La Malcogida y el sexting

Dentro de las muchas preguntas que me he hecho para con mi sexualidad, no es sólo mi preferencia (que además he descubierto que es como un interruptor que puedo modificar a voluntad) sino también las prácticas que tengo al respecto. Y es que hablando únicamente del sexo hetero: hace mucho aquello del mete-saca se me ha quedado corto para sentirme satisfecha, a veces si quiera cómoda.También no es secreto que soy súuuuper delicadita para compartirme sexualmente con alguien y es que le tengo un TERROR a las infecciones y enfermedades: una vez en mi vida he tenido una infección vaginal y con esa he tenido para ser sumamente cuidadosa y fijada todo el tiempo.

Inherentemente pienso en todas las personas con las que indirectamente estoy teniendo un contacto sexual con alguien nuevo y recuerdo en que la mayoría de las “protecciones” son en realidad anticonceptivos. Tampoco es noticia estelar la renuencia que muchas personas tienen por los condones y porque quitarse el condón es signo de confianza. Con lo que, teniendo un panorama bien claro de lo que veo, es bastante notorio el porqué el mete saca me queda corto y porque soy tan mamona.

Pero sobre todo: me enfada la idea de que tanto esfuerzo por salir de mi casa para ni siquiera quedar satisfecha. Porque además es algo que me ha pasado incluso con parejas estables con las que hay una comunicación y conocimiento del otro. Y la última: me desespera que mucha gente coja para llegar a un orgasmo, cuando hay un panorama súper amplio y mucho más allá de los 15 segundos que dura -ese- placer: como si fuera el único o el objetivo. Creo que a mi, me gusta más ver y sentir cuerpos, entenderme con ellos.

De cualquier forma en algún momento lo intenté: ser más abierta porque demandarle todo a una sola pareja está horrible y es egoísta. Así que descargué una app, empecé a buscar, hice varios matches con hombres y sólo a dos les dí mi número de whatsapp después de muuucho rato platicando en la app y viendo que me caían bien y que no eran patancillos. Hablando por whatsapp súper respetuoso todo el asunto, me dejaron en claro que ellos no harían ningún movimiento a menos que yo diera una pauta explícita para eso, y que no me preocupara. Así que he confiado. Han pasado varias semanas y aunque la comunicación no es constante, seguimos platicando. Todo bien.
Un día de estos en los que estaba súper horny y ni quién me aguantara, intenté hacer una sugerencia al respecto a uno de estos morros: el que me caía mejor y con el que tengo debates y pláticas mucho más intensas en plan debate o discusión. En algún punto de esas conversaciones empecé a sentir una especie de atracción sexual por él, y es que haré un paréntesis muy cagado, me he dado cuenta que me súper calienta debatir con el otro siempre y cuando me deje una posición donde tenga que replantearme mucho de mi discurso. Sino existe ese punto, probablemente sólo haya tenido una muy buena plática. Total, empecé a sentir eso con este man. Hice la sugerencia de que tal vez sería divertido sextear un rato y ver qué pasaba. Pensé también en: wey, otra vez va a empezar mi etapa súper sexual y ya he tenido conflictos por eso, mejor evitarlo y tomar alternativas de una vez.
Paréntesis dos: no es la primera vez que sexteo con alguien desde mi no-monogamia. Usualmente es con una de mis parejas y es bastante divertido, lo disfruto mucho y es súper chido. Sin embargo cuando llegué a hacerlo con extraños fue bastante… deprimente.
Al final: este dude aceptó. Y empezamos a “sextear” y oh, sorpresa. Una vez más fue angustioso, triste y rápido. No importaba la manera en que yo intentara sacar miles de eufemismos, figuras retóricas, imágenes bastante cercanas a lo que quería y pensaba, no podía sacarle nada más que un “quiero cogerte, penetrarte muy duroSe acabó la magia después de dos minutos. Los dos minutos más largos y aburridos de mi vida sexual. Recordé las experiencias que he tenido con extraños y siempre me ha dejado al final esa sensación rara: No saben hacer otra cosa. No conciben el placer si no está en su glande. Su placer radica en saber que “la tienen más dura” “más grande” y pueden “metertela muy rápido” Se vienen y termina. No hay un coqueteo. No hay un juego al respecto, deja de ser lúdico a ser únicamente la búsqueda de un orgasmo. Y no hay nada que me aburra más que eso, porque verás, para eso tengo mis vibradores, que solita me llevo en dos minutos a gritar como foca y retorcerme como playera en centrifugado.

Pensé también en algún momento en que tal vez era yo que soy taaan de lenguaje y no me despego de ello y que debería ser más flexible.
Pero ¿flexible en qué?
Me siento como un bicho raro y no tengo por ahora más herramientas para abrirme a estar con más personas, por más que le pienso, se me ocurren únicamente variantes a esta. A veces siento que estoy súper mal y que hay algo equivocado conmigo. La parte más horrenda es que siempre veo memes respecto a weyes jalándosela mientras sextean y morras aburridísimas viendo tele o a punto de dormirse.¿Soy/somos demasiado exigente(s) o sólo estamos acostumbrados a malas/aburridas prácticas?
Y algo en mi cabeza me dice: Eso te pasa por meterte con heteros, pero ¿Qué hago si también me gusta?
Con todo esto: 1) haré una playera que diga MALCOGIDA y dejaré de verlo como un insulto a mi (como culturalmente está estructurado) a ser un grito por nuevas y mejores prácticas sexuales. 2) Usaré el sexting como otra herramienta de filtro.

Responsabilidad emocional.

Imagina esto: Estás en bici tranquilamente por la calle, llega una moto y te arrolla. El dude en cuestión levanta su moto y se va. Cuando lo denuncias, se escuda en que “Quien se cayó, fuiste tú en tu bici, y como es tu bici, tú lo arreglas” Y le creen. Es más, en el MP lo apoyan. Por qué nos es tan claro ver que está mal este peo’ cuando se trata de algo físico, pero no cuando se trata de algo emocional?

¿Somos parte del desastre que se causa tras el impacto de nosotros en sus vidas. Si bien no somos responsables de sus acciones, sí de los momentos en que causamos el dolor inicial.

Deslindarse del otro como: “Es tu pedo, tú lo arreglas” se articula de la misma forma que la violencia y el abuso emocional.

Tener relaciones unilaterales, donde YO decido y TÚ te chingas y ves qué haces con eso, no es tener relación con el otro, sino una utilitariedad del otro: estoy y lo aprovecho mientras me complace.

Ejemplos: Oscar y Daniela son novios. Un día deciden irse a vivir juntos. Daniela tenía otro novio y entonces hace que los tres estén juntos. Daniela no le pregunta a Oscar si quiere estar con Fausto. Ni a Fausto si quiere estar con Oscar. Ella les dice que si quieren estar con ella, eso tiene que pasar. No les pregunta si quiere. Sólo determina que para ella eso es lo mejor. A Daniela no le importa que sus afectos la estén pasando mal porque ella vive su ideal de relación afectiva V. Daniela ve que sus afectos la pasan mal pero se justifica en “Son adultos, que piloteen sus inseguridades” y cuando intentan hablar con Daniela, resulta que si no es así, entonces no es y todos a sus casas otra vez, incluso cuando todos gastaron todo lo que tenían en mudarse. Daniela no quiere verlos si no es bajo sus circunstancias. Oscar sabe que no aguanta la presión porque es muy distinto a Fausto y a Fausto definitivamente no le cae bien Oscar. Los dos sienten condicionado su amor a Daniela porque tiene que ser como ella diga. pero eso ¿Está chido? ¿no Daniela se está pasando un poquito de.. ehm.. egoísta? No deja que Oscar o Fausto desarrollen herramientas porque todo es nuevo y justamente de allí, Daniela saca una ventaja. Todo eso se llama abuso emocional.

Victor se va a Australia porque ha sido el sueño de su vida y le avisa a Sandra, Natalia y Eder desde que tiene inquietud. Victor les dice que se irá. Que los ama mucho pero igual debe seguir sus ideales. Sandra, Natalila y Eder se ponen super tristes pero saben que es parte de Victor y se alegran por él. Hasta lo acompañan a comprar cosas para su viaje y están pendientes de él siempre que pueden. Victor ha sido claro desde el inicio con su propósito. Sandra, Natalia y Eder viven una tristeza que pueden manejar porque sabían que este momento llegaría. Víctor les reafirma siempre que los quiere. Todos están tristes, sí. Pero tranquilos. ¿Y se lee chido, no? Nadie está pasando encima de los otros, todos lo tenían claro desde el inicio, todos lo apoyan y aunque construyeron sus vidas en conjunto, saben que todo estará bien.

Es válido decir: “Yo no puedo con esto” “Esto es demasiado para mi” Pero hay una gran diferencia entre ser parte de un conflicto y luego lavarse las manos, que ver desde afuera el conflicto y decir: “Nel, yo no quiero esto” Y es que de pronto es bien fácil caer en el juego del “como soy autónomo, autosuficiente y responsable sólo de mi, entonces los demás tienen que arreglárselas solos” Y es que sí, no puedes ir haciéndote cargo de los demás todo el tiempo, pero… Si tú eras el cochista y empujaste a un ciclista, lo mínimo que debes hacer por responsabilidad civil es ayudar al otro a levantarse y revisar que esté bien y pueda seguir andando… ¿O no?

Soy la cosa bella

Creo que lo primero a decir aquí es que tal vez no tengo la suficiente educación visual para poder hablar sobre cine, así que esta no es una opinión en absoluto profesional. Ya, lo dije. Fin. Ahora sí, voy a empezar a deshebrar todo lo que pude hilar de esta película.

 

La historia.

Me parece interesante la idea de hacer paralelas dos historias, e hilarlas en un punto climático donde ambas historias tocan los mismos pasos. Me recuerda un poco a Valeria Luiselli en Los Ingrávidos, por ejemplo. Incluso en la sensación donde ambos espectros se miran a los ojos, se parece muchísimo a la sensación en que Owen y La editora.

La poca interacción entre las dos mujeres dentro de la casa, hacen que este miedo y la constante preocupación de Lilly sea latente. Puedes ver cómo va perdiendo los pocos estribos que tiene con cada sonido y cambio, por mínimo que sea conforme los nudos se van acentuando. Ver cómo las dos personalidades pueden convivir de formas completamente contrarias con lo espectral. La disociación entre las protagonistas pareciera además el puente de comunicación entre Polly y Lilly.

Considero interesante la manera en que revelan el futuro de Lilly desde el minuto uno pero ¿Era necesario? No dan oportunidad a la sorpresa de la voz en off. No descubres el momento cumbre: lo esperas. Y toda la tensión que se pretende elaborar alrededor de ese momento, aunque en su mayoría es sostenible y constante, esos pequeños momentos donde por alguna cosa sueltas la cuerda de tensión, es muy difícil retormarla.

Esta equiparación además, que tiene la casa con el interior de Lilly es uno de los recursos más evidentes y menos explotados: Lilly descubre que algo está dañando la estructura de la casa y al mismo tiempo empieza a admitir que tiene miedo. Deja que eso se vaya instalando en su cabeza a partir de la visión de esos fantasmas desde la mirada de la escritora, incluso a pesar de que la escritora jamás siente miedo, sino curiosidad. Así es como Polly se transforma en un miedo irracional que va tomando la mente y las entrañas de Lilly como el lugar perfecto para vivir; el cómo Polly es emparedada es también la forma más clara de representar que ese miedo se instaló dentro de Lilly hasta matarla.

Hablando de fantasmas, vemos a la dueña de la casa convertida en uno, que además no recuerda tener una identidad: hacemos por momentos el contraste de lo que ella fue en su momento y la persona que es en el instante que está transcurriendo la historia: se hace también parte de la casa y la energía de la misma la va absorbiendo, como lo hace con sus recuerdos y su capacidad de distinguir la realidad de esto que alcanzaba a ver mientras no tenía miedo de mirar en los límites de la verdad.

Hay un diálogo súper potente que es casi una premonición de Lilly: “Me gusta vestir de blanco porque así los enfermos saben que no me pueden tocar” cuando vemos cómo progresivamente sin tocarla, se van adueñando de ella: Termina limpia pero sin ser ella.

El momento cumbre, sin embargo, no es en absoluto cuando Lilly logra ver a Polly, sino cuando está a punto de verla. El descenso de escaleras y su rodeo, con la poca luz en un lugar que en teoría conocemos y a penas distinguir el movimiento son la clave del encuentro: Poly se encuentra a sí misma reducida a un recuerdo de algo que no sabemos si sucedió.

 

La narrativa

 

Tiene una clara intención de desarrollarse en un ámbito súper clásico del terror: Donde todo lo evidente siempre pasa dentro, donde cada susto, tensión y modificación es en realidad a partir de la visión del protagonista y no del entorno en el que se desarrolla: ese lugar al que debemos temer es en realidad, nuestra mente. Aquello a lo que le tenemos miedo es a nosotros mismos.

Los colores que están usando dentro del desarrollo de la historia es además una manera súper obvia de decir que las cosas son tan claras que son macabras: todos los tonos, a pesar de ser claros, son opacos, como una advertencia: No todo lo que puedes ver es bueno.

Hay algo que no me gusta y que es lo que considero que provoca que toda la tensión se pierda y es la lentitud con la que cada cosa sucede. Aunque en general entiendo que es para alargar la nota tensa todo lo que se pueda, también provoca que pierdas la intensidad de esa presión. Hay además diálogos importantísimos, que hacen súper difusa toda la intención cuando los escuchas, tanto por la lentitud con la que son pronunciados, los tonos de voz y la sucesión de escenas.

La voz en off puede ser omitida en algunos momentos, porque también la explicación constante de detalles importantes suele hacer que patines entre la intención y la aclaración: siento incómodo que para entender una escena y su relevancia deban explicarmela, me orilla a pensar que la escena no está para nada terminada.

La disposición de la locación y lo clara que es la ubicación de la casa me parece realizada increíble, porque a pesar de saber siempre dónde está cada cosa, te da la sensación de pérdida del norte cada vez que los personajes se mueven: Se traduce en un laberinto mental del que no puedes salir. Como cuando de pequeño te pierdes en el Supermercado y a pesar de saber que los pasillos son paralelos y organizados, no sabes para dónde moverte porque cualquier movimiento implica una modificación de tu percepción que pareciera “completa” y te resta certidumbre.

Me encanta de las actuaciones que puedes notar el tedio de su cotidianidad dentro de cada expresión y acción. Te traslada inmediatamente a ese instante en que sabes que estás en un hilo eterno de repetición donde no puedes evitar hacer algo, porque sabes que igual al día siguiente tendrás que hacerlo.

 

En resumen

Es un nudo de cuerda visto en cámara súper lenta: Puedes ver el detalle de cada hebra y saber cómo terminar, esperando todo el tiempo el factor sorpresa. Y aunque entiendo que esta sensación se puede dar a partir de la educación del terror comercial donde hay screamers, creo que la película tiene muchos momentos donde sus guiños al terror como un círculo completo están allí, y las oportunidades se pueden dar para quedarte al filo del sillón, pero se quedan en eso, en la presunción de la posibilidad. Y en lugar de enterrar tus uñas en la tela de tu asiento, únicamente abres los ojos con expectativa e interés respecto a una culminación que nunca llega.

Me da la impresión de que es una historia que tiene mucho más potencial siendo un cortometraje. Era una propuesta muy ambiciosa. Se siente casi como si todos los recursos estuvieran allí, pero no supieran cómo usarlos correctamente y terminan por no ser aprovechados. *Se parece un montón a lo que pasó con Babadook-dook-dook. cof-cof.*

Sobre la historia, me encantaría poder leer el guión y involucrarme de una manera más frontal a cada personaje y situación. Pero me queda una sola duda que hoy no me dejará dormir:

¿Es el miedo lo que bajo cualquier circunstancia nos va matando?

 

Funny Girl y el día que nos enseñó a renunciar

Hola, tengo spoilers


Fanny Brice, una chica Neoyorquina de la zona más deprimida de la ciudad tiene una personalidad que no se deja opacar por nada, la aspiración de ser artista en uno los shows más cotizados: llega a ser una de las Ziegfeld Follies y al lograrlo conocerá al amor de su vida… pero ¿Eso es lo único que nos comunica ésta historia?
En realidad ese es apenas el inicio del camino real de Fanny ya que descubre también que Nick (el amor de su vida) no sólo es inconsistente, además es un jugador de apuestas muy hábil. O eso creímos todos. Poco a poco, mientras Fanny asciende en el trabajo, Nick va en un declive interminable, en algún punto Nick es encarcelado por malversación de fondos.
Fanny jura que lo esperará.
Que no parará hasta poder sacarlo de allí.

Y mientras goza de una felicidad inconmensurable propia, la fama, el dinero y la dicha de poder dedicarse a todas estas cosas que siempre ha soñado, también una tristeza inmanejable por Nick: Fanny se la vive en un sube y baja emocional constante. En el punto más alto de su carrera y después de varios años Nick sale de la cárcel y va a verla a una función. Fanny canta “Who are you now?”, le dice que lo ama, que siempre va a amarlo y enseguida le pide el divorcio y el telón de fondo nos deja con la incertidumbre en los ojos.
¿Qué pasó con Fanny después? No hay forma de saberlo.

 

¿En qué sentido Fanny nos enseña a renunciar?

¿Cuántas no hemos conocido la historia de una chica súper enamorada de alguien que es tóxico para ella? Y no sólo eso, sino, nos aferramos: nos aferramos al otro, con todo y todo en nombre del amor, incluso cuando eso nos lastima, nos duele y no nos ayuda a crecer. Incluso cuando descubrimos que la relación se volvió unidireccional y por lo tanto, no existe tal relación y es que, muchas veces he visto ese patrón: Amigas, tías, jefas, primas, hermanas que son exitosas, se dedican a lo que les apasiona, aman cada día cuando despiertan y todo es feliz y perfecto hasta que llegan a la parte de la pareja y te das cuenta que enfrentan sufrimiento tras sufrimiento gratuito. Y es que, casi entraremos al círculo vicioso que es descubrir la idea del amor tan romantizada que nos han dado: por eso Funny Girl es mi favorita, rompe con la idea de “el amor todo lo soporta”. Fanny, simplemente al ver a Nick entiende que su felicidad, aquella a la que se ha aferrado y para la que ha trabajado incansablemente, ha sido producto completamente de su trabajo y esfuerzo.

De otra clase de amor del que no estamos acostumbrados:
El amor propio.
Fanny tiene el valor de pararse frente a Nick y decir: Te amo, pero no soy feliz contigo, gracias por todo.

¿Fanny es un personaje que podría ser real?

Claro: Mucho del empoderamiento que nos debemos, tanto como sociedad y como individuo es la valía de nuestra felicidad, aprender a decir “no, gracias” y desapegarnos de las cosas que no están completamente en nuestras manos. Amarnos, y aprender a amarnos con los constantes cambios, reconocer nuevas formas y fuentes de amor, aprender a ser felices, a abrazarnos y entender que la única persona que puede darte un amor incondicional y eterno, somos nosotros.

Renuncia.
Renuncia a todo aquello que te hace mal y agradece que haya existido.

 

¿Por qué leemos?

Me di cuenta de mi issue con los libros: voy proyectando en mi vida lo que leo. Voy proyectando lo que vivo en mis lecturas.

He convertido a mis libros en mis gurús de la vida, de mi vida y al mismo tiempo a partir de eso manejo y todo mis decisiones.

También, al mismo tiempo, voy buscando partes de mi en cada libro, como si algo en el fondo de mi corazón fuera indicandome los caminos por los que hay que andar para poder salir adelante, para poder mirar el mismo atardecer con otros ojos.
Si es verdad que cada vez que recordamos algo, lo recordamos diferente, es un hecho entonces, que cada vez que vivimos algo, es una experiencia nueva, por repetitiva que sea.

Por lo tanto, cada vez que leemos algo, es algo diferente.

¿Será que cambiamos tan rápido como las palabras, a pesar de lo inamovibles que parecen?

 

No sé, tenía que decirlo.