Siete semanas

Usualmente hablar de mi periodo suele ser algo divertido, sin embargo esta última vez incluso hablarlo conmigo fue un fastidio.

Por más que hice repasos de la última vez que tuve el periodo, nada cuadraba, pero estaba dentro del rango en el que aparece: Entre 28 y 70 días. A penas llevaba un mes, tres semanas más o menos, pero igual había tanta angustia en mi ser, porque los tres periodos pasados habían sido bastante exactos. En fin.

Total, que empezaron a darme cólicos más o menos el 17 de Noviembre. Me regresaba el alma al cuerpo de una u otra forma. Solo era cuestión de esperar y esperar. Cuatro días con cólicos; nada. Los pechos empezaron a dolerme hasta por el roce, mareos. dolores de cabeza, náuseas, ascos.

Hacer cuentas y cuentas y cuentas. Cada vez más estrés.
Tengo anemia, así que también esto dificulta muchísimo las cosas respecto a mis periodos y mis síntomas en general.

Estuve tomando un nuevo medicamento y me advirtieron que podría marearme. No estuve comiendo a mis horas, así que náuseas. Todo parecía tener razones bastante lógicas, pero el nervio no se iba.

No tengo una razón específica por la cual volverme loca… más allá del que amo tener el control sobre todo, claro.

Así que algo estaba en mi mente como en el background salió a relucir en mi terapia: ¿Y si estaba embarazada? Y es decir, no es que hubiera una posibilidad grande, sin embargo la idea estaba allí y a veces mirarla me asustaba. A partir de que mi terapeuta me sugirió hacerme la prueba de embarazo casera “para quitar todas las dudas”

Y la idea dio vueltas y vueltas en mi cabeza. Una semana. Una semana me la pasé leyendo cosas sobre embarazos ectópicos, embarazos sin síntomas, embarazos incluso con doble método anticonceptivo.
Una semana intentando convencerme de que ese no era mi caso. y cuando lo dije en voz alta, no solo parecía irracional, vacío e improbable, también parecía real. Ese día descansé emocionalmente.

Y me prometí que para quitarme todas las dudas, haría lo que mi terapeuta me había pedido: ir por una prueba casera de embarazo.

El período:

2 de Diciembre

Desayuné y fui a la farmacia por la prueba. Todo el desayuno me costó trabajo, entre las náuseas y el nervio sentí que no podía comer bocado. Entonces llegué a casa y corrí al baño. Al bajar las bragas para poder hacerme la prueba, me di cuenta de algo: Una mancha. Una consistente mancha de sangre.

Me reí muchísimo, con la prueba cerrada en la mano. Justo había imaginado esta situación tres o cuatro veces, en estos momentos en que ‘sabía’ que no podía estar embarazada.

Entonces decidí en ese instante cómo viviría esta vez mi periodo: No tenía toallas desechables porque la vez pasada que usé la copa, decidí no volver a comprar. No quería usar la copa porque tenía nervio del dolor que me da la burbuja que se me forma y siento como un jalón.

Tal vez era momento de probar el sangrado libre, que básicamente consiste en no usar nada y sólo poner atención a tu cuerpo para que puedas aprender cómo se siente cuando vas a tener una ‘descarga’, entonces vas al baño, dejas que caiga y listo.

Antes de dormir puse un poco de papel de baño en las bragas deseando no mancharlas.

Esta foto es de Rupi Kaur. <3

3 de Diciembre

Casi no tuve flujo. Me puse súper nerviosa por cómo iba a pasar la noche. Me veía completamente con todos los pantalones llenos de sangre y las sábanas. Que además es una pesadilla lavar las sábanas. Hasta soñé con eso. Y al levantarme: Nada. Nada en absoluto en mi cama. Pero sentí ese “algo” en el vientre y corrí al baño. Justo a tiempo, hice pipí y sentí el bajón del chorrito, quité el papel de baño que había puesto y aunque estaba manchado, estaba completo y no tan mojado como pensé que estaría.

Vi a mi copa, mi copa me miró a los ojos. Nah, las dos lo dejamos en paz.

Decidí bañarme y ponerme las bragas más viejiitas que tenía. Total.

Pensé que sería complejo saber cuando tendría que ir corriendo al baño, pero nada. Supe perfecto cuando venía una descarga, me daba mi tiempo, experimenté con tardar un poco más o un poco menos. En ninguna ocasión me manche, y agradecí mucho hacer los ejercicios de Kegel.

Pensé en volver a poner el papel en mis bragas, pero creí que me iba a resecar la vulva y que era innecesario. Lo dejé. Incluso me preparé para amanecer manchada. Total, si no era de esto, sería una mancha de chocolate. ¿No?

4 De Diciembre

¿Y los cólicos? No, en serio. Estoy muy acostumbrada a que esto me duela demasiado y todo el tiempo. Incluso a que en algunos momentos me de el calambre tan intenso, que me mareo. Pues nada. Ni cólico, ni dolor, ni susto, ni cansancio, ni molestia: Nada.

Este fue el día más pesado en mi período pero no hubo tanto problema con el flujo. Además casi no tenía coágulos. Otra cosa que me preocupaba muchísimo era el aroma; pensé que andaría súper apestosa y que mi perra estaría constantemente detrás de mi. Pues nada. Ni apestaba, ni mi perra me olía a cada rato.

Casi no salí de casa, pero cuando salí empecé por un momento a sentir esa paranoia del “Me voy a manchar, se van a dar cuenta y me va a dar vergüenza” , trabajé muchísimo para que no me diera vergüenza y al final no pasó. Volví a mi casa tan tranquila, sin descarga pública y listo.

la foto también es de Rupi Kaur

5 de Diciembre

¿Listo? ¿Neta me lo juras que ya terminó? Ah bueno. Ni me enteré.

Desperté y corrí al baño; No hubo descarga. Al limpiarme me percaté de tener menos sangre tanto en la taza como en el papel. Vaya. Así de rápido. ¿Pueden ser más así mis periodos? Nada de gasto, nada de energía en la preocupación, nada de dolor.

Para el final del día, ya no tenía sangrado, ni manchas restantes. Me metí a bañar, me revisé y lavé: Nada.

Ya veremos qué tal lloro la siguiente vez.

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