La vida es una ficción que quiere ser leída

La vida es una ficción que quiere ser leída

¿Pensar es no disfrutar?

¿Pensar es no disfrutar?

Hace días leí en un grupo a algunas personas que opinaban que por teorizar o analizar algún tema estamos dejando de disfrutar todo lo que aquel tema nos otorga de manera práctica. Y me voló un poco los sesos pensarlo. Fue casi como si me dijeran que no puedes saborear mientras comes: como si usar la cabeza implicara la ruptura de una sensación.

¿Pero realmente es así?
La primera pregunta real que me surge es ¿En qué momento pensar y disfrutar son dos cosas que están “peleadas”? Porque hasta donde alcanzo a ver, en realidad son cosas que compaginan perfectamente: de: La clasificación del entorno es algo que hacemos todo el tiempo de una manera inconsciente, nuestro cerebro está educado para hacerlo de una forma automática. De hecho, en el momento en que reconoces la emoción/sensación o simplemente en el saber si algo te gusta o no, ya estás en automático usando la cabeza, y eso de una manera inmediata te lleva a la reflexión, con cosas simples o pequeñas “quiero hacerlo de nuevo” “ojalá -x- estuviera aquí” “Me hace falta…”

De alguna forma, para mi conlleva una clasde de irresponsabilidad intelectual el no pensar ni reflexionar lo que están haciendo y continuar por el simple hecho de “hacer” algo. Es como el típico (Y mal usado) “dejar fluir” donde atribuimos a cosas externas a nosotros un algo, para no responsabilizarnos de nada. Decir que el cosmos, que el cielo, que no estabamos pensando, para  no tener que hacer frente a la consecuencia de aquello a lo que nos enfrentamos.

¿No implica también una forma de desconocimiento de uno mismo? Es decir. Si sólo “disfrutas” y no piensas en ese disfrute ¿Cómo puedes hacer que algo suceda o no de nuevo? Lo pienso de una forma sencilla, muchas personas dicen que cuando tienes sexo no piensas, simplemente te dejas llevar. Yo creo que justo son esos momentos donde más piensas, para poder volver a disfrutar, con cosas tan simples como seguir haciendo una u otra cosa, o las posiciones en las que estás. Pero si simplemente sentimos, supongo que eso explica la facilidad de contagio de ETS, y embarazos no deseados. (Ojo aquí, evidentemente sólo estoy hablando de una práctica sexual consensuada)

 

Y es que es bien fácil, en este caso, no ponerse un condón y luego ser la víctima del “No pensé que me pasaría” Y ejemplos como éste, muchos.
Ahora, no mentiré no es fácil enfrentarse al tener que pensar: el pensar ocasionalmente duele, pero es gratis, y como decía mi jefe: “Lo gratis, nadie lo desperdicia”

Tal vez sea hora para todos de hacernos conscientes de que la comida tiene sabor, y entonces comer y saborear al mismo tiempo. Y de pensar en nuestra salud y ponernos un condón para tener sexo con alguien.  De pensar y hacer el mismo tiempo. Porque es el primer paso de ser responsables de nuestra vida y comenzar a vivirla en serio.

 



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