Marrón

La primera vez que tuve el período, yo debí tener como 11/12 años. Resultado de imagen para mancha sangre bragas
No recuerdo bien mi edad. Mis papás ya estaban divorciados y vivíamos a unas cuadras de casa de mi papá.  Recuerdo haberme puesto una toalla sanitaria y que mi madre lo descubrió. Tengo en las manos y en la mente muy grabadas la necesidad de esconderlo todo. La vergüenza que me dio que mi madre lo descubriera. No diré si mi mamá me dio la charla o no sobre la menstruación, sí diré la verdad desde mi trinchera: No lo recuerdo.
Mi mamá era muy joven y yo era la primera mujer a la que criaba: Siempre había cuidado hombres en su vida.
Quiso enseñarme a colocarme la toalla pero yo ya sabía. Quiso explicarme cada cuanto cambiármela, pero ya sabía. Me revisó la que tenía puesta y yo ya no estaba sangrando. Sentí aún más vergüenza, me sentí una acelerada mentirosa.

Un par de años después, en la confianza que sentía en la casa de mi papá, como a los 12/13, alguno de esos fines de semana me metí a bañar, me quité la toalla, la dejé fuera para revisar mi sangrado y luego me metí a bañar. En la premura por hacer alguna cosa que hoy ya no recuerdo, no tiré a la basura la toalla usada: La dejé en el lava manos. Me coloqué una nueva, me vestí y salí al cuarto. Justo en ese momento mi papá entró al baño. Escuché cómo ocupó el baño y al salir, me miró y me dijo: ¿Ya te pasan “esas” cosas? Debes tener cuidado, ya tiré “eso”. Pero me hubieras dicho, era importante que me dijeras para saber que estás cambiando.

No me había sentido diferente hasta ese momento en que me manifestaron que lo era: Yo YA era diferente.
Nunca hablamos del tema más allá del:
-Papá ¿Me compras brassieres?
-Papá, me hacen falta toallas

Esta fotografía es de Vice
Vice

En los años posteriores, no recuerdo problemas para con mi mamá, más allá de la cantidad de toallas que gastaba en cada período.

Con el tiempo cargaba siempre con dobles bragas. Aprendí a ponerme la toalla sanitaria y envolverla en papel. Me enseñaron a poner kleenex hechos rollito en mi culo para que no se saliera la sangre por allí y me ensuciara la ropa. Aprendí a bañarme esos días seguidos. A ponerme shorts que me apretaran lo suficiente para que no se me notara lo hinchada. A no comer dulces. A comer demasiados dulces. A ponerme compresas en el vientre que en realidad no me calmaban ningún dolor. A esconder mis sábanas manchadas. A ponerme doble pijama. Pensé en algún punto hasta ponerme pañales (esto al final no lo hice porque mi mamá se daría cuenta y me daba demasiada pena que lo supiera)

Después empecé a usar ropa negra. Ahora que lo pienso, casi todas las cosas poco convencionales me pasaron en casa de mi papá.
Fuimos varios a la Merced, aunque sólo recuerdo a mi papá manejando y a una de mis primas. Yo debía tener más o menos 14 años. Me había puesto un pantalón negro de brillanta, blusa y tennis. Volviendo de allá, me senté en la parte de atrás, sentí cómo mi toalla estaba súper mojada y cómo en cada tope o movimiento, yo me iba escurriendo más. Manché el pantalón y para mi “mala suerte” también manché el auto. Me levanté y mi prima vio la mancha en el sillón,

dijo: ¿Qué es eso?
Yo- Creo que es de mi periodo
Ella- No creo, se ve muy raro, a lo mejor te sentaste en algo y te manchaste o algo de la comida se chorreó
Yo- No, es mi período
Ella- No, es otra cosa
Yo- bueno, como sea.

Nunca supe si mi papá supo que fui yo. O si supo qué era. Ese día aprendí a vestirme con ropa negra absorbente.

En la preparatoria, alguna vez manché una de las bancas de afuera de los salones: Las bancas eran blancas. Se veía el manchón naranjoso/rojo allí, frente a toda la escuela, que en mi paranoia creía que todos sabían que había sido yo. ¿Quién más? no había otra chica en toda la escuela que supiera yo, tuviera el período ese día. Por supuesto que todos lo iban a notar.

Si lo notaron o no, nunca supe. A partir de eso, siempre me ponía un tampón y una toalla “No vaya a ser que me chorree” Imagen relacionada

Llegaron los cólicos más fuertes. Más  seguido manchaba mi ropa de cama. Cada vez odiaba más tener el período: no podía moverme, todo el tiempo tenía hambre y sueño. Era incómodo, me sentía observada y avergonzada.

Alguna vez me bajó y no fue a tiempo. Manché mi ropa y no tenía nada para proteger mi ropa. Una extraña me salvó regalándome una toalla. Aprendí también a siempre siempre llevar toallas y tampones en la mochila, a llevarlos cada vez al baño, por si otra lo necesitaba. A veces los pegaba en la puerta de los baños, deseando que quien tuviera una urgencia pudiera encontrarlas (esta es una costumbre que aún tengo, sobre todo en baños públicos)

Empecé a sentir un verdadero terror cuando me fui a vivir con mi pareja y empezamos a vivir juntos. A mis 22 años sentí que ya tenía todo resuelto, hasta que me tocó bañarme con él cuando estaba en mi período. Él siempre fue muy gentil, pero yo no dejaba de hervir de vergüenza, de sentir que estaba sucia, que apestaba, que era desagradable. Manché las sábanas y yo pensé que pelearíamos, que tendría que lavar a mano esa ropa para tranquilizarme. Cuando se dio cuenta, me abrazó, me dio un beso y me dijo “no importa”

Esta foto es de @BeatriceHarrodsAprendí a compartir mis ciclos. Aprendí a decirle: Pásame una toalla, necesito que me compres un paquete, guarda esto en tu bolsa. Aprendí a no avergonzarme en mis espacios y  en mi casa por cosas que me pasan y que son completamente naturales.

Poco a poco dejé de tenerle miedo a mi periodo. Dejé de ponerme dobles bragas, de colocarme un tampón y una toalla, dejé de envolver las toallas en papel y de poner el kleenex en mi culo. Progresivamente dejé de tenerle miedo a ensuciarme las manos.

Entonces empecé a compartir mi vida también con una mujer. Y mi relación con mi período mejoró en muchos sentidos. Viendo sus cambios y los míos aprendí a entender mi cuerpo. Aprendí a ver más claramente la señales, a identificar cuando estamos en spm, cuando estamos muy receptivas, cuando el comercial de Telcel sí es muy bonito o cuando no lo es pero estamos muy sensibles. Aprendí que me duelen los pezones cuando estoy terminando de ovular, que me da un calentón pre-regla. Que cuando me masturbo y siento mi útero duro, es porque estoy cerca del spm.

He dejado de tenerle miedo a “ensuciarme” porque dejé de pensar que la sangre era sucia. Descubro formas de cuidarme y descubrirme a partir de mi periodo: empecé a aceptarlo como es, a ir a ginecólogo y buscar alternativas naturales para mi cuidado y como consecuencia los cólicos ya no duelen tanto, la sangre ya no es tan espesa, ya no me paraliza el dolor ni la paranoia, las manchas en mi cama ahora me dan risa y en lugar de cambiar las sabanas diario, me la pienso dos veces y solo quito con cuidado la mancha, para lavar las sábanas después. Ya no escondo mi ropa sucia ni mi basura. Dejé de usar toallas desechables tan seguido. Aún me asusta tener alguna mancha cuando camino por la calle, sentir la descarga cuando me levanto o toso.

Empiezo a sentirme feliz y orgullosa cada que mi periodo llega.
Me dan ganas de ensuciar mis manos en lo que ahora me significa una sangre sagrada.

Ahora quiero dejar de tener miedo a que al Jean se le note el círculo marrón. Quiero ser provocadora y mostrar que sí: que mi sangre está bien.
Que ya no quiero sentir vergüenza.

 

Edit: Hoy tengo cólicos, estoy cansada, tuve pesadillas, no quiero moverme y cuando fui al baño, pum, la maravillosa mancha marrón en mis bragas <3
Edit 2: Decidí hoy no ponerme toalla, tampón, copa… nada. Decidí hoy luchar con mi instinto de permanecer “limpia”

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