No quiero leerte de nuevo.

No quiero leerte de nuevo.

¿No te ha pasado que encuentras libros que por más que intentas, no puedes conectar?

A mi me sucede frecuentemente. Y lejos de botarlos y no mirarlos de nuevo, los termino, porque la curiosidad y la expectativa es algo con lo que no sé lidiar. Pero después investigo y termino regalandolos a alguien que podrían gustale.
Sin embargo al terminar de leer estos, me encontré con la insatisfacción (Y son a los que les estoy buscnado nuevo hogar)

Decidí que no los quiero leer de nuevo.

 

1.- Al sur de la frontera, al oeste del sol; Haruki Murakami

¿De qué trata? 

Hajime, el narrador, nació «la primera semana del primer mes del primer año de la segunda mitad del siglo XX», una fecha singular, como su nombre: «Principio» en japonés. Sin embargo, le marcó mucho más ser hijo único, porque en las demás familias, si no eran dos hermanos, eran tres; si no eran tres, eran dos. De ahí que su mejor amiga de la infancia fuera otra hija única, Shimamoto, con la que compartió secretos y aficiones hasta que, tras la escuela primaria, perdieron el contacto. Muchos años después, Hajime, que vive una existencia relativamente feliz ─se ha casado, es padre de dos niñas y dueño de un club de jazz─, se reencuentra con Shimamoto. La atracción renace. Y Hajime, obsesionado, parece dispuesto a dejarlo todo por ella… Con inquietante sutileza, Murakami destila en esta trama clásica ─un amor perdido y recobrado, la consumación de una promesa de plenitud─ la indefinible sensación de desajuste con el mundo que acucia al hombre contemporáneo

¿Por qué lo voy a regalar?

Pocas veces estoy muy segura de cosas concretas: ésta vez considero que re-descubrí por qué no suelo reinicidir en algunos autores.
Es decir, es lindo la primera vez que lo lees. Tal vez la segunda (ya que la primera para mi, fue un cuento que me dejó el corazón gloriosamente estrujado, y la segunda, un libro)
Pero ésta vez, su pesimismo, esa necesidad tan latente de estar buscando un algo inexistente para hacerlo real y después dejarlo ir, quedar mal herido.
Creo que lo que quiero comunicar es que Murakami encontró su fórmula mágica: ser feliz, descubrir que no en realidad, ser pusilánime, tener malas decisiones, reivindicarse, darse cuenta que todo el problema siempre estuvo en su cabeza.

Y me cansa ese procedimiento. Es como revivir círculos viciosos que consideras que ya cerraste.
Ésta vez, aunque adoro los finales tristes, me causa un cansancio emocional que definitivamente no quiero experimentar constantemente.

Sin embargo tiene cosas interesantes, y me gusta muchísimo las pequeñas verdades casi universales que tiene el texto.

 

 

2.- Cinco amates apasionadas; Saikaku Ihara

¿De qué trata?

Es una nocela erótica/relatos publicados por primera vez en 1686, que describen el mundo vago y etéreo de ese Japón

¿Por qué lo regalaré?

No pude. Así, en serio no pude con estos relatos. Me parecen prefabricados en una caja de cartón donde solo acomodas algunas palabras y ¡Voilá!

Eso, o me gusta más el drama.
No me parece un libro maravilloso, y pienso en dos vertientes: una vez más, nos encontramos en una edición y traducción nefasta o el libro es realmente malo.
Esta manera “moral, buena y bonita” de retratar el erotismo no me gusta.

Es decir: creo que se meten demasiado en la realización de imagen de bondad que no permiten que el mundo se refleje como realmente es. ¿En serio pueden estar tan distanciadas dos culturas?

Eso, o Japón es de verdad un lugar muy sospechoso…

 

3.- Los siete reinos: Fuego; Kristin Cashore

¿De qué trata?

Ella es la última de su tipo. No es un tiempo muy tranquilo en Dells.  En el reino central, el joven Rey Nash está aferrándose al trono mientras los lords del norte construyen armas para derrocarlo. La guerra está cerca. Las montañas y el bosque están llenos de espías y traidores. Aquí es donde vive Fuego; una chica que tiene una belleza irresistible y puede controlar la mente de todos a su alrededor.

¿Por qué lo regalo?

En realidad aún estoy dudando si sacarlo de mi biblioteca:

Aunque no me parece tan genial como la última vez que lo leí, Kristin tiene una manera un particular y amorosa de unir sus historias; todo parece poco a poco tener sentido. Fuego definitivamente es un personaje que me gusta, pero no se ha ganado mis desvelos; siento que tiene rincones incosistentes. Pero me gusta, me recuerda este libro a la yo de 16 años. Y es delicioso.

No estoy segura de cómo me siento: creo que mis cambios de perspectiva que han nacido a partir de mi crecimiento no me dejan disfrutar tanto como cuando leí la primera parte. Es maravilloso y el universo que crea a cada instante me parece delicioso, pero no pude engancharme como otras veces; como con otros textos… Pero no puedo evitar sentir que ya no me pertenece.

 

4.- Aristoteles y Dante descubren los secretos del universo; Benjamín Sáenz

¿De qué trata?

Aristóteles es un chico enojado y con un hermano en prisión. Dante es el típico “sabelotodo” que tiene una mirada inusual sobre el mundo. Cuanto estos dos se conocen en la alberca de entrnamiento, pareciera que no tienen nada en común. Pero estos dos solitarios comienzan a pasar su tiempo juntos y comienzan a crear una amistad muy especial; del tipo que dura por siempre. Y es a partir de ésta amistad que Ari y Dante aprenderán las verdades más importantes de sí mismos y de las personas que quieren ser.

¿Por qué ya no está en el librero?

Antes de éste punto, aclararé: compré el libro porque nos presumían que era el nuevo libro juvenil de temática LGBT y aunque se desenvuelve de una manera simple, en momentos clave es muy ambiguo, se siente como la clase de cosas que dices para intentar dar a entender algo que tus papás de prohibieron pronunciar.

El inicio enamora: es sencillo sentirse parte de la historia, y ser empatico con los personajes. Especialmente me gusta Dante, me recuerda a alguien que quise mucho (Sí, mis lecturas siempre me recuerdan a alguien. Para eso son ¿O me equivoqué?)
Y el desarrollo lento me gusta, me hace sentir parte del entorno, puedo ver a piernas, a Ari, a Dante dentro de la camioneta, desnudos en la lluvia, diciendo estupideces, me encanta. PERO ¿En serio en esto termina? La inconsistencia de Ari me hace rabiar. ¿Es que no se le ocurrió una forma más creíble de hacerlo? Se siente como si casi un día Ari decidiera que es gay porque se siente presionado. Como si hubieran faltado páginas de la historia. Me siento algo estafada. ¿Y Bernardo? ¿Y las hermanas? No es como si un gay y un hetero no pudieran tener una amistad. ¿O sí es imposible?
Me parece que sin querer, está plagado de clichés e ideas algo erróneas sobre la comunidad gay. Sobre ser adolescente y sobre el problema de la búsqueda de identidad.
No, no, no.
Me niego a tener este final

 

5.- El teorema de Katerine; John Green

¿De qué trata?

Cuando se trata de relaciones, el tipo de Colin Singleton son las chicas de nombre Katherine. Y cuando se trata de chicas llamadas Katherines, Colin siempre es al que lo botan. Diecinueve veces, para ser exactos. Él es un niño prodigio con diez mil dolares en el bolsillo, una pasión por los anagramas y un amigo con exceso de peso y obsesionado con la jueza Judy. Colin esta en una misión para probar El Teorema de Previsibilidad Subyacente de Katherines, que logrará predecir el futuro de todas las relaciones, transformándolo de un prodigio desvanecido a un verdadero genio y finalmente le podrá ganar a la chica.
Dejar a un lado las expectativas y al amor entrar son parte de la divertidísima búsqueda de Colin de su pieza faltante y de la venganza de los botados de todas partes.

¿Por qué lo saqué?

No me parece una historia relevante; si quiera realmente interesante.
Entiendo que al terminar una relación recuerdes a la persona, pero por favor, llegar a estar con 19 personas que tienen el mismo nombre, es una exageración/obsesión.
Supongo que todos tenemos nuestras manías y formas de desenvolvernos en el mundo, de encontrar nuestro fin, pero me parece exagerado y dramático.
Sin embargo hay una cosa que adoré con el alma: La cueva. Ese lugar inextinguible al que no a cualquiera le permites pasar, me hizo remover muchas cosas que tenía guardadas, me reconcilio con una persona en el momento preciso.

Supongo que en realidad es el final que -más que esperaba- necesitaba el libro: estuve a punto de tirarlo contra la pared varias veces, no lo hice solo por morbo.
Este libro no es para mi.

 

6.- Un mexicano más; Juán Sánchez Andraka

¿De qué trata?

En palabras del autor:  Escribí Un mexicano más en 1966. En ese año me había iniciado en el ejercicio del magisterio en una escuela secundaria ubicada en la zona norte del Estado de Guerrero. Era mi primera plaza. Mi afán de participar en la formación integral de mis alumnos me provocó muchas ilusiones.

Me imaginé que en esa pequeña comunidad instalaríamos una biblioteca y que habitantes del pueblo y alumnos formarían grupos de lectura. Me imaginé una promoción cultural con talleres de arte, conferencias, conciertos y exposiciones.
Mis propuestas fueron recibidas con la frialdad de la mentalidad burocrática de la mayoría de mis compañeros de trabajo. Incluso, poco a poco, fui siendo objeto de burla por mis proyectos y hasta me llamaban agitador y politiquero. La discusión sobre el baile, que aquí relato, siucedió de veras. Fui catalogado como maestro problema. Así terminó mi carrera magisterial.

Fue el dramático choque con la realidad lo que me hizo concebir y escribir este pequeño libro que, desde aquel año 1966, ha sido leído por miles de mexicanos.
Aspiro a que la lectura de Un mexicano más provoque en mis lectores anhelos y acciones de cambio en el proceso educativo tan lleno de contradicciones. Todos somos responsables.

¿Por qué lo intercambié?

Terminé enojada cuando pasé la última página: Aunque por momentos me pareció un libro bastante moralista, también entendí el contexto y lo que intentaba comunicar. Por momentos ví a uno de mis mejores maestros reflejado en el maestro de español. Me enojó, me deprimió y me hizo pensar en las miles de cosas que están mal en nuestra educación, desde casa. En estos ideales que nos vamos forjando relativo al entorno que vivimos, de la manera en que se trata a las personas que intentan hacer un cambio, y simultáneamente esto solo me invita a desear con más vehemencia ser maestra, cambiar las ideas que tenemos insertadas como en automático por nuestras circunstancias.

Es verdad, una persona se forja a través de más personas; somos una mezcla de todos que lucha por encontrar un lugar.
La verdadera cuestión es el cómo elegimos a dónde elegir.

Me queda un sabor de boca un tanto extraño, porque también pude palpar la exageración provocada para hacer las situaciones incómodas más amenas, o la visión moralista excesiva de algunas cosas. El constante: “Malo, malo, maloso” me desespera.

 

7.- Canciones para Paula; Blue Jeans

¿De qué trata?

Canciones para Paula es una novela fresca y juvenil que cuenta la historia de Paula, una adolescente de 17 años que se enamora de Ángel, un chico un poco mayor que ella que conoce por internet. Sin embargo, cuando todo les va genial aparece Álex, a quien sólo conoce de un ratito pero cuyo encuentro es de cine. Además, Paula no sabe que tiene un admirador y que está más cerca de lo que se podría esperar… Todo un embrollo de amores y desamores de los que serán testigos sus mejores amigas, “Las Sugus”, que no se separarán de Paula.

Una novela cercana a la realidad actual de las adolescentes y al mundo de las redes sociales.

¿Por qué lo doné?

Hay un algo que me incomodó constantemente respecto a la acción del autor relativo a la novela, y es que se proyectó en ella. Desde el primer libro (Canciones para Paula) donde casualmente el autor es un autor de una novela por internet, pero en este segundo libro es demasiado insistente al respecto. Lo siento, para mi es incluso risible. Y que el detalle de hacer un constante recordatorio del “gran evento” para que no fuera en realidad tan grande el evento. Si bien es sabido que Sabes que te quiero es la secuela de CPP, igual puedes leerlo sin concer el primero y no morirás de spoilers. BTW, el que tenga capítulos tan cortos me ayudó muchísimo a seguir leyendolo, estuve muchas veces a punto de desistir.

Llegó por momentos a sacarme de mis casillas y a calificar el libro como muy rosa.
SIN EMBARGO el capítulo último habla de una conversación que debí haber tenido con alguien hace mucho tiempo y eso fue lo que se ganó mi corazón por completo.
Ese capítulo es para mi, el mejor capítulo.
Entre tanto, por un momento, regresé a mis 15 años.

 

¿A ti qué te parecieron?
¿Tienes algún libro en la lista de “regalar”?

Abrazos.
Emere.

XX

El fin de semana vi XX en Netflix, les platico:
 
Me llamó la atención que está promocionada como una antología de historias de terror contadas desde un enfoque femenino. Lo que en mi cabeza se tradujo como “Terror Feminista” y desde ese momento comencé a tener muuchas expectativas al respecto…
Tiene una estructura bastante peculiar: Está dividida en 4 narraciones sobre situaciones de terror comunes contadas desde una protagonista femenina.
A mi esto me hizo pensar directamente en todo el trabajo de interiorización, y cómo cualquier cosa puede revelarse como una historia de terror con el suspenso debido, también comencé a suponer que tendría muchos elementos desde dónde hacer un análisis. Como adentrarlo a un contexto contemporáneo personal de la visión de algunos de los muchos feminismos. No sé, algo que argumental e intelectualmente me retara.
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¿Qué fue lo que vi?
Me emocionó mucho encontrar estas imágenes de stop motion, porque siempre me han parecido demasiado creepys: lo que pensé directamente fueron dos cosas 1)Cuando era niña, vi una versión rusa de Alicia en el país de las maravillas que me dio un miedo terrible. 2) Que cada incidencia del stop motion entre las historias es un preludio o advertencia del mensaje condensado en cada historia.
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Pero nope.
Creo que fue un recurso que pudo ser explotado más. Se me ocurre tal vez que podría ser una revelación sutil del hilo conductor de las historias, además de ese preludio que yo esperaba..
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Ahora, las historias:
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La primera historia: me parece una forma bastante
interesante de enfrentarse al miedo que genera un vacío, sin embargo creo que en la ejecución visual le falta mucho trabajo para crear momento de tensión o una verdadera duda al respecto: aunque en el momento inicial el elemento principal es demasiado claro, llega un momento a perderse, digamos que en la narrativa se vió como un “ah, sí, y todo esto parte desde aquí”
Sin embargo tiene escenas bastante fuertes sobre el físico de los participantes, que también, pudieron aprovecharse de una mejor forma, porque incluso con esa clase de imágenes… no se siente una tensión.
PD: Tuvo una escena poderosísima, donde pudo haber terminado, pero la alargaron innecesariamente.
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 La segunda historia: me gusta el tratamiento que tiene.
Los colores, el tipo de enfoques, ¡Hasta las vestimentas! Me parecen pastante ad-hoc para el tipo de situación que se va desarrollando, sin embargo creo que hay tres momentos importantes donde considero que la trama DEBIÓ hacerme sentir un escalofrío gigante, o angustia… Tenía todos los elementos y no lo logró. Hay dos cruces importantes que pasan casi desapercibidos y que al mismo tiempo son casi risibles. Creo que le quita un poco de fuerza la aclaración final, y habría servido mejor si la misma información fuere una escena en sí. Aunque el final es conceptualmente arrollador no tuvo una proyección muy afortunada.
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La tercera historia: no tengo mucho que decir al respecto. Es la misma historia americana: unos tipos que van a un no sé dónde olvidado de la civilización, que se topan con algo que desconocen y luego todo sale mal. NOPE. Creo que me interesaría más saber de dónde nace aquello que aparece y provoca el problema. Es decir, sin un contexto sólo parece un “algo” aislado y sin terminar; completamente contrario al primer relato. Acaba de una forma predecible, muy rápida y el sentido de la urgencia del mismo, en lugar de parecer provocado para confundir al espectador en las acciones y proveer del suspenso termina luciendo como algo desorganizado y con un sin sentido total.
Ésta es la única historia que NO tiene “hijos” en la trama.
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La cuarta historia: Tiene mucho de dónde sacar cosas interesantes, desde la forma en la que está narrada hasta el contexto. Hay dos o tres escenas en especial que causan un intento de escalofrío, que manejadas de otra forma pudieron haber llegado al terror. Sin embargo le falta “algo” para poder crearlo, tal vez la atmósfera no estaba terminada. Éste relato en particular me gusta mucho, porque pudo extenderse. Creo que la lucha interna del co-protagonista pudo ser más reveladora y fuerte que lo poco que alcanzamos a ver. Creo que era demasiada historia para el tiempo que emplearon. El final es impactante y pudo ser un cierre perfecto, pero no había una estructura de la cuál asirse.
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Al final…
Considero que el problema principal es que no conectas con ninguno de los personajes. Me deja más la sensación que tienes cuando acabas de despertar de un sueño del que no entendiste nada. No te deja ni incómodo, ni pensativo realmente, ni siquiera con una sugerencia tangible de una sensación.  Considero que tienen que trabajar mucho en los puntos para causar estrés por la razón que sea. Me gustaría ver más allá que sólo una protagonista femenina: pensaba en la revelación de los infiernos personales, pero generales. Por favor: SI USAN STOP MOTION TAN CREEPY, DENLE UNA UTILIDAD MÁS ALLÁ DE SÓLO SER EL SEPARADOR.
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¿Vería otra película del tema?
Claro: no dejaré de apostar por las nuevas propuestas. Como primer exposición está padre, es un buen ensayo y donde se revelan los errores. Me encanta la aventura que supone que las mujeres estén revelando sus visiones del terror dentro del cine, pero procuremos que, pues, den miedo…

Historias en chat.

Dicen que lo único que se lee, son libros. Cada vez más adultos se apegan al formato físico como única forma de lectura.
Como perteneciente a una generación con una estrecha relación con la tecnología siento el deber de decir que estoy en completo desacuerdo, y es tan así, que las formas de leer se han revolucionado no únicamente al formato de libro electrónico, o pdf. Ha ido más allá.

En ésta entrada les presentaré unas aplicaciones que han ido un poco más allá en la forma de hacer fomento a la lectura: historias en Chat.
Si quieres descargar alguna, solo haz click sobre el nombre.

Hooked:

Es una App que descubrí porque (literalmente) la descargué al ver el logotipo. Ya sé, Kind of weird, pero está increíble; Es muy sencilla y lo único que hace es entrar a la app, e inmediatamente empiezan a enviarte los chats. Las historias son variadas, y se presentan de manera aleatoria, hasta que terminas el primer hook, entonces puedes revisar las categorías de otras historias y explorar entre las opciones.
Lo cool: Es simple, limpia e intuitiva. Entenderla no requiere de un gran esfuerzo.
Lo no cool: Solo algunas historias están en español, tienen un límite de mensajes que puedes ver y tienes que esperar cierto tiempo, o pagar para poder continuar leyendo.

 

 

Tap:

Se llama “tap” porque literalmente, tappeas la pantalla para poder ver el siguiente texto. También es formato de chat pero aquí permite que no solo tappees la pantalla, también (como en el chat de Messenger) puedes aplicar emojis a cada mensaje tanto enviado como recibido.
Lo cool: Te permite elegir las historias que quieres leer, tiene inicio de sesión a partir de tu correo o número de celular, y puedes configurar tu perfil de usuario. Después de cierto tiempo, te permite subir tus historias.
Lo no cool: Las historias están en inglés y te van “punteando” mientras más historias leas. Algunas no corresponden con la imagen que presentan (Es decir, la “portada” parece de terror pero termina siendo de amor) y responder con emojis los mensajes puede llegar a ser tedioso.

 

Mini Stories

Ésta app cuando abre, te lleva directamente a una conversación llamada “Default”. No tiene presentación ni instrucciones. Y poco a poco van cayendo los mensajes, mientras pulsas el botón “next”
Lo cool: 
Después de cierta cantidad de chats, te pide que crees tu sesión. Éste registro de sesión permite que puedas ver los otros chats, y darles like, para continuar leyendo, también te va recomendando chats de acuerdo a tus likes.
Puedes escribir tus historias y subirlas.
Lo no cool:
Ésto es muy triste, pero la app gasta mucha batería del móvil. Y puede que la calidad de algunas de las historias disminuya, ya que permiten que cualquiera pueda subir sus historias. Sólo tiene chats en inglés.

 

 

No Stranger:

Me encantó ésta app: Desde el inicio te permite ver las conversaciones que puedes tener con los “extraños”. La idea es que el chat se activa, y de pronto te van haciendo preguntas raras, en las que tienes opción de elegir las opciones de respuesta que te dan.

Lo cool: Te permite una mayor interacción con la app, y las preguntas que te hacen encaminan una historia increíble.

Lo no cool: Las respuestas te limitan mucho y el chat puede tornarse agresivo en algunos puntos. La historia habla sobre todo de muertes, suicidios y asesinatos. Así que puede volverse casi demasiado creepy.

 

 

YARN:

Desde el inicio te manda al menú de historias, para que puedas elegir qué es lo que más llama tu atención. No necesitas una sesión, y tiene temas súper variados.

Lo cool: Todos los días actualizan las historias que se muestran.

Lo no cool: La mayoría de las veces tú inicias el chat, pero si no sabes que tienes que tocar la pantalla, puedes perderte un buen rato esperando que algo pase. Y las historias no siempre son taan entretenidas.

 

Seen:

Mi app FAVORITA de todas. Desde el inicio te pide crear un usuario y puedes elegir las historias que van apareciendo. El diseño visual es idéntico al chat de Messenger.

Lo cool: A partir de tu creación de usuario customiza tus conversaciones en las historias y tal vez de pronto olvidas que es un bot. Te permite elegir tus respuestas en función a las preguntas que se hagan en la conversación. Es súper interactivo y tú decides el rumbo de la historia. Además, cuando eliges la respuesta, te aparece un “teclado en blanco” que debes pulsar, y simula que está escribiendo la respuesta que elegiste previamente. ¡Está increíble!

Lo no cool: Ocasionalmente, al terminar algunos capítulos hay publicidad insertada, tipo video que no puedes quitar hasta que termine.

 

La mejor parte de todas estas apps es que ¡Son de descarga gratuita! puedes encontrarlas para Android (para apple, desconozco, pero lo investigaré)

Así que, si eres “joven” checa todas estas apps, y cuéntame qué te parecieron, si encontraste alguna que te gustara más ¡y si en alguna has colaborado, regálanos el nombre de tu historia!

Si eres “adulto” y sigues pensando que sólo se leen libros, checa estas apps y déjate sorprender.

El sueño de ser editora.

Supongo que desde que era niña me ha apasionado leer.

Al menos eso rescato de todas las historias que me cuentan mis papás; a veces dicen que he leído tanto que las cosas que me pasan, por cómo las cuento, parecen irreales.
Con el paso del tiempo conocí muchas cosas muy afines a lo que yo creía que estaba más cerca de mi amor por los libros, desde las bibliotecas, la literatura en sí, la filosofía, psicología…

A partir del contacto con otras personas, otros lugares, y más situaciones que no estaban precisamente en mis manos, asumo que dejé un poco de lado esta idea de ser editora. Y en realidad, me gusta la idea porque en Marianalandia, era la única forma en que yo podría leer algunos libros, antes que cualquiera. Mi avaricia de literatura (por ponerle un nombre) me movía desde hace mucho. Sin embargo terminé estudiando algo distinto y mucho tiempo haciendo otras cosas, pero nunca dejé de leer.

Un día, en una feria del libro me encontré con una editorial que tiene librería y me encantó el concepto. Tiempo después comencé a hacer talleres de difusión de lectura en esa librería y me prometí que en algún punto trabajaría con ellos de una forma más directa. No sabía cómo y siempre pensé que en la librería. Para ese entonces, todavía trabajaba en la agencia.

Hace poco me aventuré a salir un poco de las zonas de confort donde me encontraba: casualmente la oportunidad de trabajar en esa
librería se presentó. Poco a poco me envolví más ayudando aquí y allá con actividades extra a lo
que tendría que haber hecho, así que en algún momento terminé trabajando directamente para la editorial, y un poco fuera de la librería.

Ahora soy coordinadora editorial (o al menos eso entendí). De vez en cuando, yo leo los textos antes que otras personas y me entero de muchísimos eventos relativo al libro.

Cuando Noemí me comentó lo de la coordinación editorial, me di cuenta que poco a poco, cada paso que he dado en mi vida, aunque aparentemente no tendría nada que ver con mis motivaciones o sueños de ser editora, en realidad me han traído hasta aquí: lo cierto es que sigo aprendiendo que ser editor es más de lo que yo consideraba o creía, pero miren: Con leer soy feliz.

 

Goal 1: Cumplido.

10 textos de literatura infantil

Hace unos días, uno de los chicos a los que alguna vez les di taller de lectura me pidió que le regalara una lista de libros para niños. Así que me dediqué a revisar durante un rato varias opciones de los libros, pero me di cuenta que en casa no tengo casi ninguno, por lo tanto lo que hice es recolectar los cuentos que yo leí de niña… o no.

La posada de las dos brujas: Joseph Conrad

La primera vez que leí a Joseph Conrad, tenía yo como 8 años. Sinceramente las ilustraciones de esta edición me hicieron estremecer de miedo y evitaba leerlo en medida de lo posible. Pero al mismo tiempo, durante las noches me escondía bajo las sábanas para volver a asustarme. No sé, como una especie de ritual para medir mi valentía. Aún hoy sigo haciéndolo de la misma forma. La historia va sobre unos viajeros que llegan a un lugar desconocido: un pueblo donde todos los habitantes parecen esconder algo, y ésta compañía marina está decidida a llegar al fondo del asunto, cuando uno de sus amigos desaparece después de una noche en una posada bastante particular.

 

 

El Pato y la muerte: Wolf Elbruch

Muchas veces me dijeron que para tratar ciertos temas con los niños, debíamos tener cuidado porque son muy suceptibles. Fui entonces a un curso de reinterpretación de la literatura infantil y la muerte, donde conocí este libro y me permitió conocer un poco del miedo y el morbo que los adultos consideramos que no es “correcto” acercar a los niños: el Pato es muy amiga de La Muerte, y nos regala una perspectiva distinta al respecto.
La pregunta que me surgió con este libro es: ¿Realmente son los niños los que no están listos para hablar de ciertos temas, o es que nosotros siempre queremos evitarlos?

El libro de la negación: Ricardo Chávez Castañeda

Es muy peculiar este libro, precisamente retomando que hay temas que no queremos tocar con los niños porque nos parecen que no tienen, o que nosotros no tenemos la fortaleza de enfrentar. Lo primero que pensé cuando me encontré este libro es: ¿De qué forma le decimos a un niño que también puede morir? ¿Realmente se lo diríamos? Y es que, como papel “protectores” de los niños (que hemos adquirido social y casi automáticamente) ¿Cómo aceptaríamos que a veces fallamos en ese proceso? O peor aún, que somos nosotros, los mismos protectores aquellos que los matamos…

El Lobo Rojo y Caperucita Feroz: Elsa Bornemann

¿Alguna vez leíste completo el cuento de Caperucita Roja? ¿Qué pasaría si te dijera que nuestra Caperucita Roja no ha contado la historia como es?

De esto se trata este libro. Aquí, en realidad la villana es Caperucita Feroz, y quien tiene que huir es el pequeñito Lobo Rojo. Y lo más macabro no es únicamente que ella sea quien está buscando al lobo, sino las finalidades con las que quiere engañarlo y llevarlo a su casa.

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde: RL. Stevenson

Éste libro lo encontré cuando era muy pequeña, y aunque al inicio no entendí muy bien de que trataba, siempre me gustó mucho. No recordaba el final. Hasta hacer unos meses que volví a encontrarlo y me di cuenta de lo macabro que era, lo mucho que influyó en mi percepción del mundo y del cómo me motivó a buscar siempre otras perspectivas de todo. El libro va de una peculiaridad que comienza a suceder con el Dr. Jekyll: un día todos se dan cuenta que comienza a tener la costumbre de desaparecer por días, y poco tiempo después, un “amigo” que nadie le conocía (Mr. Hyde) comienza a ser una visita frecuente en casa del Dr. Jekyll, sin embargo las cosas comienzan a tornarse sospechosas cuando el Dr. Jekyll parece ser amenazado por Mr. Hyde.

Conejos Blancos: Leonora Carrington

La forma en la que me acerqué a este texto fue increíble: Buscaba, más bien, algo con que calmar mi mente después de una pesadilla, y parece que en realidad mi cabeza necesitaba algo más aterrador que lo que yo había pensado para no dormir como una semana. Como si mis pensamientos hubieran sido un imán.

Es la construcción de toda una pesadilla a partir de una actividad tan simple como limpiar un refigerador, o conocer a un nuevo vecino.

Ahora, mientras lo lees, déjate llevar de la mano por Leonora a ver los ojos rojos de los conejos blancos de una forma más aterradora.

El corazón de las tinieblas: Joseph Conrad

Al leer este libro, ya no era precisamente una niña, tenía más o menos 12 años y recuerdo perfectamente esa sensación de miedo y la presión en mis pulmones del aire caliente que percibía en el libro. Las imágenes de la selva, la gente caminando, trabajando, con el sudor en la espalda y en la frente, la monotonía del lugar, y al mismo tiempo la majestuosidad imponente del paisaje… Digamos que fue la analogía perfecta de la soledad que sentía en el momento en que conocí este texto.

Me dio miedo experimentar de dos formas diferentes las mismas dudas y las cosquillas similares de estar encerrada en un lugar que es aparentemente tan grande. El sentir que te vuelves loco, que todos están igual y nadie parece darse cuenta…

Los ladrones de cadáveres RL. Stevenson

Una vez más, las posadas se hacen parte de nuestra historia. Debenham y Fettes están contando la historia: todo lo que ha ocurrido en este lugar. En ese momento conocen al Doctor Macfarlane, por quien Fettes siente cierto… recelo.

¿Será que esta pequeña historia devele quién es realmente Debemman? ¿Conocemos realmente quién es Fettes?

Un cadáver en el desierto: Elise Broach

Éste libro me cautivo especialmente, porque cuando lo estaba leyendo el paisaje que yo veía y el que estaba descrito aquí, era muy similar: fue durante un viaje a Oaxaca, cuando en el camino todas las horas se nos hacen eternas, que yo tenía este libro en mis manos. Entre el ambiente dentro de la camioneta, el calor, y el medio sueño por el cansancio del trayecto, me orillaron a confundir lo que estaba pasando con lo que estaba leyendo.

Este libro es sobre Lucy y su hermano, que en un largo viaje en carretera por el desierto, tienen un problema con una tormenta, y provoca que algo golpee su coche.
¿Era un animal?

Las sirenas sueñan con trilobites: Martha Riva Palacio

Las sirenas sueñan con trilobites es una de esas historias que cuando terminas de leer una mitad de ti se queda en el mar. Como yo no crecí en la costa, siempre que voy al mar y me despido de él me da una nostalgia increíble, una vez escribí un poema que hablaba del mar y cómo siempre buscamos regresar a él. Así que imaginarán que este libro me gustó mucho mucho, de hecho ya lo puse en mis favoritos.
Entre sirenas, peces volares, dragones marinos y una fea barracuda, Riva Palacio nos retrata los problemas que una niña de 9 años puede enfrentar, muchos podrán pensar que son pocos, pero todo lo contrario, y creo que eso es lo que hace tan fabuloso ese libro, que entre toda la fantasía y visión de una niña, los temas que elige la autora no se limitan: la muerte, la violencia, el abandono son parte de la historia.

Cosas que aprendí en una agencia

He escuchado y leído muchas veces que el Millenial no tiene la capacidad de trabajar permanentemente en entornos fijos, que siempre es inestable y que sin dudas buscará hacer que su trabajo tenga -obligatoriamente- una repercusión social. Que pueden “marearnos” las empresas diciéndonos que nosotros somos el agente de cambio, mientras nos ponen a hacer planas de contabilidad, o listas extensísimas sobre algún tema irrelevante que no necesitarán nunca. Y es que, algo así me pasó hace unos pocos años.

Dentro de este lugar, me encontré con situaciones que fueron buenas (y no tan buenas) pero me enseñaron cosas muy importantes sobre los entornos de trabajo en los que quiero involucrarme y quiero crear.

 

1.- Hacer cosas nuevas

He tenido la perspectiva mucho tiempo sobre las agencias porque personas súper cercanas a mi han trabajado mayoritariamente en eso: tal vez llevaba una expectativa. Y aunque en general mis trabajos han sido muy buenos y me permiten crear lo que llamo “mis pequeños imperios” (Que son básicamente proyectos que inicio desde cero) lo cierto es que también no me permiten muchas otras cosas, como concentrarme en algún momento, en mi vida personal.

Así que, dejé por unos días mi zona de confort en el trabajo que tenía entonces (era bibliotecaria en un instituto educativo) y me aventuré a ir a una entrevista de trabajo para una agencia de publicidad, que yo concebía como una pequeña oportunidad para desarrollar más otra clase de habilidades que yo percibo en mi, y que en mis trabajos anteriores no había podido desarrollar plenamente. Iba decidida a aprender todo lo que pudiera de Social Media.

2.- Educación Autónoma

Desde hace tiempo se ha metido a mi cabeza que las mejores lecciones que tienes, son las que aprendes por ti mismo. Aunque la escuela y los maestros te enseñen miles de cosas, en realidad las lecciones que te quedan más claras son aquellas que aprendiste por ti, o en búsqueda de un conocimiento o detalle que necesites, y te obligue a sumergirte en otras áreas, que te impulse a seguir investigando.  Así me resultó con Social Media: Aunque me explicaron a grandes rasgos  (Literalmente me dijeron que solo tenía que hacer memes, compartir y crear perfiles alternos para hacer llegar la información en masa) me di a la tarea de meterme a cursos gratuitos donde pudieran explicarme de mejor forma las cosas que tenía que saber, para hacer más eficiente mi trabajo.

3.- Respeta la profesión 

Sí, ya entendimos que me gusta el Marketing y la difusión de contenidos, pero es algo que no sabía bien cómo hacer. Antes de exigir que te enseñen cualquier cosa debes aprender a respetar lo que estás haciendo. La actitud de (en mi caso) “Solo tienes que hacer memes y compartir” no te llevará muy lejos, querido. Si bien, éstas actividades son las más visibles, no son todo lo que debes hacer, tienes que aprender que en cada proceso que haces, lleva detrás toda una serie de conocimientos en los que debes involucrarte para poder llevar a cabo cada tarea de la mejor forma.
El que algo te guste, no quiere decir que por default sabrás hacerlo, o que tu “mentor” te ayudará a realizarte de la mejor forma en el sector que estás trabajando: Al contrario. Yo descubrí que era yo quien tenía que estudiar porque la ideología baby boomer es monopolizar, capitalizar y resguardar la información para poder sacarle el mayor provecho. Nunca te darán el secreto de tu trabajo y no porque quieran que tú descubras el tuyo, sino porque mucha de su ideología y formación les dice que tienen que guardar los secretos para asegurar su chamba. Ellos no me enseñarían nada, solo existía la promesa de un día hacerlo… Y ya sabemos cómo terminan esas historias.

4.- Si no sabes, pregunta

No hay cosa más nefasta en cualquier lugar, que un pendejo que no sabe hacer su trabajo, disimulando hacerlo. ¿Por qué les es tan difícil admitir que no saben algo e investigarlo? Esto a mi me sucedió muchas veces. Algunas de ellas usaba mi pensamiento deductivo, en otras tuve que acercarme a gente fuera de mi empresa, que considero tiene una carrera amplia que nos ayuda a solucionar conflictos de las formas más sencillas y óptimas.

No, tu jefe no te ayudará a resolverlo: para eso te contrató.

5.-  Comunicación

Y esto es algo que falla sobremanera en todos lados: Te dan una órden y cuando vas a que te corrijan resulta que el superior a tu jefe dijo una cosa completamente diferente. No solo te hacen trabajar doble, sino además, tú quedas como el que no sabe hacer nada. La toma de decisiones es algo que debe ser conocido por todas las áreas involucradas, y no únicamente por quién llevará a cabo la acción determinada.

El trabajo en equipo NO es cada quién hacer una parte y al final pegotearla, SÍ es tomar decisiones conjuntas y todos mantener un interés y desarrollo activo en cada parte del proyecto.

6.- Es más fácil trabajar cuando tus colegas son también tus amigos

Esto lo aprendí así: El proyecto en el que yo estaba involucrada creció más rápido y de una manera muy abrupta. Un día, de 22 actividades que tenía, ya debía hacer casi 100. Y evidentemente no me alcanzaban las manos, ni el tiempo. Así que contratamos a 4 personas más. Todas con perfiles, personalidades y necesidades diferentes. Al final del primer día, aunque todos estabamos serios, el ambiente de trabajo se sentía relajado. Con el paso del tiempo, comer juntos todos los días, platicar todo el tiempo, hacer playlist, irnos los viernes por una cerveza… fue propiciandose el ambiente de trabajo más relajado. Dejamos de ser -la jefa y los becarios- para ser -el equipo-. Cada decisión iba en conocimiento de todos. Y cada opinión, queja o sugerencia era una decisión conjunta.

7.- Aprender a auto-motivarte

Dicen que los millenials somos enemigos de las rutinas. Y sí, pero no. Creo que más bien somos enemigos de hacer la misma actividad sin opción a reinventar algo, más que a una finalidad o producto repetitivo: Es decir, no nos molesta hacer pasta todos los días, sino que sea la misma pasta con los mismos ingredientes en el mismo procedimiento. ¿Me explico?
En todos los trabajos, hay un punto donde la rutina empieza a ganarnos y empezamos a hacer todo en automático. Aquí es donde hacemos uso de nuestro auto-conocimiento y nuestra capacidad de reinterpretación del mundo. La capacidad de auto-motivarnos y hacernos saber que tiene un propósito y sentido lo que estamos haciendo. El peligro de ser un equipo es que, con uno que se desmotive, pueden pasar dos cosas: los demás notan las mismas carencias y caen todos, o reinventas modelos de trabajo para volver a rendir en el trabajo.

8.- Tu jefe no tiene la última palabra

Esto lo aprendí de una forma peculiar: Saltándome ocasionalmente algunas exigencias/opiniones/órdenes de mis jefes. Cuando de verdad me parecía que algo podía hacerse mejor o que la idea principal no necesitaba cambios porque era adecuada (nótese, no perfecta, solo que funcionaba mejor) simplemente lo hacía, y al final, notificaba cómo esto había repercutido. Es decir, en lugar de avisar o pedir permiso, decía: “Hice (xxxxx) y el resultado fue (xxxx) respuesta, con lo que pudimos trabajar en (xxxxx) y si nos lo permiten, el equipo ha decidido implementarlo como una medida permanente.
Así no das problemas: solucionas.

9.- Calendarios y To Do List

Tener un calendario de actividades, listas de pendientes y notas a la mano de lo que debe hacerse por periodos facilita mucho la manera en que podemos relacionarnos con nuestro trabajo. En lugar de “tener que hacer un reporte” puede repartirse entre todos los colaboradores, así todos están involucrados, el trabajo sale más rápido y nadie se agobia. También ayuda a no estar saturados todo el tiempo y permite que en caso de un “bomberazo” nadie en el equipo pierda la cabeza.

10.- Enseña, enseña, enseña

Puede que no sepas todo, pero entre todos lo sabemos todo. Es decir, en mi equipo de trabajo descubrí que si bien, yo no era una experta en Social Media, sí había cosas que yo podía enseñarles, como herramientas o procedimientos que hacían más sencillas las cosas, una chica que era diseñadora nos explicaba por qué sí o por qué no hacer de ciertas formas con los posteos, los comunicólogos, estrategias más prácticas, y escritores creativos a hacer redacciones más inteligentes, procedimientos más estructurados: Todos teníamos algo para compartir. Y entre todos lo hacíamos funcionar.

11.- No por ser becario, tu trabajo vale menos

Una cosa es estar en proceso de aprendizaje o aplicación de tus prácticas, pero algo MUY diferente es que te hagan sentir que tus conocimientos no valen lo suficiente para tener un trabajo digno, que nunca pases de ser “el becario sirve-cafés” 
Y que se aprovechen de eso para no darte un salario y trato digno. Algo que han olvidado las empresas es que contratan becarios, sí, porque están aprendiendo y es mano de obra más barata, pero también para enseñarles procesos en los que no son precisamente destacables e incorporarlos a las plantillas: Para producir talento dentro de sus empresas. Y si nos vamos, recuerden, toda mala práctica y aprendizaje mal hecho, también llevará su nombre.


No quiero que me digas que mi trabajo está bien, quiero que me enseñes a hacerlo mejor.
No te quedes en un lugar que no te está enseñando pero sí te exige todo.

No todo depende de nosotros, lo sé.

Y tal vez no podamos cambiar el mundo de un momento a otro
Pero sí las prácticas en nuestros entornos laborales. Las formas en que nos desenvolvemos en nuestras profesiones o aprendemos de nuevo a involucrarnos en nuestros entornos.

Cambiamos nuestras prácticas.

 

 

 

Una conversación

Mi depresión cambia de forma constantemente,
Un día es tan pequeña
como una luciérnaga en la palma de un oso,
al otro día es el oso.
En esos días me hago la muerta
hasta que el oso me deje sola.
A los días malos les llamo
“días oscuros”

Todos me dicen:
-Prueba prendiendo velas-
cuando veo una vela,
veo la carne de la iglesia,
el destello de una llama.

Las chispas de una memoria más joven
que el mediodía.
Estoy de pie junto a su ataúd abierto
y así aprendí que todas las personas que conozco
un día morirán.

Sin embargo no me asusta la oscuridad
y quizá eso sea parte del problema.
Así que me dicen:
“Pensé que el problema era
que no podías levantarte de la cama”

No. no puedo:
la ansiedad me mantiene como un rehén
dentro de mi casa, dentro de mi cabeza.

Así que preguntan: ¿De dónde salió la ansiedad?
La ansiedad es el primo que viene desde afuera
y que la depresión tuvo que invitar a la fiesta
¡Y la fiesta soy yo!
Solo que soy la fiesta a la que nadie quiere asistir.

Entonces me preguntan:
¿Por qué no intentas ir a fiestas reales
y ver a tus amigos?
Lo intento:
hago planes pero no quiero ir.
Hago planes porque sé que debería querer ir,
sé que algunas veces he querido ir.

No es tan divertido tratar de pasarlo bien
cuando no quieres pasarlo bien.

Verás: Cada noche el insomnio me atrapa
en sus brazos
y me sumerge en el pequeño brillo
de la estufa de la cocina.
El insomnio tiene esta manera tan romántica
de hacer que la luna luzca
como la mejor compañía.

Y me recomiendan:
¿Por qué no intentas contar ovejas?
Pero mentalmente solo puedo encontrar
razones para mantenerme despierta.
Así que camino
pero mis rodillas tartamudean
sonidos metálicos de cucharas sostenidas
por grandes y perdidos antebrazos.
Resuenan en mis oídos
como unas torpes campanadas de iglesia
que me recuerdan que estoy
caminando dormida en un océano de felicidad
donde no me puedo bautizar.

Me recuerdan: “la felicidad es una decisión”
pero mi felicidad es hueca
mi felicidad es una fiebre altísima
que está a punto de romperse.

Me gritan que soy buena exagerando
y simplemente me preguntan
si me da miedo la soledad o la muerte.
¡No, carajo! ¡Me da miedo seguir viviendo!
¡No me da miedo la soledad, estoy sola!

Creo que me lo enseñaron todas mis ausencias
un momento antes de irse:
Cómo convertir la rabia
en tristeza
y la tristeza en preocupaciones.

Así que cuando digo que he estado
muy ocupada últimamente,
me refiero a que he estado durmiendo en el sofá
viendo HBO
para no tener que confrontar
a un lado vacío en mi cama.
Pero mi depresión siempre me arrastra
de vuelta,
hasta que mis huesos de vuelven
fósiles olvidados
de una esquelética ciudad sumergida
y mi boca, un huesudo patio de dientes
que se rompieron para morderse a sí mismos.
Un auditorio hueco en mi pecho
que se desmaya por los ecos
de un simple latido de mi corazón.

Y yo simplemente soy
una descuidada turista aquí.

Nunca sabré realmente en qué lugares he estado
y aún nadie lo entiende.
¿Por qué no pueden ver
que tampoco yo puedo entenderlo?

Mi círculo vicioso.

Como todos, siempre tengo un lugar al que invariablemente vuelvo. Como un ancla, algo que me recuerda a dónde voy y qué estoy haciendo. O en todo caso, que me hace detenerme para volver a mirar las cosas que estoy haciendo y pensando. Evaluar mis decisiones y de una manera implícita, evaluarme.

Me pidieron hace días que hiciera un top10 de los “mejores libros” para mi.
En lugar de eso lo que haré es platicarles porqué estos libros son mis lugares recurrentes.
Aquí se los dejo, con mucho cariño. Descarga este texto en PDF aquí.

1.- La cresta de Ilión; Cristina Rivera Garza.
Sinopsis:
Una inclemente noche de tormenta, alguien llama a la puerta de una casa enclavada en un agreste y solitario lugar frente al océano. Su dueño, un médico dedicado a paliar el dolor de los enfermos terminales y que trabaja en un mortecino hospital denominado Granja del Buen Descanso, abre la puerta sin sospechar que, cuando deje entrar a aquella joven desconocida que aguarda en el umbral, su vida va a transformarse de modo irreversible. La joven, que dice llamarse Amparo Dávila, se instala en la casa con la autoridad de los fantasmas.

Mi opinión:
Al inicio pensé que Amparo era un fantasma del pasado del doctor que él no se había dado permiso de recordar. Después pensé que era el pasado de la Traicionada, y por eso se llevaba tan bien con ella. Ahora estoy confundida.
Por eso amo a Rivera Garza. Tiene una maravillosa forma de desdibujar todos los bordes de una historia, de condensarlos en una historia donde todos son uno. Siempre me hace plantearme millones de preguntas sobre cosas que creí tener claras; me marea, me enloquece, me confunde: Me reta.

 

2.- El último lector; David Toscana

Sinopsis:
A pesar de que alguna vez fue una yacimiento marino, Icamole es ahora un pequeño pueblo perdido en la geografía mexicana donde hace mucho que no llueve. El paisaje es seco y polvoriento, la tierra está resquebrajada y todos los pozos están agotados; salvo el de Remigio, quien al ir en busca del líquido vital para él y su árbol de aguacates, se encuentra con una niña muerta en el fondo del yacimiento. Ante la la sorpresa, Remigio avisa a su padre Lucio, el agrio bibliotecario de un pueblo donde nadie lee. Contaminado por sus lecturas, gracias a las cuales mezcla realidad y ficción de modo que la segunda le ‘ayuda’ a vivir en la primera, Lucio le recomienda a Remigio que entierre a la niña, que es bautizada bajo su árbol como Babette, heroína de uno de los libros preferidos del bibliotecario.

Mi opinión:
Estoy enteramente enamorada del protagonista. De cómo poco a poco te cuenta múltiples historias: de su forma de mostrarnos que precisamente la literatura retrata la vida. Que mientras más libros existan, también hay más historias que merecemos vivir y hacer parte de nuestra existencia; que no podemos vivir una historia que no haya sido escrita, besada, odiada o en su caso, maltratada por tantas inclemencias. Y que esa línea divisoria entre lo imaginario y lo real, lo determina cada uno.

 

3.-El club de la buena estrella; Amy Tan

Sinopsis
En 1949, cuatro mujeres chinas que recientemente han emigrado a San Francisco inician una serie de reuniones durante las que comen dim sum, juegan al mah-jong y hablan. Unidas por lo que comparten, la pérdida y la esperanza, se hacen llamar El Club de la Buena Estrella. Se  explora la conexión a veces dolorosa y a veces tierna, pero siempre profunda, entre las protagonistas y sus hijas ya nacidas en Estados Unidos, un mundo tan distinto al suyo. A medida que cada una de ellas nos va revelando sus secretos y nos van mostrando la verdad sobre sus vidas, los hilos se van entrelazando de una manera casi mágica.

Mi opinión:
Amo a Amy, es trágica, enérgica, cargada de mala suerte y decisiones azarosas que terminan siendo el destino único. Me llama, me grita, me encierra, me hace anhelar, sentir y no desesperar. Me enamora. Me calma. Me arrebata los sentidos, Amo a Amy, es trágica, enérgica, cargada de mala suerte y decisiones azarosas que terminan siendo el destino único. Me llama, me grita, me encierra, me hace anhelar, sentir y no desesperar. Me enamora. Me calma. Me arrebata los sentidos.
Me encontré cosas, personas e historias maravillosas que me erizan la piel y complementaron mucho de mi idea del “encontrarse en alguien más.
4.-El país de las últimas cosas; Paul Auster

Sinopsis:
Anna Blume cuenta en una carta a su novio, enviada desde una ciudad sin nombre, lo que sucede en el país de las ultimas cosas. Anna esta allí para buscar a su hermano William, y describe una tierra en la que la búsqueda de la muerte ha reemplazado a los avatares y negocios de la vida: las clínicas de eutanasia y los clubes para el asesinato florecen, mientras que los atletas y corredores no se detienen hasta caer literalmente muertos de cansancio, y los saltadores se arrojan de los tejados. Pero Anna intentará sobrevivir en ese país devastado, donde todo lo que existe es posiblemente el último ejemplar de su especie.

Mi opinión:
Difícilmente podría soltarme de este libro. Es tan embriagador, y las preguntas que hace, parten como rayos. Encuentras cuestiones éticas, morales y de lenguaje que se van desvaneciendo con la progresión del tiempo en un lugar donde realmente nada existe; todo es tan azaroso y al mismo tiempo existe mientras lo tengas en las manos. Es un miedo que te invade y congela cada milímetro de piel, un nudo en la garganta.

 

5.- La tejedora de sombras; Jorge Volpi

Sinopsis:
Cuando se encuentran en Nueva York en 1925, Henry Murray es un ambicioso médico de Harvard, casado con una rica heredera de Boston, y Christiana Morgan una tormentosa estudiante de arte, esposa de un veterano de guerra.
Atraídos por una fuerza que los sobrepasa, los dos viajan a Suiza para ser analizados por Carl Gustav Jung, quien sumerge a Christiana en profundos estados de trance. Las visiones de la joven, fielmente dibujadas en sus cuadernos, se convertirán en el punto de partida de un experimento en busca del amor absoluto que se prolongará durante los siguientes cuarenta y dos años.

Mi opinión:
De pronto vi alguna de mis relaciones reflejada en esto; el futuro de lo que no fue, el fruto de una frustración constante. Así, con éste libro lo dejo ir, a donde sea que su recuerdo y su calor pertenezca, sabiendo que a diferencia de Christiana, me di permiso de ser honesta conmigo, con él y con el universo en qué eramos capaces de ser, de alcanzar y de tener. Me deja siempre una sensación de melancolía, un vestigio de tristeza y depresión tan leve que es casi imperceptible para mi, pero vívido e intenso para mi entorno. Gracias, Christina; por enseñarme a no ser lo que creí que debía ser: Aunque pertenezco al mar, no pertenezco a las profundidades y a la soledad del océano en su punto más áspero y más profundo.

 

6.-Sofía de los presagios; Gioconda Belli

Sinopsis:
A su paso por el pueblo del Diria, los gitanos dejan olvidada a una niña de piel morena lavada. Nunca regresan a buscarla. Sofía crece con identidad extraviada, jugando con los poderes mágicos de su raza y rodeados por los augurios de quienes ven en ella la sombra del infortunio…

Mi opinión:
Tengo el corazón hecho un nudo en la gargata, Jamás me había reconocido tanto en un personaje. Ni siquiera tanto por la sangre gitana o la forma de su cuerpo, es Sofía, lo que ésta Sofía representa. Es encantadora la imagen de una yegua indomable que toma forma en cada rizo de su cabello. Me encanta cómo es que simplemente las cosas que pasan siempre tienen que ver con la magia que emana de sus raíces, de aquellas cosas que ella creía insoldables y eternas, y simultáneamente, donde creía no pertenecer a ningún lado: existir en el mundo simplemente como el eslabón en el espacio que va forjando su camino, con las manos en el lodo, y al mismo tiempo sin hacer mucho para evitar ensuciarse. Es como una niña pequeña intentando jugar con las palmas de las manos a cambiar la luz del sol.
Sofía, mi pequeña Flavia, me impactas, me dueles, me pegas. Me llegas a partir como un rayo el corazón. Te lloro cada noche desde que te leí, y al mismo tiempo te río y te siento cuando el sol sale por la ventana.

 

7.- El Aleph; Jorge Luis Borges

Sinopsis:
La mayoría de los cuentos reunidos en este libro pertenecen al género fantástico. Algunos surgieron, a partir de crónicas policiales, de pinturas o simplemente de la visión de algún conventillo; otro explora el efecto que la inmortalidad causaría en los hombres; hay una glosa al Martín Fierro, sueños sobre la identidad personal y fantasías del tiempo. El cuento “El Aleph”, publicado por primera vez en 1945, aborda uno de los temas recurrentes en la literatura de Borges: el infinito.

Mi opinión:
Cada uno de los cuentos escritos por Borges nos regala un descalabre mental y al mismo tiempo es una nueva perspectiva, un nuevo modo de ver las cosas que pasan, que pasaron o que pasarán. Encontrando un hilo de singularidades que unen todos y cada uno de los cuentos. Siempre con ese sabor de boca que dice: ¡Esto lo he leído antes! ¡¿Cómo no lo había visto?! y con esa característica redacción que puede ser al inicio confusa. Sin embargo siempre es deliciosa.
Mi experiencia lectora es cada vez más extraña con este libro. Este pequeño titán nos habla de tantas cosas en tan reducidas páginas, que podría llevarnos a volvernos locos de la emoción de encontrarnos tantas veces y de diferentes maneras.

 

8.-Historia de O; Pauline Réage

Sinopsis:
La historia de O relata la progresiva y deliberada degradación de una joven y bello fotógrafo de moda parisino, O, que no quiere nada más que ser esclava de su amante, René. La prueba es severa: sexual en el método, psicológica en la sustancia… El interés artístico aquí tiene precisamente que ver con el uso no sólo de los materiales eróticos, la estimulación deliberada del lector como parte del todo: una auténtica experiencia literaria.

Mi opinión:
Estoy sumamente sorprendida de las cosas que llega a describir. El misticismo, misterio y todo el rito que proyecta de un acto tan increíble. Es decir: la sumisión más allá de lo sexual, emocional y psicológico al que puede llegar una persona, pero sobre todo a acceder y me hace preguntarme ¿No también el que somete, termina sometido a la respuesta del segundo? ¿Qué pasará el día que el sometido se niegue a mantenerse allí? Además, las descripciones de las prácticas, me atraen y repelen simultáneamente. Supongo que aquí mi imaginación fue la parte más tramposa…

 

9.-Love Story: Erich Segal

Sinopsis: 
Oliver Barret, un jugador de Jockey, hijo de una familia adinerada y estudiante de Harvard conoce a Jenny Cavilleri, una chica de familia obrera que estudia música en Radcliffe y es bibliotecaria. Ellos dos son opuestos en casi todos los sentidos, pero son también espíritus afines de mundos muy distintos. Cayendo profunda y poderosamente en su atracción, desafían los pronósticos de todos, ya que comparten una pasión mucho mayor que cualquier cosa que ellos soñaron posible… y exploran la maravilla de un amor que debe terminar (casi) demasiado pronto.

Mi opinión:
El planear las cosas es parte de la vida, sí.
Pero en momentos llegan cosas inesperadas: un encuentro, un saludo, un café, un amor, un matrimonio. Y Así también llega la hora de decir ¡Adiós!
Hay personas que llegan a nuestra vida únicamente para dejarle el paso más claro a las personas que ya están en ella.
Así es Love Story.

 

10.- Jane Eyre; Charlotte Brontë

Sinopsis:
Dueña de un singular temperamento desde su complicada infancia de huérfana, primero a cargo de una tía poco cariñosa y después en la escuela Lowood, Jane Eyre logra el puesto de institutriz en Thornfield Hall para educar a la hija de su atrabiliario y peculiar dueño, el señor Rochester. Poco a poco, el amor irá tejiendo su red entre ellos, pero la casa y la vida de Rochester guardan un estremecedor y terrible misterio.

Mi opinión:
Por mucho, uno de los mejores libros en mis manos.
Pues nos enseña entre muchas otras cosas, que si no tienes opción al sufrir, al menos haz que valga la pena. Que cada cosa que haces, sea por ti, sea ética. Que hay fuegos que jamás han de apagarse .
Jamás el calor de un deseo ha de extinguirse.

 

11.- Nada; Jeanne Teller.

Sinopsis:

Pierre Antón deja el colegio el día que descubre que la vida no tiene sentido. Se sube a un ciruelo y declama a gritos las razones por las que nada importa en la vida.Tanto desmoraliza a sus compañeros que deciden apilar objetos esenciales para ellos con el fin de demostrarle que hay cosas que dan sentido a quiénes somos. En su búsqueda arriesgarán parte de sí mismos y descubrirán que sólo al perder algo se aprecia su valor. Pero entonces puede ser demasiado tarde.

Mi opinión:
No sé cómo comenzar a describir este libro. Es maravilloso. Macabro. Mágico. Llego a mis manos en un momento ideal.
Es la historia de Pierre Anton, que deja de ir a la escuela porque un día descubre que nada vale la pena y por tanto no importa nada. Pero sus compañeros de clase intentan demostrarle que no es así.
En esta búsqueda por un algo que valga, que tenga ese sentido se encuentran en un proceso evolutivo de desprendimiento de sí mismos, para confrontarse con cosas que pueden gustarles. O no.
Con sus miedos, sus demonios.
Es un cuestionamiento directo al deber ser, a la cotidianidad, a lo seguro. Al miedo. A lo diferente.

 

12.- Al volver la esquina; Carmen Laforet

Sinopsis:

La novela inédita de Carmen Laforet en la que personajes y sentimientos desembocan en una de las obras cumbre de la novela española. En una época de carencias y pobreza, el protagonista, un pintor bohemio que busca sentido a su existencia, se deja llevar por antiguos sentimientos amorosos y decide compartir su vida con una familia ajena dada a la extravagancia y a la frivolidad, junto a una niña que, en principio, sólo le acompañaba en un viaje de dos días y que, a la postre, acabará también convirtiéndose en un miembro más de esa extraña composición familiar

Mi opinión:
Entendí de otra forma el pertenecer a algo. Que el pertenecer a un algo/alguien no te ata, ni te mantiene. Que siempre perteneces a donde quieras, y al mismo tiempo a ningún lado. Estoy frustrada. Estoy enojada conmigo, con mi manera de ver el mundo, con la forma en que me he desenvuelto. Me siento auto engañada. Y al mismo tiempo me parece un sabor dulcísimo saber que el amor no detiene, que alimenta e impulsa, que hace viajar, llorar, volver.

Que te hace moverte.

 

Así les dejo un pedacito de mi vida y de las muchas Marianas. Y deseo que si los leen, me digan qué les parecieron 😀

Los amo y los abrazo.

Todos somos booktubers.

Un día me senté frente a mi cámara grabando y empecé a decir todo lo que se me ocurría. Como siempre que comienzo a hablar, terminé platicando de libros.
De mi historia con los libros, así que esta vez comenzaré de esa misma forma:

Mi nombre es éste y no otro, porque des-afortunadamente no elegí mi nombre, sino, me fue asignado como a todos nosotros; por mis padres. Mis padres, que leyeron dos textos con dos personajes tan opuestos y complementarios y que tienen el mismo nombre, que decidieron que yo fuera así: Una Mariana.
Y así es como mi nombre contiene las historias de dos Marianas que no conozco y nunca conoceré en persona, pero que tengo la fortuna de ser como ellas. Ahora, cada que leo mi nombre me acuerdo de ellas. Y cada que mis padres leen sobre ellas, se acuerdan de mi. Y somos eso, historias y recuerdos.
Descubrí que si todo lo que pronuncias tiene recuerdos, tiene entonces, una historia. Y si tiene una historia, puede leerse.

Todo el tiempo estamos leyendo una cantidad gigante de cosas y no nos damos cuenta. Eso incluye las etiquetas del shampoo cuando estamos en el baño, o los estados de Facebook de nuestros amigos cuando estamos “haciendo tarea”. O los twitts que revisamos en clase de química o literatura. Pero no hablo de sólo esa lectura. Antes de ello, hay otro tipo de lectura más personal, más íntima y que por ser tan constante pasa desapercibida: Leemos el mundo.
Y es que, piensa en cuando tienes frío: La forma en la que los vellos de tus brazos se erizan, como castañean tus dientes, la sensación que tiene tu piel, y así es como te explico: Estás leyendo tu cuerpo. ¿Recuerdas el aroma de la cocina de tu mamá cuando acaba de hacer sopa? Al recordar, estás leyendo tu memoria, pero cuando reconoces el olor, estás leyendo con tu olfato… ¡El aire!
Ahora, pensemos en algo que nos enseñaron desde pequeños: Antes de cruzar la calle mira a los dos lados. Así es como tus padres te enseñan a leer la circulación vial. El último ejercicio: Piensa en las veces que te intentaste servir agua en un vaso, pero viste el garrafón casi vacío. Así lees los envases. Entonces piensa todas las infinitas formas en que leemos absolutamente todo: Los olores, colores, climas, temperaturas, texturas, formas, sabores, sonidos, tipos de flores, estados de la materia… Todo.

Comencé a leer a los tres años, porque mis papás no encontraban forma de mantenerme quieta. Y desde ese momento comencé a hablar sobre libros siempre que podía. Hasta que con el paso del tiempo, y notar que muchos de mis amigos no tenían el mismo interés, empecé a buscar foros y lugares donde pudiera hablar sin tener que restringirme.
Así crecí, hasta que llegué a la secundaria y pude usar internet sin vigilancia de mis padres. Y conocí a gente muy peculiar a la que podía (y puedo) pasarme el día escuchando todo lo que tengan que decir, y hablan de esto que amo y me interesa:
Aquellos que llamamos booktubers.

Pero ¿Qué es un booktuber?
Son simplemente chicos como cualquiera de nosotros que se atrevieron, justamente a tomar una cámara y hablar de algo que estaban experimentando y abrazando: Los libros que les gustaban. O no.
Y de pronto, este titán que es internet nos abrió una nueva forma de comunicarnos entre lectores. Ya no solo eran los foros, grupos o blogs: ahora también podíamos vernos y dialogar entre nosotros. Y siempre me he preguntado ¿Por qué es que nos gusta tanto hablar de esto que hacemos?
Llegué a mi conclusión de una forma poco rápida:
Si es verdad que amamos algo, queremos gritarlo al mundo, todo el tiempo. Queremos que todos se enteren y parte de nuestro sueño, es que el mundo pueda ver con el mismo amor aquello que amamos. Por eso compartimos todo el tiempo. Por eso nos emocionamos cuando nuestro equipo de fútbol metió un gol, o cuando a nuestra amiga le regalan ese boleto para el concierto de su cantante favorito, cuando estamos en una fiesta con nuestros mejores amigos, cuando nos regalan algo.
Y lo gritamos.
Subimos fotos a Facebook, twitter, Instagram.
A cuantos lugares podamos.
Y es que a veces pareciera que las cosas no son reales, hasta que las compartimos: Así la lectura. Así el conocimiento. Así las emociones. A veces tenerlas no es suficiente. Y gritarlo es solo la primera parte.
Pasa algo bien padre con la literatura: vive a partir de las comunidades. Mientras más gente lea algo, más vida tiene ese algo. Se mueve. Escuchas a mucha gente opinar, amando, odiando o siendo indiferentes, pero lo están haciendo vivir. Por eso es tan trascendental que hablemos todo el tiempo de lo que amamos, con todos los que podamos.

Hay algo bien padre en los videos.
Y es que cuando te grabas, puedes verte pensando: puedes leerte teniendo todos tus pensamientos y encuentras en ese video, algo que encuentras en el libro; un espejo donde siempre podemos aprender a conocernos. A reconocer lo que hay afuera de mi, sin que tenga que ser otro, y al mismo tiempo, cuando me veo en una pantalla, soy otro. Es confuso, lo sé. Pero es la parte más intrigante.

A mi me gusta grabarme hablando de algún libro, porque es un lugar donde puedo hablar de lo que estoy sintiendo sin sentirme juzgada. Donde puedo entregar todo aquello que experimenté en las manos de otro, confiando en que no sentirá lo mismo, pero en que probablemente sentirá algo, y que el la diferencia de esta experiencia podamos establecer un diálogo que nos una. Y es que, nos enseñan que leer es para “aprender” pero ¿Sí es para eso? Pero sobre todo ¿para aprender qué? A lo mejor nos quieren enseñar matemáticas cuando nosotros queremos aprender historia. O no.

Así cuando escribimos o grabamos un comentario o una opinión sobre un algo en particular, cada like o cada respuesta se vuelve para nosotros un laboratorio donde podemos provocar que cada tubo de ensayo reviente, o que los líquidos cambien de color. Y es igual de importante si estamos de acuerdo que si no lo estamos: establecer ese contacto con el otro y esa comunicación con el otro es lo que nos mantiene vivos, y, como les decía antes, mantener esto que amamos, vivo. Latiendo.

Y me han preguntado últimamente: ¿cómo es que grabo un video de algo que leí?
Y es sencillo.
Solo comienzo platicando de las cosas que sentí, que pensé, que viví mientras estaba leyendo el texto. Lo que sea. Se convierte en parte de tu vida, y al platicarlo con el otro, te vuelves parte de su vida.

Hay que mantener siempre claro que no a todos nos gustará lo mismo, pero esas
opiniones encontradas, casi completamente opuestas, son lo que nos incitará a aprender, conocer y cambiar.
Para mi, hacer videos de esto, que amo, se ha convertido en una forma de comunicarme conmigo, de decirme qué es lo que está pasando en mi vida, y también es una forma de hablar con otro, con alguien más que no necesariamente conozco que no está solo, que yo también estoy pasando por eso. Que río, lloro y lo acompaño en este proceso tan maravilloso que es leer.

Pero mejor aún, que lo escucho y lo leo en este acto tan valiente que es opinar.


La cámara y el video es un pretexto para dar una opinión: simplemente comienza un día a platicar con todos de lo que lees en el mundo, en las noticias, en la tele, en los libros, en los parques. Comienza a hablar de aquello que amas. Y sé que seremos muy afortunados si entonces un día te dan muchas ganas, tomas una cámara y te vemos en Youtube.

 

 

De bibliotecóloga a librera.

Me preguntaron muchas veces cómo es que después de estudiar Bibliotecología y el “tan sagrado arte de la organización”, terminé trabajando en una librería. Y la respuesta es simple, pero no por eso fácil.

Desde niña he sabido que lo mío son los libros: en todas sus formas, tamaños y temas. El elegir la carrera fue una situación casi obligada. Así que con el paso del tiempo, me di cuenta de las muchas variables que existen dentro de la profesión.

Entre mis sueños siempre estuvo trabajar en una cafetería y en una librería. No sé. Siempre creí que eran la clase de experiencias que no podía perderme ni de chiste. Lo necesitaba. Casi como un motor.
Siempre me ha hecho mucha ilusión la difusión de lectura, y estar cerca de libros, librerías, ferias del libro, y todo
lo que viene amarrado en el paquete. Me causa mucha emoción. Incluso las bibliotecas siempre han sido para mi un titán al que le admiro por iguales partes su capacidad de belleza, abstracción y espíritu de compartimiento.

La carrera me ofrecía algo similar, pero no tanto. Aunque se dedica también amorosamente al mundo del libro, en realidad su enfoque es hacia la información y más recientemente a la tecnología de la información. No deja de lado este amor romántico que se tiene por el sistema analógico, pero siempre va en función a la organización. Y eso a mi no me llena. Lejos de querer ordenar mi vida, quiero desordenar las ideas de las personas. Me llena más.

Así que no fue suficiente la carrera. Porque a me interesa el lector: aquel que hace que cada letra tenga sentido. El que provoca que sin problemas te acerques un poco al espejo en que se convierte un libro, me interesa la forma en que las ideas, percepciones y conceptos cambian a partir de una línea que puede llegar a tocarnos y convencernos que el mundo es muy diferente a lo que creemos que es. Así que, tuve muchos trabajos organizando información: trabajé en Archivos (De RH, de patentes, de ventas) trabajé en bibliotecas (En área de conservación, restauración, servicio al público, administración). En una agencia de publicidad en el área de Social Media (por aquello de la difusión). Hasta que llegué a donde estoy: Una librería de barrio. Y combina perfecto las cosas que más me gusta: Café y libros. Me dedico completamente a hacer de cada visitante un nuevo lector de cada una de las travesías que tenemos estampadas aquí. Me siento en casa y haciendo lo que siempre quise.
No solo hago eso, claro. También me dedico con una devoción inmensa a mis talleres. A compartir con todo aquel que quiera escuchar, el amor que le tengo a los libros, a cada libro y a cada lectura: En sí, el amor que le tengo a la humanidad, de alguna forma.

Ayer que desperté me di cuenta que estoy cumpliendo los sueños de mi vida.
Así que puedo borrar de mi lista trabajar en una cafetería, y trabajar en una librería.
Por ahora el tiempo se detuvo y me instalo indefinidamente en este sueño:
Mientras empiezo a construir más.

¿Aprendemos a ser lectores?

-Este artículo fue escrito originalmente para el Blog de Librería del Ermitaño.

 

 

¿Alguna vez te han enviado de tarea ayudar a leer a alguien? O en su defecto ¿Te dejaron de tarea leer algo? (aunque sea una vez, aunque sea hace tiempo)

 

Y es que, pareciera que el mayor fomento a la lectura que se ha hecho en niveles generales es ayudarnos a memorizar letras, palabras, definiciones, o formar frases complicadas y repetir incansablemente dichos que a veces sólo creemos saber que entendemos. Y así avanzamos los primeros años; los más importantes, leyendo letra a letra, palabra a palabra intentando interpretar.

 

Hasta que llega el día en que el profe “X” nos deja leer: “El periquillo Sarniento” así, de la nada, sin decirnos más, con el único interés de terminar el temario. De cumplir con el horario y la norma, porque somos demasiados en un salón como para explicar, o siquiera intentar atraernos. Te obligan a leer 30 minutos diarios en casa, de hoy a un mes. Te piden que anotes en una hoja a cada personaje, su relevancia, un acontecimiento. Una opinión que nunca va más allá del: “Me gustó, es padre, ojalá leyéramos más libros así.” O alguna copia de un artículo Wikipedia al que le quitamos palabras, para aparentar.

Pero Wikipedia no nos hace sentir. Y si no lo sientes ¿Realmente lo leíste?

 

De esa misma forma se nos fue el hipotético “amor por la lectura” que intentaron infundirnos, alimentarnos: con reseñas buscadas en google, con casas sin libros, niños sin conocer librerías, maestros que solo querían llegar a casa, chicos castigados en las bibliotecas de las escuelas, papás que se saltan esa tan importante tarea, porque era una de las que no se notaba la ausencia.

 

O eso creíamos.

 

Y así es como vamos por la vida creyendo saber leer, pero ¿saber leer nos hace lectores?
Porque una pareciera eslabón de la otra. Suenan igual, y hablan de lo mismo. Pero más que aprender un idioma, o una forma de comunicación con el otro, la lectura en realidad (y hablo de una realidad particular en construcción) es aquello que nos hace comunicarnos con nosotros. Que nos hace enfrentarnos a un nosotros.

 

Pero nadie nos lo dice.

 

Sólo lo descubrimos en medida de nuestro acercamiento a algún mensaje: al que sea, aunque sea mínimo. Pero es ese puente entre el leer y ser lector, el que nunca podemos ver tangible, y que nos cuesta trabajo reconocer. Sin embargo, a pesar de todo esto, habemos muchos que comenzamos a leer por “no sé qué clase de brujería”: cosas tan sencillas como tener un libro en casa. O varios. Llevar a nuestros niños a las bibliotecas, a las librerías, escucharlos leer, explicarles qué significan las palabras en nuestro mundo, y preocuparnos más por lo que sienten cuando leen que por lo que queremos que entiendan.

 

Reivindicar al libro de ese limitado papel de “aprendizaje” y “diversión”, para acompañarlo a ser nuestro amigo, nuestro guardia. Aquel que nos acompaña día y noche, en el tráfico, en el metro, en los días de sol, el que nos cuenta de cosas maravillosas o secretos aterradores:

 

Aquel en el que podemos reconocernos.
Desconocernos.

 

Dejar de hacer del libro, y el texto un bien material. Y hacerlo un amigo incondicional.

Leyendo.

 

Paseos

Hay un chico que ha venido todas las tardes-noches a acompañarme cuando cierro la librería.
Sin falta saca a pasear a su perro a eso de las 8.
Está sentado en las bancas exteriores de la librería unos 30 minutos tomándose un americano.
Entonces me paga.
Va a dejar a su perro y vuelve.
Me ayuda a meter las bancas y se queda platicando conmigo sobre libros,
sobre el café, las revistas, el clima.
Sobre la vida.
De cualquier cosa que se le ocurre.

Por primera vez no siento esa necesidad latente de ser la que domina la conversación.
Tenía la peculiar sensación de escuchar atentamente su conversación sin buscar un punto por corregirle, sin necesitar un pretexto para llamar su atención. Solo me siento desinteresada por lo pequeño y escucho todo lo que puedo, procuro entenderlo, o al menos caminar al paso de sus pensamientos.
Me regaló muchas y buenas ideas. Antenoche estuvimos hablando sobre las manifestaciones que tiene el Dios particular de los individuos en la vida de cada uno.
De las casualidades y la bondad.
Pidió un americano para llevar.

 
Anoche besé a mi novia por la tarde en la puerta corrediza de la librería.
En la noche, llegó sin su perro, pidió de la forma más cortante un Espresso doble, para llevar.
Ni una palabra más.

Anoche él no volvió.

Hoy tampoco.

El des-hábito de leer.

Si he de confesar algo, es que mi familia no es precisamente una gran familia de lectores. De hecho recuerdo perfecto que cuando era pequeña, en casa solo teníamos las enciclopedias del embarazo, que mi mamá compró cuando precisamente, estaba embarazada de mi, y la enciclopedia Larousse. Y con el paso del tiempo y lo inquieta que (al parecer) he sido toda la vida, mi mamá encontró que soy muy visual y que los libros me llamaban la atención. Platicando con mi madre, descubrí que tal vez el amor por la lectura sea inherente a nuestra personalidad. A mi me daban libros para mantenerme tranquila por mucho tiempo, y era al parecer lo único con lo que lograban tener un control de mi en la mayoría de las situaciones.

Dicen que aprendí a leer antes de los 4 años.
Que a los 5 tenía una buena dicción y le leía cuentos a mi mamá, mientras ella me corregía para poder mejorar la forma en que mi voz se acercaba a los demás.

Y es peculiar: jamás vi a mi mamá o a mi papá sentarse en mi cama o en una silla, sillón -algo- a leer. No queda en mi memoria. Sin embargo sí recuerdo cómo mi mamá comenzó a comprar para mi, todo tipo de libros que encontraba. Aprendí a atarme los zapatos con un libro. Aprendí a tender mi cama con un libro. Aprendí a dibujar con un libro.

Y al mismo tiempo recuerdo perfecto los paseos a ferias del libro, donde quería todo, pero no podría llevarme nada.

“Solo venimos a ver” decía mamá. Y con eso me bastaba para quedarme con el pleno antojo de absolutamente todo lo que vendían. Que bastaba para maldecir el momento en que me había gastado todo mi domingo en abejitas y no ahorrando para al menos un libro.

Y es que, veo perfectamente entre mis pensamientos que mi abuela tenía unas historietas en su casa, que casi no me dejaba leer mi mamá, porque hablaban sobre una chica de pueblo que llegaba a la ciudad y vivía todas estas situaciones dramáticas. Que cuando iba a su casa, en lugar de salir al patio a jugar y correr, me quedaba en una silla, pegada al estéreo, leyendo esas historietas.

Con el paso del tiempo me di cuenta de algo importante:
aunque a veces no me guste aceptarlo, mis papás me conocen bien. Bastante bien. Y se han preocupado por fomentar en mi hábitos que consideraban benéficos y me llamaban la atención aunque ellos no los tuvieran.

Tal vez ese sea el punto.
Empezar a fomentar en nosotros y en los otros la actividad constante en las cosas que amamos, y no en las cosas que queremos que los demás amen. ¿Y si nos quitamos el hábito de querer hacer que lean, y fomentamos más el auto-descubrirnos para amar? Porque, tal vez nuestro error como educadores en casa es querer que nuestros niños hagan algo específico, les quitamos todo el amor para volverlo tedio.

¿Por qué no mejor, aprendemos a leer a las personas, antes de enseñarles a leer textos?
¿Y si nuestro problema es querer que amen lo que nosotros, sin preocuparnos por lo que ellos aman genuinamente?

No sé, se me ocurría.

 

(Ll)Orar.

Solo una vez he estado en un templo orando.

Una vez.

Y es que las cosas empezaron a ser tan complicadas durante un gran y largo tiempo. De pronto me percaté de las estrías que comenzaba a tener en mi cadera, de lo mucho que había perdido en un lapso casi insignificante y del caos que provoqué con silencios y medias palabras. Con dudas. Indecisiones.
De pronto me vi sumergida en una espiral interminable de consecuencias con las que sentí que no podía seguir, ni siquiera intentar continuar.

Me vi, en un templo, sobre mis rodillas y mis muñecas, orando en mi cabeza y llorando como si no hubiera un mañana.
(Ll)oré por mi, por mi pasado, por mis heridas, por todas las cosas en el mundo que me habían dolido y jamás acepté. Hasta que tuve el valor de mirarme a los ojos y enfrentarme.

(Ll)Oré por mi. Por lo miserable que había sido vivir mi vida sin hacerme caso, por abandonarme y dejarme caer siempre en función de alguien más. De algo más. De una otredad que nunca encontré. Porque busqué tanto tiempo algo afuera, cuando en realidad estaba dentro de mi. (Ll)Oré porque quise estar mejor, porque empecé a sentir que merecía estar mejor. Que la “yo” que era no era yo. (Ll)Oré deseando poder estar mejor de lo que podría imaginar, deseando salir del infierno que solita me había levantado.

 

Y respiré. Mucho.
Por primera vez en mi vida comencé a respirar profundo y por mi. Porque quería estar viva.

Respiré mucho y de verdad.

Allí me dí cuenta que aguantaría todo menos aventarme al precipicio.
Que ya sé qué es mi vida sin mi. Y no lo quiero de nuevo.
Me escribo esto para recordarme que las cosas han estado mal, que podrían estar de nuevo así, pero que en este momento, he salido de ese lugar y que en definitiva puedo volver a hacerlo. Que a veces hay que disfrutar nuestros infiernos, abrazar a mis demonios, a mis miedos: que no debo ni quiero intentar cambiarme en función a algo/alguien que no sea yo. Que huir de mis pesares es huir de mi. Que ahora necesito aprender a decir que no sin sentirme culpable.

Porque sí, suena aun cliché chafísima decir que si no te amas no puedes amar, pero hoy sé y entiendo que para poder querer, necesitas cuidarte, porque toda emoción, sentimiento y percepción es un tipo eco que resonará por siempre en todas las personas que conoces y tocas: por superficial y breve que sea el encuentro. Todo lo que sientes es lo que eres, lo propagas, crees y creas.

 

Así hoy, respeto mis errores. Los amo y los abrazo. Los beso y en mis momentos de debilidad suelo asirme a ellos, confiando en que sean lo mejor que pueden haberme pasado.
Cada acierto y cada error, cada paso andado y vuelto es lo que me hace ser yo.
Y así amo a esa mujer del espejo.
Y le beso las cicatrices.