Consejo para la Septiembre.

¡Ya vamos a la mitad de Septiembre y la temporada de cierre de ciclos está más cerca cada vez ¿No les emociona?

Si estás aquí, vamos a asumir que ya elegiste tu carta y que tenemos todo listo para poder recibir este consejo que nos aguarda. Esta semana, la lectura nos ayudará a observar más puntualmente aquello sobre nuestro conflicto para poder acercarnos a la solución de formas más eficaces y cortar con esto en las siguientes fiestas de Samhain.
Seguro esta semana será muy productiva.

¡A los consejos!

Carta 1 (Izquierda)

El Loco- Steve Jobs

El loco TE representa. Es decir, es esta persona que está fuera de la simple contemplación, es el actor de la situación. Básicamente habla de una persona en una constante búsqueda, pero también en una resolución para algo nuevo.
Esta carta, representada por Steve Jobs, dice que así como él con el diseño del iPhone ¡Lánzate, pero no a ciegas!

Traes una empresa allí cargando que está desde hace tiempo dándole vueltas a tu cabeza. Que si ya hablas del tema, que si por fin ahorras o por fin te gastas este dinerito, que si ya te le declaras, que si ya le dices sus verdades: Este es el momento.

Necesitas YA empezar a actuar porque si esperabas una señal para avanzar, es esta. Recuerda que a veces también para hacer renuncias existe una parte activa en lo que necesitamos. Sí, queremos que esta incertidumbre que sientes se termine de una vez por todas, pero no se irá volando nada más porque ya dimos el grito de conmemoración de independencia. Sí canalizaste pero no es suficiente. ¿Cuál es el siguiente paso? ¿Qué te hace falta? Si tu respuesta es “nada” entonces mantente más confiando en tu intuición y tu decisión. Todo lo que has edificado se proyecta en este cruce. ¿De verdad estás dispuesta a dejar que se te pase? Toma decisiones y avanza, avanza, avanza. Apuesta por lo que ya tienes claro, deja de tenerle miedo a la respuesta.

Que tu camino de ida de esta situación compleja sea también el camino de partida a un momento mejor para ti.

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Carta 2 (Centro)

La Justicia – Malala Yousafzai

Usualmente la Justicia es aquel sistema que toma decisiones desde lo calculable, lo tangible y racional.
Malala al estar invertida en esta ocasión, nos dice que tal vez es momento de actuar más desde la intuición y no tanto desde la razón. Se te ha atorado muchísimo este conflicto que estás pasando, porque buscas crear el momento perfecto, las palabras adecuadas, el lugar ideal… Y aunque regularmente es como funcionas para poder enfrentar las situaciones que se asemejan a esta, en esta ocasión necesitas más bien dejar que las cosas fluyan de manera natural. En este problema en particular, tanta preparación podría hacer sentir el terreno “preparado” como algo ficticio y no ayudará en nada al mensaje que tienes que comunicar.
Al mismo tiempo, esta carta nos dice que dejemos de tratarnos desde el castigo y la culpa: la justicia no es desde el castigo sino desde la necesidad de ver todo con la misma medida para poder entenderlo, no te maltrates por los errores que ya cometiste y mejor enfócate en dejar que aquello que tengas y duele supure para que pueda limpiarse. Reconoce tu error y avanza. Mantén el dedo en la línea pero no en la yaga.

Que esta semana te sea provechosa para reconocer y limpiar tus heridas, para de allí sacar fuerza y entonces seguir adelante: como Malala.

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Carta 3 (Derecha)

La estrella / Sophie Calle

Un día donde todo iba normal, a Sophie Calle le llegó un mail larguísimo que le heló la sangre: Su pareja estaba terminando con ella. Su última línea decía “Cuídate mucho”
A Sophie al inicio no le hizo NADA de gracia, pero con el tiempo tomó ese “cuídate mucho” como la apertura para algo maravilloso; casi como un faro en plena oscuridad.  Este correo se lo envía a 107 mujeres para que todas hicieran “algo” con esa información que no pudo procesar e hizo una obra de arte con TODO lo que salió de allí.
Si tienes cuidado con lo que te acabo de contar, te darás cuenta que toda esa mala experiencia fue la gasolina ante la cerilla. Sin esa parte no tan divertida, Sophie no habría podido hacer la exhibición tan divertida de ese “¡Cuídate mucho!”
Este es justamente en el proceso en que tú estás. Sé que vienes de un rush muy fuerte de buena ondez respecto a muchas personas cercanas (a una en especial que acabas de conocer) pero toda esa energía ahora que se asienta empieza a hacer mella y progresivamente te darás cuenta de todas las cosas que cambiaron en cuestión de dos minutos. Dos de ellas son paradigmas bien personales que traías papaloteando y no sabías dónde acomodar pero de los que tampoco te podías desprender. No te mortifiques. Sí, el paso no será sencillo y desprenderse de estas dos cosas va a ser bien complejo, pero poco a poco podrás ver cómo te acercas más a ese punto de prosperidad.

Sophie aquí nos recuerda: Para poder tener, primero hay que perder.
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¡Recibe un abrazo, muchos besitos y buenas vibras! 

PS: Esta lectura se hizo con: El Tarot Místico Mágico de las Estrellas Pop.
PS2: Si te interesa una lectura personalizada, mándame mensaje haciendo click aquí

¿Tener un credo me hace menos parte de una ética poliamorosa?

Si tu primera duda es ¿qué es el poliamor? Tal vez te interese checar primero ésta definición de Wikipedia para aclararnos un poquito el panorama.

 

¿Te ha tocado que a veces preguntas algo en una comunidad y en automático empiezan a contestar de una forma u tanto agresiva, como si tu pregunta fuese una pregunta tonta? Es decir: a lo mejor antes de ti el tema esta tan platicado, que volver a ello, pareciera tedioso.

Bueno: pasa en todas las comunidades: se crea una especie de superioridad moral no sé si por la antugüedad y la forma o tiempo que llevamos deconstruyendonos todos, tal vez porque al saber más que el otro, creemos que todos deberán tener el mismo nivel de introspección y aplicamos este poliamorómetro donde tenemos cómo medir “al buen poliamoroso” y al “polifake”, e incluso en esa misma vara vamos midiendo de ocasión en ocasión nuestros vínculos:
que conste, no estoy criticando del todo que exista, sí señalo cuando se usa para minimizar al otro. Me alegra que exista cuando eso hace la autocrítica más puntual.

Ahora, hace unos días me preguntaban si ser católico/cristiano está peleado con ser poliamoroso y que si puedes tener un credo que trata mal a las mujeres. Después de una acalorada discusión, creo que hay mucho que quiero platicarles, y que tengo que condensar de todas las reflexiones que hemos tenido al respecto. Creo que hay que iniciar diciendo independientemente de la cultura y el apego/dinámica social, el credo es una parte de la identidad del individuo que es inherente, podemos notarlo cuando incluso en las fiestas nacionales en muchas regiones se festejan días religiosos, por lo tanto, incluso auque no seas creyente, la religión o ciertos credos son parte de tu vida.

Pero hay personas que la viven mucho más de cerca y tienen una dinámica más apegada a su religión o creencia tradicional. Sin embargo, veo la alarma al respecto por parte de una parte de la comunidad, ya que el credo atenta directamente con la visión que se tiene de la ética, además del trato machista que se tiene hacia la mujer y por supuesto el culto a la monogamia que se tiene y entonces surge la pregunta ¿Puedes seguir una religión y al mismo tiempo ser poliamoroso?

Mi respuesta rápida siempre es un “Sí”, ya que el concepto de poliamor es la destrucción y reestructuración de algunos paradigmas sociales ya establecidos como la única norma y verdad, con lo que cualquier cosa (desde mi punto de vista) que tenga que ver con los vínculos con el otro y pueda/quiera ser cuestionado, puede ser desde la misma forma, destruído o reivindicado. Citar a los textos sería un truco fanático y fácil al cual recurrir, y lo pienso después de ésta forma: Tal vez el amor a un Dios, Diosa o Entidad etérea e inalcanzable es una nueva forma de amar al otro, y de amarse a través del otro, simultáneamente, de amar a lo que nos rodea.

Ahora, no es como si por tener un credo estuvieramos automáticamente banneados de deconstrucción y por lo tanto de espacios: si nuestro entorno se basa en romper y tomar lo que mejor nos va ¿porqué no aplicarla a los credos? ¿por qué no tener la capacidad de crítica de tomar una parte e incorporarla a nuestra vida en una forma positiva?
Es decir, en tiempos actuales, es bastante común tener  ese tipo de instrospección en función de la igualdad, equidad y empatía por nosotros y por el entorno (Me hace pensar incluso que la religión no cambiará si nosotros no la cuestionamos y si no la modificamos, o si seguimos viendola como aquel ente externo, la institución inamovible y todos estos conceptis que también podríamos estar depositando aquí, a falta de otros repositorios).

Aquí es donde entra la interpretación propia sobre cualquier idea que nos han enseñado, que además, no a todos nos han enseñado lo mismo, de la misma forma. Donde podemos debatir con nosotros y con los demás sobre las cosas que parecieran fijas en nuestra manera de relacionarnos.

Hablando del catolicismo ¿Por qué no apropiarnos y aplicar el “Amaros los unos a los otros”?
Quiero decir: Hablamos de la facilidad de romper paradigmas y propiarse de los que nos hagan bien de una forma directa, entonces habríamos de asirnos a aquellos que podemos llevar como parte de una ideología, reforzar nuestras percepciones del mundo y provocar que el entorno en que nos desarrollamos más allá de sentirse agredido, se sepa reinterpretado.

El ejemplo más directo sobre el cambio de paradigmas o la reivindicación de los conceptos, considero que es el del feminismo y la historia machista en las mujeres: Cuando una chica se reivindica como feminista, se le echa en cara la misoginia de la que ha sido parte, como si una naciera feminista y no fuere tanto el machismo como el feminismo un constructo de identificación social que se va modificando y creciendo paulatinamente como cualquier credo o ideología.

Acepta que lo eres/fuiste.
Y modifica aquello que tanto en tu sociedad como a ti, les moleste, para crear vínculos y mejores formas de comunicarnos. Recuerda que toda postura personal es política.

Religión y poliamor puede estar unido, y depende de cada individuo la reinterpretación e incorporación de los elementos en su vida.

El poliamorómetro es una [falsa (y tal vez narcisista)] idea del “correcto o incorrecto” poliamor, ya que éste es (todavía) un experimento entre vínculos que no tiene (y no “pretende” tener) una normalización específica, ni una superioridad moral, sino que su principal preocupación es que las formas de amor, sean éstas las que sean; resulten válidas para todos, y las personas puedan elegir qué quieren hacer con su vida, en este caso siempre con honestidad.

Se trata de una cosa simple: Tener la libertad de elección.

Crónica de una ciudad que vibra

En la mañana me atravesaron pensamientos sobre los edificios, en mi curiosidad por las imágenes pensé en cómo sería ver una casa cortada en cuatro ángulos. Una sin una pared, una con un corte vertical para ver la distribución de los pisos. una con un corte horizontal para ver la distribución de un nivel y la última con corte transversal sólo para jugar con los espacios.

Es 19 de Septiembre.

13:00
Reviso por cuarta vez mi correo, para ver si ya llegaron noticias de la última entrega. Al mismo tiempo termino de hacer una cotización de material, y discuto por una tontería. El día está más pesado que de costumbre y miro el reloj al menos tres veces en 10 minutos.

13:10
Mi mejor amiga me dice que está cansada y le digo que también yo. -Ay, ya vámonos a nuestras casas- le digo. Ella se ríe. Y responde –  Idiota, mejor ve por un refresco y despiértate.
Lo pienso.
Reviso el teléfono de nuevo y decido que no, que mejor aguanto, falta menos para la hora de comida.

13:14
Escucho y siento cómo vibra mi silla, se escucha un sonido duro, hueco, pienso que es un tráiler pasando por la calle de atrás y descarto la idea de inmediato. Está temblando. Y siento un nudo en el estómago, el escalofrío en la espalda y nervios. A penas me da tiempo de arrancar mi teléfono del cargador y salir corriendo. Empujo el ventanal que tengo como primera puerta e intento caminar derecho, pero la vibración del suelo me lo impide. Abro la segunda puerta y sin querer la azoto. Ruego por que los vidrios no se revienten.
Salgo.

13:15
Estoy en el patio y veo salir a los chicos del otro edificio corriendo. Escucho murmullos y veo cómo los cables de los postes se mueven en un patrón ahora conocido. Me acerco a un automóvil para darme cuenta que baila sin ritmo aparente. Miro la cara de mis compañeros y noto que una de las chicas está a punto de desmayarse. Me pongo nerviosa. Escucho gritos y alguien se cae.

Este momento me dura una eternidad.

13:17
Mando audios a mis papás -Hola, estoy bien. Casi no tengo señal. Si están bien, no me contesten, no necesitamos saturarnos más. Si necesitan algo, márquenme. Cualquier cosa, encontraré modo de comunidarme. Los amo.-
Mensajeo a mis amigos con el mismo mensaje: ¿Necesitas algo? ¿Cómo te sientes?
Recuerdo que él trabaja en un piso 16 y la angustia me recorre el cuerpo. Me llegan mensajes aleatorios de chats en grupo, veo su mensaje: -Estoy bien, vi cómo caían edificios. Estoy bien-
Los chicos del trabajo bromeamos un poco, pensamos despacio en qué paso.
Recuerdo que ella trabaja en Insurgentes e intento marcarle. Llamo hasta el cansancio: Nada. Recuerdo el libro que me prestó, donde justo, habla de dos chicos en 1985.
Maldita sea.

Mantengo la compostura.
Respiro.
Prenden la radio de un auto.

13:20
No tengo señal. No hay internet. No hay línea. No hay luz.
Siento, por un segundo, que no existo.
Respiro.

Llegan mis jefes, nos dicen que su módem es de pilas, que tienen internet. Corremos a la terraza.
Veo a una compañera llorando. -No localizo a mis hijos- me dice entre berreos y suspiros -No sé si están bien, tienen a mi bebé- la abrazo. Y no entiendo su dolor, pero lo veo y me parte. Intento no llorar.

13:30
Siguen sin salir mis mensajes.
No recibo nada.
Veo a mi amiga sentada en las escaleras de la entrada. Está bien. Luce tranquila. Me quito la preocupación de la cabeza.

14:30
Nos retiran. Salimos casi corriendo (o se siente así) con las piernas hechas gelatina. Me tiemblan las manos. Camino rápido y decido ir a Insurgentes a ver qué paso con el piso 16.
Esucucho que me gritan y volteo.
Me espero. Lo abrazo. Siento que me deshago un poco y al mismo tiempo me siento a salvo. Estoy preocupada.

Buscamos agua. Caminamos a Insurgentes. -Vamos a ver a mi mamá- y pienso en las niñas. Avanzamos y se siente un ambiente extraño en el aire, si miras a lo lejos, puedes ver una capa de polvo volando sobre todas las cosas que hay, puedes percibir también el miedo y la incertidumbre de las personas.
No hay coches avanzando.

14:40
Llegamos a Insurgentes y vemos a gente caminando. Al grupo de chat me llegan mensajes -Estoy por Chilpancingo encerrada. No me dejan salir. Hay una fuga de gas- y siento la necesidad de correr a buscarla. No puedo. Caminamos despacio, atendemos indicaciones, vemos casas, calles, paredes derrumbadas. Un olor intenso a gas. Vidrios rotos por todos lados. Gente sentada en camellones. Gente caminando en todas direcciones. Siento náuseas. Me quedo callada.

15:00

Me parece eterno andar en esta avenida. Subo a una banqueta porque pasan muchas ambulancias por el asfalto. Veo a un chico con la mirada perdida y una sonrisa extraña. Me asusto. Escucho a una chica gritar. Camino hacia ellos e intento meterme en la discusión. Siento su mano jalándome, me doy cuenta que estoy siendo errática e imprudente.

Seguimos caminando.

15:38
Veo cómo, en medio de las ruinas y la calle vuelta loca, una hija se reúne con su padre. Siento el escalofrío. Siento alivio. Mis ojos se llenan de lágrimas que siento que se quedarán allí, atoradas. Tatuadas.
Pienso en mi madre y en las muchas veces que evité hablar con ella en un momento como éste y entiendo por qué siempre lo hago: me es más fácil contener mi histeria, que una histeria compartida.
Más adelante hay una escuela y veo a una chica llorar -No está. Tiene 6 años y no está ¿cómo la busco?- Y su novio la abraza -Está cerca, no te preocupes- y siento el nudo en la garganta, el dolor de estómago.

15:50
Estoy cansada, con calor y sedienta. Estamos cerca y me siento ansiosa por llegar. No me doy cuenta que estoy casi corriendo hasta que dice en voz alta -Cálmate, te estás acelerando.

16:00
Llegamos. Nos saluda el perro y vemos a las niñas en el suelo jugando – Fui por ella y estaba asustada, pero todo bien. La chiquita es la que se soltó a llorar en cuanto nos vieron, pero no pasa nada- las miro, sin tocarlas. Las saludo y abrazo. Las beso. No digo nada, pero siento que me vuelve la calma al cuerpo. Empiezo a sentir cansancio. Sed. Dolor de cabeza.

16:10
Pienso en que unos amigos estaban en su casa porque su hijo había tenido cirugía y pregunto por ellos -Están bien, sólo se cayó su librero, pero no les pasó nada a ellos- y me relajo. Comienzo a recordar a cada uno de mis amigos.
Entiendo que estoy segura y tengo la preocupación por otros ahogándome. Me recuesto en el sillón para poder descansar los pies.
Siento sus piernas y me dice -Ven, acomódate-

Me quedo dormida.

20:00
Llego a casa. Veo a mis mascotas. Las abrazo. Las estrujo.
Tomamos la mochila de emergencia y vamos a dar la vuelta por la zona. A buscar algo para comer. Velas. Encendedor. Cerillos. Refresco. Agua fría. Caminamos un rato.

Volvemos a casa. Comemos algo.
En la entrada nos avisan -No hay gas, se cerraron las llaves por precaución- y nos acostamos en mi colchón. Empezamos a platicar sobre lo que pasaba en nuestra cabeza todo el rato. Nos gana el sueño.

___

No sé qué hora es.

Mi celular no tiene batería, a mi computadora no le sirve el reloj. Vuelve la luz.
Leo y sé que todos a quienes conozco directamente están bien. Y siento alivio hasta que veo mi feed lleno de noticias: Derrumbes, desparecidos, gente bajo escombros, personas sin casa, edificios destruídos, necesidad de albergues, de comida, de herramientas, de material médico.
Y entiendo qué es lo que tengo que hacer ahora.

Respiro.
Pienso en que en esa misma mañana pensé en ver los cortes de edificios.
Y me arrepiento mil veces.

Empiezo a buscar y canalizar ayuda.

 

 

Unas horas después, me dejo caer en la cama para dormir esperando que todo sea sólo un sueño. Para mañana desear que esté de pie mi ciudad.

Carta 113

  • *Está sonando I will follow you into the dark, así que allí justificaré todo, si hay un poco de drama*

Estuve muchos días pensando en si te mandaría mensaje o no.
En si querrías hablar.
En si querrías saber de mi o nos costaría trabajo volver a tener contacto.

Así que pensé en algo que me relajara y me dirigí directamente a mi computadora, a hacer una playlist. Y comencé a hacer una con tu nombre para poder recordarte bien y bonito en todo el día. Me dio mucho gusto saber que aún recuerdo las que solían ser tus canciones favoritas, las mías y lo mucho que compartimos, las veces que caminamos sintiendo que eramos invencibles, lo mucho que criticabamos, que nuestra confianza y comunicación no tenían límites. Y es aquí donde descubrí que estoy curada: que te recuerdo y recuerdo todo lo que pasamos, con mucho cariño, abrazada mucho a toda la nostalgia bonita que me deja haber conocido a una persona como tú, pero más específico, a ti, durante el tiempo que pudimos compartir.

¿Qué pasó en medio? Ya no importa. No a mi. Me he concentrado en recordarte los últimos días como la maravillosa persona que eres, y me di cuenta completamente que todo lo que dije es cierto: que puedo vivir en el mundo sabiendo que respiras, que te estás moviendo y que harás cosas grandes, sepa o no sepa de ti. Que tu crecimiento y tu amor hacia el mundo y los que lo habitan es algo enteramente tuyo e independiente de mi y de todo lo que pude haberte hecho sentir en cualquier sentido.

Ahora, casi un año después de nuestra última conversación, me siento muy feliz y nerviosa por la incertidumbre que supone este espacio en blanco que tengo enfrente en mi vida relativo a ti: Sábete, no espero nada. No deseo nada más que el que seas feliz. Seguiré afirmando la importante persona y figura que eres en mi vida y que aunque espero mis 30 con ansias, lo único que realmente quiero es que estés tranquilo y satisfecho con tu vida. Que no te azotes con tus decisiones, que cambies, crezcas, te multipliques en mil para poder hacer todo lo que quieres hacer, que no te tomes la vida demasiado en serio, que no extrañes lo que fuiste y estés más preocupado en quién eres y quién quieres ser. Que alimentes a tu pedacito de titán todos los días. Todavía tengo tu playera y me causa mucha gracia saber que ya no quepo en ella en un sentido literal y metafórico. Hemos mudado de piel y en serio, deseo que todo esté de maravilla, que tu vida sea lo que habías estado esperando. Que en caso de que algo suceda sepas lo increíble que eres y lo mucho que has modificado la vida de todos los que has conocido. Sé que han pasado muchas cosas en tu vida de las que probablemente no me entere nunca. Que habrá cosas en tu mundo que no podré ver y que todo el entorno en que nos relacionamos es básicamente polar. Siempre he admirado tu fuerza y tu capacidad, pero siempre te diré lo mismo: Úsala sabiamente.

Sé que no lo necesitas, pero aquí estoy. No importa cuántas veces nos alejemos del otro, si me necesitas, estoy porque nada me quita poder estar cerca de alguien a quien he querido tanto. Estoy emocionada ¿sabes? pensar en que hoy para mi es un día especial por tu causa, me emociona mucho, me hace volver un poco a la sensación que tenía hace unos años, a la Mariana que fui, sin extrañarla, sino alegrándome de todo lo que decidí. Y deseo que de verdad, eso esté pasando contigo.

Este último año aprendí algo importante, y es que no importa qué pase, te voy a querer y a recordar con la misma ternura que al inicio. Te respeto, y respetaré si no quieres saber de mi, apreciaré que me lo digas (si quieres, tampoco hay manda u obligación). Sé que muchos años hemos intentado volver a nuestra amistad y nos lo hemos saboteado: no te pido ser mi amigo. Sé feliz. Sé tú. Sé quien quieres ser y haz lo que se te antoje. He admirado siempre la presteza con que resuelves tu vida de lo más cerebral y me colma hasta las lágrimas saber que por un momento pude notar como cambiabas eso y te dejabas sentir el viento entre la ropa.

Ya no me obsesiono con volver a verte, o con cómo sería un reencuentro: si sucede, se dará. No desearé que tu camino se acerque al mío, si no es lo que tiene que pasar. Simplemente dejo que tu recuerdo me inunde, vaya y venga. Otro año, me pasé todo un día orando porque estés bien, porque las cosas se te dificulten para hacerte mejor persona.
Because I knew you, I have been changed for good

Gracias, por todas las risas. Por los buenos momentos, las lluvias internas y externas, las mareas y los huracanes. Eres el mejor, Capitán (Obvio).
Eres un ser maravilloso. Alguien a quien agradezco haber tenido la fortuna de encontrarme en la vida, porque qué bonitos ojos tristes tenías cuando te conocí. Y qué bonito fue verlos brillar, aunque sea por un ratito. Gracias por existir. Por ser parte del mundo. Por haber sido parte de mi mundo. Justo ahora los recuerdos vienen a mi como si fueran peticiones al cielo, y no quiero darle cabida a ninguno, porque el conjunto, este conjunto que simboliza tu existencia me es más importante.

Sábete que tengo un recetario que armé hace un par de años y que hoy me voy a preparar un pastel pensando en lo feliz que quiero que seas. Que me visto de negro festejandote en la distancia. Y que el único deseo que pediré al apagar las velas en tu lugar, es que seas genuinamente feliz.
Siempre que puedas.

 

Gracias.
Gracias.
Gracias.

 

Y terminaré esta carta, con la canción que hace poco menos de un año me ayudó a empezar a descubrir todo esto.

Te quiero.
Mariana.