que los jefes actúan como si te estuvieran haciendo un favor al darte un trabajo, y en realidad ni te enseñan a mejorar tus actividades o costumbres, ni te permiten mejorar situaciones con prácticas que conoces. Muchas veces, incluso lejos de ayudarte, te enseñan malas prácticas. Y aún así, y otras muchas cosas (que enlisto aquí abajo) pretendo explicarles por qué nunca he renunciado a mis trabajos, pero siempre renuncio a mis malos jefes.

1.- La paga no equivale al trabajo que estás haciendo

Es de las que más me han sucedido. No tengo ni un solo problema en trabajar por el dinero que me gano, regularmente he sido proactiva, pero he llegado a lugares donde eso se va haciendo poco a poco como una obligación: me contrataron de becaria, y casi un año después era coordinadora de un equipo de 4 a 6 personas y evidentenemente mis actividades cambiaron muchísimo… pero seguía ganando como becaria.
Y me seguían tratando como tal.

2.- Evitan reconocer tus talentos para no darte algo más de lo que ellos consideran “justo”

¿Te ha pasado que aunque hagas el mejor diseño de tu vida, tus jefes siempre responden algo como: “Mmmh, está bien….” con cara de fuchi? ¿O que te dicen que “no eres tan bueno/a” en algo donde eres especialista… ¡O peor aún! te ponen a hacer cosas de las que no tienes idea, sin explicarte y esperando que cometas el error para retirarte la tarea asignada… con tal de no otorgarte nada poque “no sabes hacerlo”

3.- El sexismo y misoginia existe en diferentes formas

Esto funciona en mucho sentidos: no necesariamente es hacer comentarios directos hacia ti. En mi caso pasaron cosas como hablar de cualquier otra chica sólo con el adjetivo de: “Esa pendeja” “La puta esa” Y chistes constantes -por constantes me refiero a TODO EL TIEMPO sobre vaginas, tetas, porno, albures, e insinuaciones.
No tiene que ser directa para tener que sentirte ofendido: es sentido común.

4.- “Respeto” es un concepto inexistente

Típico: entre amigos no falta que te digas “wey” “idiota” “tarado” y aunque no es lo ideal, también está basado en un lazo de confianza al otro. Es la forma de manifestar tu conexión con aquel individuo con el que compartes mesa. Pero de eso a que el jefe grite cosas como: “Hablale a la putita esta, la gorda” “Hay que ser pendejo para no entender cómo mandar un mail” hay una GRAN diferencia. La violencia con la que hablas dentro de tus entornos y te diriges suele comunicar mucho del tipo de empresa en el que estás trabajando. Sabemos que las groserías son parte del entorno del mexicano, pero el que sea normal no significa que sea correcto.

5.- El hermano mongol del jefe

Ésta es mi persona favorita en el mundo laboral: siempre hay un dude contratado que no hace nada y nadie sabe por qué está allí. Más que ser Administrador, Community, Programador, Diseñador, Editor, parece que más bien, su trabajo es ser el chismoso que le lleva información al jefe y le pagan sólo hora nalga. Y todo ese trabajo que debía haber hecho esta persona pasa a tus manos. Y así terminas los viernes: con pendientes que no son tuyos a las 8 de la noche, desvelado y estresado porque el material era para ayer.

6.- Ser becario es equivalente a ser pendejo

Te contratan con menos de la mitad del sueldo que deberías tener, con un horario donde ellos entienden que “medio turno” son más de 5 horas, pero menos de 8, te dejan solo ir a sacar las copias y si estás de suerte… a comprar café de todos en la oficina. Cuando te ponen una actividad y la terminas, la revisan 10 personas diferentes que te piden mil modificaciones, para darte cuenta que tu primer borrador era perfecto y además el crédito se lo lleva alguien más. Por si fuera poco, te regañan porque deberías ser más proactivo y ser como “Chuchito” que lo resolvió rápido…

¿Te parece familiar?

7.- No existe inteligencia emocional ni resolución de conflictos

Esto me pasó más de una vez: una entrega se atrasó porque la persona que lo desarrollaba no asistió a la oficina. Y los que seguíamos en el equipo, no teníamos la más mínima idea de que eso nos lo habían pedido. Así que le avisan al jefe que no estaba ese detalle urgente y en lugar de resolver… Me gritó hasta que se cansó, haciendo todo el énfasis del mundo en lo tonta que fui por no adivinar el pensamiento y terminando con un: “Ya sé que no bería gritarte a ti, pero necesitaba sacar mi coraje. Y en realidad ni siquiera estaba enojado, sólo estoy frustrado”
Joyita.
Evidentemente renuncié. Pero si no tienen la capacidad de resolver conflictos pequeños como una porción de código… ¿Contratarías a esa empresa para que te resolviera la imagen pública de algo?

8.- No pagan

La primera vez, te retrasan el pago unos minutos. En RH te dicen que enviaron tu transferencia a las 5 de la tarde y cuando vas al banco descubres que tu pago entra hasta la siguiente semana porque las aprobaciones de transferencias bancarias se cierran a las 4 y por lo tanto la tuya no pasó. La segunda vez te pagan una semana después, porque el cliente se retrasó con los pagos. La tercera una quincena en realidad no sabían qué problema había con el banco pero “ya merito nos depositan” y la cuarta vez, bueno, nos enteramos que la empresa pide un préstamo en el banco porque no hay dinero…

9.- Mentiras desde el contrato

Uno de mis contratos decía que además de mi sueldo, me pagarían un curso escolar/idioma/colegiatura, y aparte mis prestaciones de ley. Oh sorpresa cuando descubrí que ni curso, ni prestaciones y en realidad, tampoco el salario mínimo.

10.- “Esto es lo que hay”

Entiendo que el material de trabajo que te asignan es probablemente el mejor que tienen para tu puesto, ya que las requisiciones lo ameritan pero ¿qué pasa cuando tú debes llevar tus cosas para poder hacer tu trabajo, porque “la empresa no tiene los recursos”? Sinceramente, si no pueden darte el material para trabajar ¿crees que tengan la capacidad de pagarte por tus servicios o conocimientos?

11.- No existe libertad de toma de decisiones / propuestas

Sí. Entiendo. Existe una jerarquía de puestos y está bien. Pero siempre te piden propuestas para realizar un proyecto y te topas con que si no es lo mismo que el jefe dice, entonces tu opinión no vale. O peor, que cuando estructuras un proyecto tiene que pasar por 4 personas y cuando llega al jefe ya está obsoleto, o debería tener muchas mejoras, y eso te convierte en el dinosaurio de los métodos. Hay una opción aún mejor: estás en junta, das tu opinión y te callan con un “los becarios/nuevos sólo entran a junta para aprender”

 

12.- “El cliente siempre tiene la razón”

Estás en un proyecto donde eres un expertazo: entonces comienzas a planear estrategias de trabajo y nuevas formas de revolucionar un “algo”, además te súper luces con tu equipo de trabajo y optimizas todo lo posible tanto costos como personal, equipo… para que tu jefe te diga: “Ok. Esta padre, pero el cliente quiere esto y eso es lo que le vamos a dar porque él siempre tiene la razón” a sabiendas de que el producto está mal. Y parece que no tienes otra opción más que aceptar.

 

La primera vez que renuncié fue súpe raro: amaba lo que hacía pero  me

sentía sumamente infeliz de la forma en que me desarrollaba en mi entorno. Con el paso del tiempo solo pueden pasar dos cosas; o te acostumbras y normalizas cosas tan simples como hacer algo de mala calidad, a más graves como la violencia introyectada de cualquier persona. Todas estas experiencias las coleccioné a lo largo de varios trabajos en diversas áreas, pero una cosa me queda muy clara:

 

Desde que cumplen uno de estos puntos, yo empiezo a dudar del trabajo y mis alertas rojas se encienden. Eso sí, nunca dejo que pasen al tercer strike.

 

 

 

*Todas las ilustraciones pertenecen a Magoz. Su blog aquí*