La vida es una ficción que quiere ser leída

La vida es una ficción que quiere ser leída

Cosas que aprendí en una agencia

Cosas que aprendí en una agencia

He escuchado y leído muchas veces que el Millenial no tiene la capacidad de trabajar permanentemente en entornos fijos, que siempre es inestable y que sin dudas buscará hacer que su trabajo tenga -obligatoriamente- una repercusión social. Que pueden “marearnos” las empresas diciéndonos que nosotros somos el agente de cambio, mientras nos ponen a hacer planas de contabilidad, o listas extensísimas sobre algún tema irrelevante que no necesitarán nunca. Y es que, algo así me pasó hace unos pocos años.

Dentro de este lugar, me encontré con situaciones que fueron buenas (y no tan buenas) pero me enseñaron cosas muy importantes sobre los entornos de trabajo en los que quiero involucrarme y quiero crear.

 

1.- Hacer cosas nuevas

He tenido la perspectiva mucho tiempo sobre las agencias porque personas súper cercanas a mi han trabajado mayoritariamente en eso: tal vez llevaba una expectativa. Y aunque en general mis trabajos han sido muy buenos y me permiten crear lo que llamo “mis pequeños imperios” (Que son básicamente proyectos que inicio desde cero) lo cierto es que también no me permiten muchas otras cosas, como concentrarme en algún momento, en mi vida personal.

Así que, dejé por unos días mi zona de confort en el trabajo que tenía entonces (era bibliotecaria en un instituto educativo) y me aventuré a ir a una entrevista de trabajo para una agencia de publicidad, que yo concebía como una pequeña oportunidad para desarrollar más otra clase de habilidades que yo percibo en mi, y que en mis trabajos anteriores no había podido desarrollar plenamente. Iba decidida a aprender todo lo que pudiera de Social Media.

2.- Educación Autónoma

Desde hace tiempo se ha metido a mi cabeza que las mejores lecciones que tienes, son las que aprendes por ti mismo. Aunque la escuela y los maestros te enseñen miles de cosas, en realidad las lecciones que te quedan más claras son aquellas que aprendiste por ti, o en búsqueda de un conocimiento o detalle que necesites, y te obligue a sumergirte en otras áreas, que te impulse a seguir investigando.  Así me resultó con Social Media: Aunque me explicaron a grandes rasgos  (Literalmente me dijeron que solo tenía que hacer memes, compartir y crear perfiles alternos para hacer llegar la información en masa) me di a la tarea de meterme a cursos gratuitos donde pudieran explicarme de mejor forma las cosas que tenía que saber, para hacer más eficiente mi trabajo.

3.- Respeta la profesión 

Sí, ya entendimos que me gusta el Marketing y la difusión de contenidos, pero es algo que no sabía bien cómo hacer. Antes de exigir que te enseñen cualquier cosa debes aprender a respetar lo que estás haciendo. La actitud de (en mi caso) “Solo tienes que hacer memes y compartir” no te llevará muy lejos, querido. Si bien, éstas actividades son las más visibles, no son todo lo que debes hacer, tienes que aprender que en cada proceso que haces, lleva detrás toda una serie de conocimientos en los que debes involucrarte para poder llevar a cabo cada tarea de la mejor forma.
El que algo te guste, no quiere decir que por default sabrás hacerlo, o que tu “mentor” te ayudará a realizarte de la mejor forma en el sector que estás trabajando: Al contrario. Yo descubrí que era yo quien tenía que estudiar porque la ideología baby boomer es monopolizar, capitalizar y resguardar la información para poder sacarle el mayor provecho. Nunca te darán el secreto de tu trabajo y no porque quieran que tú descubras el tuyo, sino porque mucha de su ideología y formación les dice que tienen que guardar los secretos para asegurar su chamba. Ellos no me enseñarían nada, solo existía la promesa de un día hacerlo… Y ya sabemos cómo terminan esas historias.

4.- Si no sabes, pregunta

No hay cosa más nefasta en cualquier lugar, que un pendejo que no sabe hacer su trabajo, disimulando hacerlo. ¿Por qué les es tan difícil admitir que no saben algo e investigarlo? Esto a mi me sucedió muchas veces. Algunas de ellas usaba mi pensamiento deductivo, en otras tuve que acercarme a gente fuera de mi empresa, que considero tiene una carrera amplia que nos ayuda a solucionar conflictos de las formas más sencillas y óptimas.

No, tu jefe no te ayudará a resolverlo: para eso te contrató.

5.-  Comunicación

Y esto es algo que falla sobremanera en todos lados: Te dan una órden y cuando vas a que te corrijan resulta que el superior a tu jefe dijo una cosa completamente diferente. No solo te hacen trabajar doble, sino además, tú quedas como el que no sabe hacer nada. La toma de decisiones es algo que debe ser conocido por todas las áreas involucradas, y no únicamente por quién llevará a cabo la acción determinada.

El trabajo en equipo NO es cada quién hacer una parte y al final pegotearla, SÍ es tomar decisiones conjuntas y todos mantener un interés y desarrollo activo en cada parte del proyecto.

6.- Es más fácil trabajar cuando tus colegas son también tus amigos

Esto lo aprendí así: El proyecto en el que yo estaba involucrada creció más rápido y de una manera muy abrupta. Un día, de 22 actividades que tenía, ya debía hacer casi 100. Y evidentemente no me alcanzaban las manos, ni el tiempo. Así que contratamos a 4 personas más. Todas con perfiles, personalidades y necesidades diferentes. Al final del primer día, aunque todos estabamos serios, el ambiente de trabajo se sentía relajado. Con el paso del tiempo, comer juntos todos los días, platicar todo el tiempo, hacer playlist, irnos los viernes por una cerveza… fue propiciandose el ambiente de trabajo más relajado. Dejamos de ser -la jefa y los becarios- para ser -el equipo-. Cada decisión iba en conocimiento de todos. Y cada opinión, queja o sugerencia era una decisión conjunta.

7.- Aprender a auto-motivarte

Dicen que los millenials somos enemigos de las rutinas. Y sí, pero no. Creo que más bien somos enemigos de hacer la misma actividad sin opción a reinventar algo, más que a una finalidad o producto repetitivo: Es decir, no nos molesta hacer pasta todos los días, sino que sea la misma pasta con los mismos ingredientes en el mismo procedimiento. ¿Me explico?
En todos los trabajos, hay un punto donde la rutina empieza a ganarnos y empezamos a hacer todo en automático. Aquí es donde hacemos uso de nuestro auto-conocimiento y nuestra capacidad de reinterpretación del mundo. La capacidad de auto-motivarnos y hacernos saber que tiene un propósito y sentido lo que estamos haciendo. El peligro de ser un equipo es que, con uno que se desmotive, pueden pasar dos cosas: los demás notan las mismas carencias y caen todos, o reinventas modelos de trabajo para volver a rendir en el trabajo.

8.- Tu jefe no tiene la última palabra

Esto lo aprendí de una forma peculiar: Saltándome ocasionalmente algunas exigencias/opiniones/órdenes de mis jefes. Cuando de verdad me parecía que algo podía hacerse mejor o que la idea principal no necesitaba cambios porque era adecuada (nótese, no perfecta, solo que funcionaba mejor) simplemente lo hacía, y al final, notificaba cómo esto había repercutido. Es decir, en lugar de avisar o pedir permiso, decía: “Hice (xxxxx) y el resultado fue (xxxx) respuesta, con lo que pudimos trabajar en (xxxxx) y si nos lo permiten, el equipo ha decidido implementarlo como una medida permanente.
Así no das problemas: solucionas.

9.- Calendarios y To Do List

Tener un calendario de actividades, listas de pendientes y notas a la mano de lo que debe hacerse por periodos facilita mucho la manera en que podemos relacionarnos con nuestro trabajo. En lugar de “tener que hacer un reporte” puede repartirse entre todos los colaboradores, así todos están involucrados, el trabajo sale más rápido y nadie se agobia. También ayuda a no estar saturados todo el tiempo y permite que en caso de un “bomberazo” nadie en el equipo pierda la cabeza.

10.- Enseña, enseña, enseña

Puede que no sepas todo, pero entre todos lo sabemos todo. Es decir, en mi equipo de trabajo descubrí que si bien, yo no era una experta en Social Media, sí había cosas que yo podía enseñarles, como herramientas o procedimientos que hacían más sencillas las cosas, una chica que era diseñadora nos explicaba por qué sí o por qué no hacer de ciertas formas con los posteos, los comunicólogos, estrategias más prácticas, y escritores creativos a hacer redacciones más inteligentes, procedimientos más estructurados: Todos teníamos algo para compartir. Y entre todos lo hacíamos funcionar.

11.- No por ser becario, tu trabajo vale menos

Una cosa es estar en proceso de aprendizaje o aplicación de tus prácticas, pero algo MUY diferente es que te hagan sentir que tus conocimientos no valen lo suficiente para tener un trabajo digno, que nunca pases de ser “el becario sirve-cafés” 
Y que se aprovechen de eso para no darte un salario y trato digno. Algo que han olvidado las empresas es que contratan becarios, sí, porque están aprendiendo y es mano de obra más barata, pero también para enseñarles procesos en los que no son precisamente destacables e incorporarlos a las plantillas: Para producir talento dentro de sus empresas. Y si nos vamos, recuerden, toda mala práctica y aprendizaje mal hecho, también llevará su nombre.


No quiero que me digas que mi trabajo está bien, quiero que me enseñes a hacerlo mejor.
No te quedes en un lugar que no te está enseñando pero sí te exige todo.

No todo depende de nosotros, lo sé.

Y tal vez no podamos cambiar el mundo de un momento a otro
Pero sí las prácticas en nuestros entornos laborales. Las formas en que nos desenvolvemos en nuestras profesiones o aprendemos de nuevo a involucrarnos en nuestros entornos.

Cambiamos nuestras prácticas.

 

 

 



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