“Usa la copita” decían

Hace unas semanas una amiga me regaló una copita menstrual, de hecho la Angel Cup Grande. Me asesoró todo lo que pudo antes de que eligiera una para mi, me regaló el instructivo y también todas las explicaciones del mundo. En realidad no es la gran ciencia, pero el nervio hace que todo se maximice cual película de Tarantino. Tuve el período de nuevo a penas dos semanas después de mi regalo, creo que se retrasó una semana, pero todo bien dentro de lo que cabe. Sinceramente me lo esperaba porque siempre me hace cosas así. Esta vez, ya sin DIU y ya sin medicamentos ni nada, los cólicos fueron super cortos aunque sí bastante dolorosos. En fin, supongo que mi cuerpo aún está resentido por tanto movimiento dentro.

Entonces un día antes de que me bajara, intenté colocarme la copa. (Esto fue el 3 de Octubre)
La primera vez, fue un suplicio. No entraba, yo estaba súper nerviosa y por lo tanto, estrecha y dura. Intenté colocarla en forma de “C” y lo único que logré introducir, fueron nervios, miedo y dolor a mi canal vaginal. Entonces empecé a preguntarle a todas mis amigas y recordé que había visto una imagen súper ilustrativa de las diferentes formas de colocarla. Dejé el tema en paz por unas tres horas, en lo que me bajaba la irritación y el dolor.

La siguiente vez que lo intenté fue muchisimo más sencillo, ya que intenté otra forma de colocarla, como en forma de alcatraz. Insertarla me fue tan fácil que lo logré a la primera. Pero me daban muchos nervios tenerla allí adentro. En fin, la coloqué y me levanté. Los pensamientos que me rondaban eran todos tipo ¿Y si se me queda atorada? ¿Y si termino llamando a emergencias porque se me fue a las anginas? ¿Y si termino arrancándome un ovario cuando me la quite porque no sé cómo hacerlo bien?

De más está decir que eso evidentemente no sucedió. Mantuve colocada la copa, caminé, me puse a hacer otras varias cosas y para mi sorpresa no la sentía. Y claro, como nada sale bien a la primera, mi pensamiento de inmediato fue ¿Y si no la coloqué bien? Había leído en muchísimos blogs que el apéndice o la “colita” de la copa les lastimaba y raspaba por dentro. ¿porqué no siento nada? ¿Cómo sé que ya hizo “plop”? ¿Y si no hace? ¿Y si la copa está muy grande? ¿Y si estoy tan nerviosa que no permito que ni mi flujo salga realmente?

No me gusta aceptarlo pero en realidad estaba demasiado nerviosa. Lo platicaba con G y me decía “relájate, no te preocupes, estás bien” Y en mi cabeza contestaba cosas como: Si tú trajeras la copa no podrías estar tranquilo.

Intenté relajarme y probar dormir con la copa puesta, por un lado por el experimento a ver qué sentía y por otro y más importante: Eran media noche y yo ya no tenía toallas sanitarias ni nada que pudiera ocupar en una emergencia y la tienda ni de chiste tenía servicio a esa hora. Estaba segura que al día siguiente despertaría con sangre en las bragas, así que, ni modo. La copa era LA SOLUCIÓN.

Otra cosa que debo admitir es que me planee todo esto para no tener pretextos y procrastinar: sé que solita mi hago trampa, así que me preveo antes de hacerme trampa.
Ya sé, es muy raro, a veces ni yo termino de entenderlo bien. En fin.

Esa noche intenté dormir con la copa puesta. Todo iba bien hasta que estaba por acostarme en la cama. Justo en ese movimiento donde tensas el vientre para sentarte en la orilla de la cama fue el primero que plantó una duda gigante en mi cabeza respecto al si “podría” traer la copa o acostumbrarme a ella.

El “plop” fue una sensación ya no sorpresiva sino también dolorosa, que más que un “Se acomodó la copa” yo lo describiría como “Un invento del hombre blanco me succionó las primeras gotas de mi período” e intenté pasarlo por alto. Procuré reírme para no llorar y convencerme de que no fue tan fuerte. Se me pasó la sensación del “plop” pero con el paso del rato y la conciencia de que había algo dentro de mi donde no suelo traer cosas por largo tiempo. Recuerdo que incluso me daba miedo hacer caca y pedorrearme porque sentí que se me iba a salir la copa.
Mis amigas nomás se reían de mis miedos (no las culpo, ahora que lo leo sí me siento bien idiota)
Entonces empezó mi vientre a ponerse más y más y más duro. Los cólicos más fuertes (y en teoría mis dos días de cólicos que parecen contracciones ya habían pasado) y sentía cómo me inflamaba cada vez más.

Me asusté.

De nuevo empecé a pensar que iba a terminar en emergencias como la noticia de la morra más tonta del mundo mundial. Estuve platicando con mi amiga, quien me regaló la copa y todo el rato me decía que era normal, las sensaciones, los miedos, cada pensamiento. Pero yo me quedé con una sensación horrible sobre el “plop” que no sé si puedo considerar normal.
Me di cuenta que conforme avanzaba la noche también me daban más y más nervios de no poder quitármela al siguiente día: en mi cabeza durante la noche la copa se me iba a subir, me iba a hacer una ventosa dentro tan fuerte que no iba a poder sacarla jamás y tendrían que hacerme cirugía para retirarla. Y de paso quitarme los ovarios.
(Ya sé, tengo miedos bien raros con mi útero, intento trabajarlo en terapia todavía)

Entonces mi amiga me recomendó que para bajarle un montón a mi histeria, me quitara la copa durante la noche, ya que claramente me causaba demasiado estrés y nervios. Al final fue la mejor idea, porque estaba segura que si la dejaba dentro, no iba a poder dormir. Ya me había visto en mi visión del futuro: Llorosa, hormonal, de malas, estresada, cansada y triste una copa que estaba aprendiendo a usar.

Y esa es otra: Doña perfecta quiere que todo le salga a la primera, pero cuando no sabe qué esperar, se muere del susto.

Para relajarme, mis amigas me habían contado sus historias de terror: haber dejado el baño como Carrie porque la quitan mal, otras que habían tenido que pedirle ayuda a su pareja porque no podían retirarla, otras que tardaron hasta 4 horas en quitarla porque de los nervios no podían.

Me la quité. Mira, pensé en mi cabeza 60 veces cómo quitármela. Pregunté a amigas y la media promedio de retiro era de 20 – 40 minutos en promedio. Me propuse no tardarme tanto. Para mi sorpresa, salió a la primera. Así, en menos de dos minutos. Aún no termino de entender qué hice bien, pero en fin.

Por supuesto que la retiré bien, todo tranquilo, doña perfecta estaba muy bien y entonces empecé a revisar mi sangre. A primera instancia, me sorprendieron dos cosas: desde que me la puse hasta que me la retiré, habían pasado tres horas y la copa ya tenía casi la mitad lleno. Lo segundo fue: encontré en la copa un líquido transparente (que después mi amix me dijo que era perfectamente normal, que de hecho la sangre tiene un “suero” que puede notarse) y unos granulitos del color de mi flujo diario, con textura cremosa que al final, también son -normales-.*

Cuando terminé de revisar, estaba muy orgullosa porque no había hecho un batidero y entonces quise sacar la foto. Y PUM, justo hice mi batidero. Me puse un protector diario. Noté que ya había empezado mi periodo como tal y descubrí que había estado tan nerviosa todo el rato, que cuando la retiré, la limpié y la guardé todo bien. Me relajé un poco y empecé a temblar muchísimo. Definitivamente estaba MUY estresada.

Jugando y no me digo que es difícil saber si en realidad me quedé dormida o me desmayé de lo impresionante que me fue la experiencia. Total que me fui a dormir y como lo que me había puesto era un protector diario, pues amanecí manchada. ¡Tarán!

4 de Octubre.
Desperté y corrí al baño. Después de bañarme, me coloqué la copa (de nuevo y con mucho mucho orgullo digo esto) a la primera. No la sentía. Me puse de cuclillas, alcé una pierna y nada. Alcé la otra, nada. Ninguna sensación. “Equis” dije. “igual y anoche me la coloqué mal”

Me puse a limpiar la casa en mood Cenicienta. En algún punto me ganó el sueño y el frío y me quedé dormida en mi sillón.

Justo cuando me acosté completamente y estiré mis piernas, volví a sentir el quesque “Plop” pero ahora sentí que también me absorvía las entrañas. Se me salió un quejido horrible de la garganta. Hasta mi perrita se espantó. Me quedé dormida, chipil y chillona.

Desperté más o menos una hora después, sin inflamación pero tiesa. Como no queriendo moverme “por si se sentía”
Mentalmente hasta sentarme o agacharme rápido era toda una odisea. Aunque quería actuar con normalidad, el miedito no me dejaba. Sentí cómo me iba inflamando y entonces pensé que hacer Ejercicios de Kegel era buena idea. Barrí, escribí, seguí con mi día con toda la normalidad que pude, hasta que mis miedos volvieron a aparecerse y decidí mejor quitármela de nuevo. No quería un episodio de estrés como el de la noche anterior.

Al retirarla me di cuenta de nuevo de la cantidad de sangre que había: No olía a nada en absoluto. Era mucho más oscura y estaba tibia. Incluso los coágulos eran menos y mucho más suaves y menos elásticos. Fue impresionante verlo.

Al final sopesé el volver a sentir el “plop” VS a traer 12 horas la copa puesta y decidí no volver a sentir que me succionaban hasta el alma que ya vendí. Había sido demasiado para mi por dos días. Corrí a la tienda por unas toallas sanitarias y traicioné a la ecología.

Me sorprendió darme cuenta que terminé mi período antes. Para el sábado 5 Mi flujo había básicamente terminado, pero ya sólo traje toallas sanitarias.

Ahora estoy pensando utilizar al menos durante los siguientes meses la copa durante 6 horas seguidas. A ver si aguanto. Leí también que la media promedio de aprendizaje de uso es de 3 a 4 meses y que al final te acostumbras a ese “plop” aunque no sé si es un precio que yo quiera pagar. Lo seguiré pensando. De cualquier forma, eso sólo me hace querer correr con la doctora a ver si no me arranqué un pedazo de, no sé, conciencia cuando retiré la copa.

Lo más bonito de toda esta experiencia fue el acompañamiento que tuve con todas las mujeres de las que me rodeo: estuvieron allí para escucharme, acompañarme y apapacharme. Hasta para reírse de mis tonterías.
Hoy, 7 de Octubre, que definitivamente ya terminó mi ciclo, me voy a reír un ratito de la Mariana del pasado y esperaré a que la Mariana del futuro se preocupe por el siguiente “plop” ya no sólo en la vagina, sino también en la vida.

¿Y a ustedes cómo les fue?

  • *Me falta corroborar esa “normalidad” con la ginecóloga, btw. Así que seguirá entre comillas hasta que no tenga la respuesta de mi doctora.

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