La oscura vereda de enfrente

Estoy en la sala de mi casa, con la lap enfrente y el buscador con la frase “Instrumentos de defensa personal”
Inmediatamente después pienso en lo patético que resulta tener que comprar estas cosas. Lo que nos orilla a esto, en lo indispensable que se vuelve. Que lo triste de los objetos de defensa personal es que tengan que existir, que tengamos que comprarlo, que tenga que formar parte de nuestro habitus tenerlo en la bolsa y mantenernos alerta, siempre siempre.
Hace rato estaba caminando directo a mi casa, por una calle larguísima que sin duda podría ser una avenida de haber tenido otra suerte. Es la primera vez después de un par de semanas que vuelvo en medio de la noche caminando a casa. La última vez, un tipo bajó de un taxi y comenzó a seguirme, segundos posteriores, el taxi dio vuelta en U para poder alcanzarme. Corrí. Y lo primero que pensé fue en usar un gas pimienta. En clavarle el bolígrafo que tenía en la bolsa directo en el ojo.
En el semáforo de peatones parpadea el verde. Corro. Cruzo la avenida lo más rápido que puedo. Justo cuando el chico intenta cruzar, comienzan a avanzar todos los autos. No pueden moverse de donde están, pasa el trolebús y sube mucha gente. Me cuelo entre el desastre visual que me otorga la acera.
Y pienso.
Pienso que tuve suerte, pienso en no acercarme a las ventanas para que no me alcancen a ver, para que no tengan idea de dónde estoy. Desde ese día decido regresarme en Uber. Y recuerdo lo incómodo que me resulta volver en taxis o uber desde que leo todas las historias de personas agredidas. Las veces que los conductores manejan como locos el auto para llegar antes, que aceleran al máximo para hacer alguna broma estúpida. Que cuando vengo con un hombre en el mismo auto, ni de chiste hacen ese tipo de cosas. Que me frikea que un Uber ponga los seguros de las puertas. La náusea que me provoca ver que por alguna razón no están siguiendo la ruta que indiqué.
Recuerdo entonces todas las veces que me he salvado.
Esta vez me regresé en transporte público, pensando en que no puedo mantenerme sintiendo miedo por la ciudad y por su gente; intento enfocarme en mis amigos, en la gente maravillosa que conozco. Intento pensar y reconocer en cada rostro a alguien que, como yo, sólo intenta llegar a casa.
Y estoy cansada. Estoy cansada de sentirme segura solamente en la vereda oscura donde cabe una persona, esa que es tan recta que puedes saber perfectamente si hay alguien por entrar del otro lado. La misma vereda que te avisa cualquier mínimo ruido por la parte trasera. Estoy harta de sentirme agobiada por no poder estar acompañada y de pronto reluce otro de mis miedos: El abandono. Entiendo que tal vez y sólo tal vez este miedo al peligro, este miedo al no volver a casa acrecienta mi deseo de estar siempre acompañada. Y estoy caminando sola por la vereda oscura.
Aquí, ya en casa, tranquila, pienso en mis amigas. En lo horrible de preocuparse por el otro, en que ahora preocupa más no tener datos por no poder mandar una ubicación que por estar en Facebook.
Miro una y otra vez mi lista de artículos de defensa personal: 3,500 pesos.
Aún no sé cómo voy a pagarlos.
Y la peor parte, es que sé que nada de esto garantiza mi seguridad.

Top cinco de mujeres mexicanas destacables

Desde hace unos días me puse a investigar sobre mujeres mexicanas, buscando un poco de inspiración para mi día a día, alguien con quien me identificara mucho más y de quién asirme para hacer una especie de objetivos aspiracionales. Después de tanto buscar, encontré a estas cinco mujeres maravillosas (y pudieron ser muchas más) que me reconectaron con alguna idea, emoción o sensación, además me parece súper importante darles la importancia social debida. ¡Me encanta que formen parte de nuestra identidad y sean personas de las que podamos aprender!

 

 

Eulalia Guzmán

Una  Zacatecana fuera de serie, ya que la conocemos por ser la primera arqueóloga mexicana, aventurada en destacar la educación de las mujeres en México ¡Tanto que fue una de las primeras dos maestras de arqueología!, además de impulsar el conocimiento científico dentro de ésta área de estudio.

 

 

Carmen Mondragón 

Excéntrica, intrigante, inconforme, bella: Nació en 1984, la mandaron a estudiar desde muy pequeña a París, donde descubrió su pasión por la pintura y la poesía. Además de ser una mujer talentosa, inteligente y apasionada, también fue parte de una revolución de indumentaria: Al regresar, se volvió la pionera en México usando minifaldas. ¡Con ella, el arte, la pasión y la rebeldía es parte de nuestras vidas!

 

Lola Álvarez Bravo 

Fotografías increíbles, representaciones de la belleza en cada mujer que conoció, en cada lugar, magnificando los detalles que alcanzaba a observar, de las primeras mujeres en profesionalizarse retratando imágenes de su entorno. Pero esto es insuficiente para todas las ideas que tiene en la cabeza así que se convierte en una de las pioneras ¡Del Fotomontaje!

 

 

 

 

María del Pilar Roldán 

Ser hija de dos atletas no debe ser en absoluto sencillo; así fue el inicio de María del Pilar: sus padres eran dos tenistas súper destacados con lo que ella creció dentro de una familia deportista. Cuando era pequeña, María leyó “Los tres mosqueteros” y dejó todos los deportes aferrándose al esgrima, lo demás se dió como producto de su dedicación y esfuerzo: Fue la primer mujer en el continente americano en ganar una medalla en esgrima y la primer mexicana en ganar una medalla olímpica.

 

 

 

María Cristina Jurado 

 

Jaliciense de corazón, María Cristina solía ser Actriz famosa por comenzar a actuar en la época de oro del cine mexicano, y era la favorita para actuar de Femme Fatale y villana en muchas películas mexicanas. Es conocida también por ser la primera actriz latina en ser nominada a un premio por la Academia, y ganando un Globo de Oro en 1952, un Oscar en 1955 por Mejor actriz de reparto en “Lo que la tierra hereda”; y de 1955 a 1994 ganó 4 Ariel.

 

 

 

 

 

Como ves, cada una de estas mujeres representa de una forma única la belleza de la identidad mexicana, realzando con su esfuerzo, pasión y trabajo cada cualidad del espíritu tan bello que tenemos y que nos acompaña a seguir y conseguir nuestros sueños.

 

¿Quién más te inspira a crecer?