Soy la cosa bella

Creo que lo primero a decir aquí es que tal vez no tengo la suficiente educación visual para poder hablar sobre cine, así que esta no es una opinión en absoluto profesional. Ya, lo dije. Fin. Ahora sí, voy a empezar a deshebrar todo lo que pude hilar de esta película.

 

La historia.

Me parece interesante la idea de hacer paralelas dos historias, e hilarlas en un punto climático donde ambas historias tocan los mismos pasos. Me recuerda un poco a Valeria Luiselli en Los Ingrávidos, por ejemplo. Incluso en la sensación donde ambos espectros se miran a los ojos, se parece muchísimo a la sensación en que Owen y La editora.

La poca interacción entre las dos mujeres dentro de la casa, hacen que este miedo y la constante preocupación de Lilly sea latente. Puedes ver cómo va perdiendo los pocos estribos que tiene con cada sonido y cambio, por mínimo que sea conforme los nudos se van acentuando. Ver cómo las dos personalidades pueden convivir de formas completamente contrarias con lo espectral. La disociación entre las protagonistas pareciera además el puente de comunicación entre Polly y Lilly.

Considero interesante la manera en que revelan el futuro de Lilly desde el minuto uno pero ¿Era necesario? No dan oportunidad a la sorpresa de la voz en off. No descubres el momento cumbre: lo esperas. Y toda la tensión que se pretende elaborar alrededor de ese momento, aunque en su mayoría es sostenible y constante, esos pequeños momentos donde por alguna cosa sueltas la cuerda de tensión, es muy difícil retormarla.

Esta equiparación además, que tiene la casa con el interior de Lilly es uno de los recursos más evidentes y menos explotados: Lilly descubre que algo está dañando la estructura de la casa y al mismo tiempo empieza a admitir que tiene miedo. Deja que eso se vaya instalando en su cabeza a partir de la visión de esos fantasmas desde la mirada de la escritora, incluso a pesar de que la escritora jamás siente miedo, sino curiosidad. Así es como Polly se transforma en un miedo irracional que va tomando la mente y las entrañas de Lilly como el lugar perfecto para vivir; el cómo Polly es emparedada es también la forma más clara de representar que ese miedo se instaló dentro de Lilly hasta matarla.

Hablando de fantasmas, vemos a la dueña de la casa convertida en uno, que además no recuerda tener una identidad: hacemos por momentos el contraste de lo que ella fue en su momento y la persona que es en el instante que está transcurriendo la historia: se hace también parte de la casa y la energía de la misma la va absorbiendo, como lo hace con sus recuerdos y su capacidad de distinguir la realidad de esto que alcanzaba a ver mientras no tenía miedo de mirar en los límites de la verdad.

Hay un diálogo súper potente que es casi una premonición de Lilly: “Me gusta vestir de blanco porque así los enfermos saben que no me pueden tocar” cuando vemos cómo progresivamente sin tocarla, se van adueñando de ella: Termina limpia pero sin ser ella.

El momento cumbre, sin embargo, no es en absoluto cuando Lilly logra ver a Polly, sino cuando está a punto de verla. El descenso de escaleras y su rodeo, con la poca luz en un lugar que en teoría conocemos y a penas distinguir el movimiento son la clave del encuentro: Poly se encuentra a sí misma reducida a un recuerdo de algo que no sabemos si sucedió.

 

La narrativa

 

Tiene una clara intención de desarrollarse en un ámbito súper clásico del terror: Donde todo lo evidente siempre pasa dentro, donde cada susto, tensión y modificación es en realidad a partir de la visión del protagonista y no del entorno en el que se desarrolla: ese lugar al que debemos temer es en realidad, nuestra mente. Aquello a lo que le tenemos miedo es a nosotros mismos.

Los colores que están usando dentro del desarrollo de la historia es además una manera súper obvia de decir que las cosas son tan claras que son macabras: todos los tonos, a pesar de ser claros, son opacos, como una advertencia: No todo lo que puedes ver es bueno.

Hay algo que no me gusta y que es lo que considero que provoca que toda la tensión se pierda y es la lentitud con la que cada cosa sucede. Aunque en general entiendo que es para alargar la nota tensa todo lo que se pueda, también provoca que pierdas la intensidad de esa presión. Hay además diálogos importantísimos, que hacen súper difusa toda la intención cuando los escuchas, tanto por la lentitud con la que son pronunciados, los tonos de voz y la sucesión de escenas.

La voz en off puede ser omitida en algunos momentos, porque también la explicación constante de detalles importantes suele hacer que patines entre la intención y la aclaración: siento incómodo que para entender una escena y su relevancia deban explicarmela, me orilla a pensar que la escena no está para nada terminada.

La disposición de la locación y lo clara que es la ubicación de la casa me parece realizada increíble, porque a pesar de saber siempre dónde está cada cosa, te da la sensación de pérdida del norte cada vez que los personajes se mueven: Se traduce en un laberinto mental del que no puedes salir. Como cuando de pequeño te pierdes en el Supermercado y a pesar de saber que los pasillos son paralelos y organizados, no sabes para dónde moverte porque cualquier movimiento implica una modificación de tu percepción que pareciera “completa” y te resta certidumbre.

Me encanta de las actuaciones que puedes notar el tedio de su cotidianidad dentro de cada expresión y acción. Te traslada inmediatamente a ese instante en que sabes que estás en un hilo eterno de repetición donde no puedes evitar hacer algo, porque sabes que igual al día siguiente tendrás que hacerlo.

 

En resumen

Es un nudo de cuerda visto en cámara súper lenta: Puedes ver el detalle de cada hebra y saber cómo terminar, esperando todo el tiempo el factor sorpresa. Y aunque entiendo que esta sensación se puede dar a partir de la educación del terror comercial donde hay screamers, creo que la película tiene muchos momentos donde sus guiños al terror como un círculo completo están allí, y las oportunidades se pueden dar para quedarte al filo del sillón, pero se quedan en eso, en la presunción de la posibilidad. Y en lugar de enterrar tus uñas en la tela de tu asiento, únicamente abres los ojos con expectativa e interés respecto a una culminación que nunca llega.

Me da la impresión de que es una historia que tiene mucho más potencial siendo un cortometraje. Era una propuesta muy ambiciosa. Se siente casi como si todos los recursos estuvieran allí, pero no supieran cómo usarlos correctamente y terminan por no ser aprovechados. *Se parece un montón a lo que pasó con Babadook-dook-dook. cof-cof.*

Sobre la historia, me encantaría poder leer el guión y involucrarme de una manera más frontal a cada personaje y situación. Pero me queda una sola duda que hoy no me dejará dormir:

¿Es el miedo lo que bajo cualquier circunstancia nos va matando?

 

Funny Girl y el día que nos enseñó a renunciar

Hola, tengo spoilers


Fanny Brice, una chica Neoyorquina de la zona más deprimida de la ciudad tiene una personalidad que no se deja opacar por nada, la aspiración de ser artista en uno los shows más cotizados: llega a ser una de las Ziegfeld Follies y al lograrlo conocerá al amor de su vida… pero ¿Eso es lo único que nos comunica ésta historia?
En realidad ese es apenas el inicio del camino real de Fanny ya que descubre también que Nick (el amor de su vida) no sólo es inconsistente, además es un jugador de apuestas muy hábil. O eso creímos todos. Poco a poco, mientras Fanny asciende en el trabajo, Nick va en un declive interminable, en algún punto Nick es encarcelado por malversación de fondos.
Fanny jura que lo esperará.
Que no parará hasta poder sacarlo de allí.

Y mientras goza de una felicidad inconmensurable propia, la fama, el dinero y la dicha de poder dedicarse a todas estas cosas que siempre ha soñado, también una tristeza inmanejable por Nick: Fanny se la vive en un sube y baja emocional constante. En el punto más alto de su carrera y después de varios años Nick sale de la cárcel y va a verla a una función. Fanny canta “Who are you now?”, le dice que lo ama, que siempre va a amarlo y enseguida le pide el divorcio y el telón de fondo nos deja con la incertidumbre en los ojos.
¿Qué pasó con Fanny después? No hay forma de saberlo.

 

¿En qué sentido Fanny nos enseña a renunciar?

¿Cuántas no hemos conocido la historia de una chica súper enamorada de alguien que es tóxico para ella? Y no sólo eso, sino, nos aferramos: nos aferramos al otro, con todo y todo en nombre del amor, incluso cuando eso nos lastima, nos duele y no nos ayuda a crecer. Incluso cuando descubrimos que la relación se volvió unidireccional y por lo tanto, no existe tal relación y es que, muchas veces he visto ese patrón: Amigas, tías, jefas, primas, hermanas que son exitosas, se dedican a lo que les apasiona, aman cada día cuando despiertan y todo es feliz y perfecto hasta que llegan a la parte de la pareja y te das cuenta que enfrentan sufrimiento tras sufrimiento gratuito. Y es que, casi entraremos al círculo vicioso que es descubrir la idea del amor tan romantizada que nos han dado: por eso Funny Girl es mi favorita, rompe con la idea de “el amor todo lo soporta”. Fanny, simplemente al ver a Nick entiende que su felicidad, aquella a la que se ha aferrado y para la que ha trabajado incansablemente, ha sido producto completamente de su trabajo y esfuerzo.

De otra clase de amor del que no estamos acostumbrados:
El amor propio.
Fanny tiene el valor de pararse frente a Nick y decir: Te amo, pero no soy feliz contigo, gracias por todo.

¿Fanny es un personaje que podría ser real?

Claro: Mucho del empoderamiento que nos debemos, tanto como sociedad y como individuo es la valía de nuestra felicidad, aprender a decir “no, gracias” y desapegarnos de las cosas que no están completamente en nuestras manos. Amarnos, y aprender a amarnos con los constantes cambios, reconocer nuevas formas y fuentes de amor, aprender a ser felices, a abrazarnos y entender que la única persona que puede darte un amor incondicional y eterno, somos nosotros.

Renuncia.
Renuncia a todo aquello que te hace mal y agradece que haya existido.

 

El día que Jane Austen descubrió la risa crítica

Muchas veces hemos pensado en leer y escribir como parte de un proceso de desprendimiento sobre un tema, digamos: en términos de romance, se dice que si quieres olvidar a alguien escribas sobre ello y lograrás sacarlo de tu cabeza. Jane Austen escribió muchas novelas pero lejos de lo que podemos imaginar, ella escribe sobre el todo para criticar y reírse de las situaciones más no para olvidar.

Orgullo y Prejuicio, Jane Austen
Oh, very well, then.

Para ponernos en contexto: Jane Austen nació en una época privilegiada para las artes, además de ser hija de un tutor/clérigo, con lo que tuvo un acceso tanto a educación como a una posición social lo suficientemente acomodada para no tener que trabajar en el campo, sin que necesariamente pertenezca a la alta sociedad inglesa.

Aquí puedes encontrar su biografía

Su crítica sarcástica va en estos tres puntos:

Sus protagonistas no creen en el compromiso largo

Cassandra, la hermana más grande de Jane estuvo enamorada alguna vez, se comprometió con su novio, pero jamás pudo casarse y la forma de criticarlo es por medio del sarcasmo y la comicidad, ridiculizando la figura tan dura que había sobre la mujer que únicamente busca casarse y pertenecer a alguna familia con mayor estatus.

Se ríe de sí misma

También Jane estuvo enamorada alguna vez pero no logró comprometerse; ella pertenecía a un nivel económico inferior a Thomas, que aunque la amaba, no estaba permitido casarse bajo dichas circunstancias.
Posteriormente el primo de Thomas se le declara pero ella lo rechaza. De ésto se ríe con el paso del tiempo y toma esta experiencia como inspiración para un libro, donde también se da el final feliz que estaba buscando.

Critica y reivindica la figura de la mujer

Jane no permite que a sus protagonistas las eduquen únicamente en talentos:
las dota de inteligencia, astucia y razonamiento, alejándose del cliché de la mujer que sólo debe saber bordar y complacer.
Les otorga una voz y una personalidad que exige a su entorno amoldarse a sus deseos, sin despojarlas de humanidad, suponen un reto para el otro, mantienen un completo dominio de sí mismas y las situaciones sin hacerlas locas celosas o controladoras, teniendo como resutado divertidas conversaciones que entablan con otros personajes.

Keira Knightley GIF - Find & Share on GIPHY

¿Conoces sus libros? Checa los títulos aquí
¡Todos son maravillosos! ¡Ojalá los disfrutes!

Terremotos y libros que tiemblan

Terremoto: la experiencia más impresionante que he vivido hasta este momento, y me afectó de tal forma que se instaló en mi cabeza de una manera yo creí eterna. Mi manera de enfrentarlo y relajar mi cuerpo respecto a esto, ha sido leer. Leer sobre experiencias similares y cosas increíbles que pueden pasar sobre la misma angustia, el mismo temor, la misma necesidad de saber que no estamos solos.

Por eso, dejaré aquí 5 textos que he revisado en estos días, y que me han ayudado de alguna forma, a curarme.

Terremoto 1985

Luz de luciérnagas, Edson Lechuga.


Esa muerte ficticia, esos dolores, esos sinsabores inútiles que nos hacemos cada día hasta el momento de nuestra epifanía me parece un dolor tan tangible y real que casi puedo tocarlo.
Y está allí, acomodadito a un lado de mi pecho, gritando por querer salir.

Tal vez llevo cargando algunas muertes ficticias, mentales desde hace mucho tiempo. Pero no sé si quiero soltar a mis muertos, que se convierten en todos los muertos que tengo, que he visto y a los que he acompañado desde el inicio.
Disponible en: Gandhi

 

 

Terremoto 1985 (2)

No sin nosotros, Carlos Monsiváis

Las consignas “No sin nosotros, “Nunca más un México sin nosotros, responden así a la certeza compartida:
Sólo se avanza en la democratización y en la lucha contra la desigualdad si se le pone límites a la exclusión o si se le elimina.

La primera parte de este libro se dedica a la crónica de algunos procesos primordiales de la sociedad civil en México 1985. En la segunda se reproduce la crónica de Carlos Monsiváis escrita en esos meses de dolor, confianza y energía.

Disponible en: Kobo

 

 

 Nada, Nadie. Las voces del temblor; Elena Poniatowska Terremoto 1985 (3)

Sentir de cerca tantos testimonios contagia de múltiples emociones. Rabia y coraje al enterarse o recordar la incapacidad y torpeza con la que actuaron las autoridades (desde entonces, desde siempre), orgullo de conocer casos de heroísmo y solidaridad ciudadana, asco por la mezquindad de funcionarios y empresarios que pusieron sus intereses por delante de la tragedia humana.

El saberse parte de alguna forma del cambio, avance o manifestación dentro de este gran labertinto que se volvió la ciudad cuando esto ocurrió de una forma tan similar, me provoca una especie de enamoramiento en la boca del estómago, que no me puedo sacar.

Disponible en:  Ediciones Era

 

8.8 El miedo en el espejo, Juan VilloroTerremoto 1985 (4)

 Juan Villoro cuenta cómo estuvo en condiciones de comparar la intensidad de dos de los terremotos más terribles que ha sufrido América Latina: el de 1985 en la ciudad de México y el de 2010 en Santiago de Chile.

Así que convencido de que estos desastres deben contarse con las más representativas de las voces implicadas, Villoro tomó los relatos de sus compañeros de temblor y construyó un concierto de impresiones en el que no faltan el suspenso o el absurdo.

 

Disponible en: Almadía

 

 

Ojalá te sirvan, los disfrutes y como a mi, te ayuden con algo importante.

XX

El fin de semana vi XX en Netflix, les platico:
 
Me llamó la atención que está promocionada como una antología de historias de terror contadas desde un enfoque femenino. Lo que en mi cabeza se tradujo como “Terror Feminista” y desde ese momento comencé a tener muuchas expectativas al respecto…
Tiene una estructura bastante peculiar: Está dividida en 4 narraciones sobre situaciones de terror comunes contadas desde una protagonista femenina.
A mi esto me hizo pensar directamente en todo el trabajo de interiorización, y cómo cualquier cosa puede revelarse como una historia de terror con el suspenso debido, también comencé a suponer que tendría muchos elementos desde dónde hacer un análisis. Como adentrarlo a un contexto contemporáneo personal de la visión de algunos de los muchos feminismos. No sé, algo que argumental e intelectualmente me retara.
.
.
.
.
¿Qué fue lo que vi?
Me emocionó mucho encontrar estas imágenes de stop motion, porque siempre me han parecido demasiado creepys: lo que pensé directamente fueron dos cosas 1)Cuando era niña, vi una versión rusa de Alicia en el país de las maravillas que me dio un miedo terrible. 2) Que cada incidencia del stop motion entre las historias es un preludio o advertencia del mensaje condensado en cada historia.
.
Pero nope.
Creo que fue un recurso que pudo ser explotado más. Se me ocurre tal vez que podría ser una revelación sutil del hilo conductor de las historias, además de ese preludio que yo esperaba..
.
.
.
.
.
Ahora, las historias:
.
.
La primera historia: me parece una forma bastante
interesante de enfrentarse al miedo que genera un vacío, sin embargo creo que en la ejecución visual le falta mucho trabajo para crear momento de tensión o una verdadera duda al respecto: aunque en el momento inicial el elemento principal es demasiado claro, llega un momento a perderse, digamos que en la narrativa se vió como un “ah, sí, y todo esto parte desde aquí”
Sin embargo tiene escenas bastante fuertes sobre el físico de los participantes, que también, pudieron aprovecharse de una mejor forma, porque incluso con esa clase de imágenes… no se siente una tensión.
PD: Tuvo una escena poderosísima, donde pudo haber terminado, pero la alargaron innecesariamente.
.
.
.
.
 La segunda historia: me gusta el tratamiento que tiene.
Los colores, el tipo de enfoques, ¡Hasta las vestimentas! Me parecen pastante ad-hoc para el tipo de situación que se va desarrollando, sin embargo creo que hay tres momentos importantes donde considero que la trama DEBIÓ hacerme sentir un escalofrío gigante, o angustia… Tenía todos los elementos y no lo logró. Hay dos cruces importantes que pasan casi desapercibidos y que al mismo tiempo son casi risibles. Creo que le quita un poco de fuerza la aclaración final, y habría servido mejor si la misma información fuere una escena en sí. Aunque el final es conceptualmente arrollador no tuvo una proyección muy afortunada.
.
.
.
La tercera historia: no tengo mucho que decir al respecto. Es la misma historia americana: unos tipos que van a un no sé dónde olvidado de la civilización, que se topan con algo que desconocen y luego todo sale mal. NOPE. Creo que me interesaría más saber de dónde nace aquello que aparece y provoca el problema. Es decir, sin un contexto sólo parece un “algo” aislado y sin terminar; completamente contrario al primer relato. Acaba de una forma predecible, muy rápida y el sentido de la urgencia del mismo, en lugar de parecer provocado para confundir al espectador en las acciones y proveer del suspenso termina luciendo como algo desorganizado y con un sin sentido total.
Ésta es la única historia que NO tiene “hijos” en la trama.
.
.
.
La cuarta historia: Tiene mucho de dónde sacar cosas interesantes, desde la forma en la que está narrada hasta el contexto. Hay dos o tres escenas en especial que causan un intento de escalofrío, que manejadas de otra forma pudieron haber llegado al terror. Sin embargo le falta “algo” para poder crearlo, tal vez la atmósfera no estaba terminada. Éste relato en particular me gusta mucho, porque pudo extenderse. Creo que la lucha interna del co-protagonista pudo ser más reveladora y fuerte que lo poco que alcanzamos a ver. Creo que era demasiada historia para el tiempo que emplearon. El final es impactante y pudo ser un cierre perfecto, pero no había una estructura de la cuál asirse.
.
.
.
.
Al final…
Considero que el problema principal es que no conectas con ninguno de los personajes. Me deja más la sensación que tienes cuando acabas de despertar de un sueño del que no entendiste nada. No te deja ni incómodo, ni pensativo realmente, ni siquiera con una sugerencia tangible de una sensación.  Considero que tienen que trabajar mucho en los puntos para causar estrés por la razón que sea. Me gustaría ver más allá que sólo una protagonista femenina: pensaba en la revelación de los infiernos personales, pero generales. Por favor: SI USAN STOP MOTION TAN CREEPY, DENLE UNA UTILIDAD MÁS ALLÁ DE SÓLO SER EL SEPARADOR.
.
.
¿Vería otra película del tema?
Claro: no dejaré de apostar por las nuevas propuestas. Como primer exposición está padre, es un buen ensayo y donde se revelan los errores. Me encanta la aventura que supone que las mujeres estén revelando sus visiones del terror dentro del cine, pero procuremos que, pues, den miedo…